LIBROS: Alcalá
Zamora. Perfil humano
Gonzalez
Perez, Jesús: Alcalá-Zamora. Perfil humano, ed.
Patronato Municipal, Priego 1997, 142 págs.
Para la obra colectiva que la Academia de Ciencias
Morales y Políticas está dedicando a sus miembros más
eminentes (ya han aparecido dos volúmenes), el
académico González Pérez, hoy considerado como el más
ilustre de nuestos administrativistas, redactó el
capítulo correspondiente a Alcalá-Zamora. Ese es el
reciente texto que, revisado, se imprime ahora en forma
de libro. Es, como reza el título, un perfil humano, no
una valoración de la gestión política del personaje.
Niceto Alcalá-Zamora, nacido en Priego el año 1877,
falleció en Buenos Aires el año 1949. Premio
Extraordinario en el Doctorado, fue dos veces ministro de
Alfonso XIII (Fomento en 1917, y Guerra en 1922). En un
discurso pronunciado en Valencia (13-IV-1931) se declaró
republicano, conspiró a favor de la II República en la
que fue elegido Presidente del Gobierno provisional y,
luego, de la República (10-XII-1931). Fué destituido en
abril de 1936 por un procedimiento de discutible
legalidad. La guerra civil le sorprendió de viaje en el
extranjero, y ya no regresó a España pues fue
inmediatamente perseguido por lo que Alcalá-Zamora
denomina en sus Memorias «el sanedrín del Frente
Popular».
Para su perfil, González Pérez sigue de cerca las
citadas Memorias del personaje. Empezó a escribirlas
hacia 1920; pero en el sistemático desvalijamiento de
las cajas fuertes de los Bancos, ordenado por el Gobierno
republicano, cayeron, con las joyas y objetos de valor,
las voluminosas carpetas y dietarios, algunos de cuyos
fragmentos «amañados», según el autor, fueron
publicados en periódicos madrileños. En 1940, acometió
la redacción de otras memorias más breves, impresas en
Barcelona el año 1977 y nunca reeditadas (es un tomo
ilustrado de 562 páginas).
González Pérez destaca que Alcalá Zamora siempre fue
un católico practicante que no aprobó ni la quema de
conventos, ni el sectarismo anticlerical de la II
República que presidió. Subraya también la honestidad
y la austeridad de su personaje, lo que está fuera de
duda. Cree en su patriotismo, y en su defensa de la
unidad nacional y de la Hispanidad, lo que está
acreditado. Finalmente, opina que la obra Lo
contencioso-administrativo (Buenos Aires, 1943) es «el
mejor compendio» sobre el tema. También es de mucho
interés su libro, muy crítico aunque tardío, Los
defectos de la Constitución de 1931 (Madrid, 1936).
El hijo de don Niceto quiso que los restos fueran
repatriados con honras de jefe de Estado; pero no lo
consiguió, y los trasladó a Madrid privadamente en
1977. Entonces, el mayor homenaje fue el que le rindió
el diario de los excombatientes «El Alcazar»,
desaparecido tras la persecución de que fué objeto por
los gobiernos ucedistas.
La figura política de Alcalá Zamora ha sido, según el
autor, «una de las peor tratadas de nuestra Historia».
Efectivamente. ¿A qué se debe tal destino? Sin duda, a
la hostilidad de los monárquicos, de Azaña y del Frente
Popular, y a la indiferencia de los vencedores en la
guerra civil. Quizás tambien a que Alcalá Zamora
rehusara afiliarse a la masonería. El hecho es que
apenas ha tenido defensores. El libro es una
reivindicación de la figura humana, y también del
jurista y del orador; pero no del político. Esta última
defensa será difícil, aunque no tan ardua como la de su
funesto sucesor Azaña, el Presidente del holocausto
religioso, del terror, de la sangre inútil y de la
derrota absoluta.
Trabajo ameno, cordial y documentado éste del eminente
administrativista y humanista.
F.M.
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