LIBROS: Razonalismo. Homenaje a Fernández de la Mora. nº 83

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LIBROS: Razonalismo. Homenaje a Fernández de la Mora. nº 83

Comentario de Carmelo López-Arias al libro de Varios Autores

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LIBROS: Razonalismo. Homenaje a Fernández de la Mora

Varios Autores: Razonalismo. Homenaje a Fernández de la Mora, Madrid 1995, 621 págs.



Con ocasión del septuagésimo aniversario de Gonzalo Fernández de la Mora, cerca de noventa autores han reunido en un volumen sus aportaciones al estudio de una de las figuras intelectuales y políticas más fecundas de nuestro tiempo. Publicado el mismo año que sus memorias, merced ante todo a los desvelos y a la extraordinaria y meritoria labor de coordinación de Angel Maestro (quien le entrevista por extenso), este libro-homenaje completa, desde decenas de ópticas distintas, un retrato sustancialmente homogéneo con el que su protagonista dibuja en Río arriba. Es natural que así sea, pues si algo caracteriza las páginas y los hechos del escritor es una excepcional y perceptible coherencia interna, normalmente muy difícil de alcanzar para quienes han simultaneado las labores del pensamiento con la actividad pública.

Esta línea recta entre el ser y el obrar se define en nuestro autor con la palabra razonalismo. Fernández de la Mora afirma haber pasado su vida defendiendo el logos frente al pathos, situándose en la senda de Aristóteles junto a quienes «tratan de averiguar la verdad mediante la observación, elaboran los juicios mediante la inducción y la deducción desde los principios lógicos fundamentales, contrastan constantemente las conclusiones con los datos experimentales, y mantienen una actitud de reserva crítica ante los intuicionismos, los sentimentalismos, los voluntarismos, los tópicos y los mitos» (pág. 483). Esta actitud filosófica y vital es la impronta tanto de sus obras como de sus actuaciones en la vida política española; por ser poco habitual entre nosotros, constituye tal vez su contribución más perdurable y enriquecedora a la cultura y el pensamiento españoles.

Razonalismo se divide en tres grandes apartados. En primer lugar, dos decenas de contribuciones describen, con amistad y afecto, diversas etapas de la trayectoria personal del fundador de «Razón Española», desde el influyente elenco de sus antepasados hasta las peripecias de juventud y las sólidas empresas de madurez. A continuación, en distintos capítulos se analizan todos los aspectos de su pensamiento político, articulados en torno a obras ya clásicas como El crepúsculo de las ideologías, El Estado de obras, Los teóricos izquierdistas de la democracia orgánica, o La partitocracia. Su trascendental aproximación a Amor Ruibal y a Ortega es explicada en diversos trabajos, al igual que su protagonismo en dos momentos clave de la historia de España: la definitiva configuración institucional del Estado de las Leyes Fundamentales y la Transición, durante la cual señaló muchos de los errores entonces cometidos y que todavía estamos pagando, sin visos de reversión. La sección concluye con interesantes aproximaciones a sus facetas como prosista y crítico, y la más privada y menos conocida de coleccionista. Concluye el libro con once trabajos sobre temas de índole diversa, a cual más apasionante.

Resulta imposible esbozar siquiera un resumen del contenido de las colaboraciones, pues su amplitud de contenidos es grande: evocaciones personales y retratos de época, glosas y matizaciones a sus obras, o aportaciones a problemas señalados directa o indirectamente en ellas. Permítasenos sin embargo destacar: el trabajo de Dalmacio Negro sobre el concepto de lo político en Fernández de la Mora, basado en la imposibilidad de un Estado «perfecto» o «ideal»; la delimitación terminológica entre «liberalismo» y «democracia» que dibuja Miguel Ayuso; la introducción de Alejandra Wilhelmsen al pensamiento del diputado carlista español Pedro de la Hoz, con sus clarividentes críticas al parlamentarismo; el aleccionador recorrido de Estanislao Cantero por la transición, a través precisamente de los textos de Fernández de la Mora; la exposición de Marques Bessa sobre las etapas de la Revolución portuguesa de 1974 que desmontó el «Estado Novo» salazarista; la contraposición de Alvaro d'Ors entre la ley de Dios y la concepción subjetivista y protestante inherente a los Derechos Humanos; o las reconvenciones de Juan Velarde a la Constitución de 1978 por incorporar a su texto un keynesianismo ya entonces superado que sólo se ha aplicado en parte, porque por sí mismo habría conducido a una catástrofe socioeconómica todavía mayor.

¿Cómo definir, a la luz de los trabajos que hoy presentamos, la esencia del pensamiento político de Fernández de la Mora? La metodología «razonalista» le ha permitido rebatir con eficacia el utopismo y las ideologías, cuyo crepúsculo descubrió entre las líneas de evolución del mundo contemporáneo. Sin duda sigue siendo muy influyente una cierta mitología utopista, pero pocos se atreven ya a postular una teoría omnicomprensiva capaz de explicar exhaustivamente todos y cada uno de los hechos sociales, y de convertirse en motor de la «transformación» del mundo.

Sin embargo, hoy ese triunfo de lo real sobre las creaciones ideales no ha tenido todavía su trasunto en las concepciones vigentes sobre la legitimidad política. La defensa del Estado de obras o de razón, en cierto modo entroncada con la tesis tradicionalista de la primacía de la legitimidad de ejercicio sobre la legitimidad de origen, no parece querer ser oída en nuestros tiempos, que deifican el voluntarismo democrático. Sin embargo, como cualquier otra forma de gobierno, la democracia es sólo un medio, no un fin en sí misma, y no tiene porqué convertirse en un imperativo moral o político si se constata su inutilidad (máxime en el caso de la partitocracia) para la consecución del bien común. Además, en opinión de Fernández de la Mora, el llamado «pueblo» no manda nunca: todos los regímenes son dirigidos por una minoría, distinguiéndose entre sí por la forma en que ésta se determina. Lo lógico es que gobiernen los mejores, pero ese elitismo despierta la «envidia igualitaria» de quienes quedarían ipso facto excluídos. La proscripción de las élites políticas, económicas, y sociales es una de las consecuencias inevitables de la democracia, y a ella debe en buena medida su fracaso: los partidos operan en la sociedad una selección al revés, elevando a la mayor responsabilidad a los más incapaces.

Razonalismo está escrito desde el afecto personal y la admiración intelectual; abundan en él estudios y monografías valiosos; y el elenco de colaboradores es impresionante, suficiente por sí solo para dar idea de la magnitud e importancia que tiene la obra de Gonzalo Fernández de la Mora en el panorama del pensamiento español del último medio siglo.



Carmelo López -Arias Montenegro



 

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