LIBROS: Tradición jurídica y derecho subjetivo. nº 83

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LIBROS: Tradición jurídica y derecho subjetivo. nº 83

Comentario de Carmelo López-Arias al libro de Elio A. Gallego

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LIBROS: Tradición jurídica y derecho subjetivo

Gallego, Elio A.: Tradición jurídica y derecho subjetivo, Dykinson, Madrid 1996, 158 págs.



En la línea de juristas como Alvaro D'Ors, Michel Villey, Juan Vallet de Goytisolo o Javier Hervada, este excelente trabajo estudia la extrañeza del concepto moderno de derecho subjetivo a la tradición jurídica clásica, y la evolución desde la idea del ius como «la cosa justa» hasta la moderna utopía de los derechos humanos.

Para los griegos, los romanos y la escolástica, el derecho es el obiectum iustitiae, algo objetivo y concreto establecido en relación a alguien también concreto. El pensamiento moderno, sin embargo, transfiere el derecho de la cosa al propio sujeto, planteándolo en términos de una indeterminada «facultad de exigir». El derecho pasa así a ser subjetivo, en vez de objetivo; formal, en vez de real; lo exigible, en vez de lo debido.

De este modo el derecho acaba confundiéndose con «aspiración» o «deseo», dando lugar a una espiral inacabable de reclamaciones que no sólo descoyunta la sociedad y la impregna de violencia, sino que convierte al Estado en su único garante: «concebir el derecho como un poder exigir implica que los derechos dependen absolutamente del poder político, no ya para su efectividad, sino, y esto es lo más grave, para su real existencia» (pág. 70).

El inicio de esta transmutación debe situarse en el nominalismo de Ockham y en la desintegración del concepto de orden, sustituído por una visión voluntarista de lo jurídico que seguirán Grocio y Thomasius. Para intentar conciliar los derechos subjetivos de los individuos entre sí, Hobbes, Locke o Rousseau idearán ficción sobre ficción, sin conseguir, ni en la teoría ni en la práctica, sustituir la vieja armonía ligada al realista concepto de una justicia incardinada en la naturaleza de las cosas. En la cúspide de esta perversa evolución se ubican los Derechos Humanos, que el autor declara incompatibles con la tradición clásica y ajenos al campo de lo jurídico: son solamente una coartada política para legitimar o deslegitimar realidades sociales, y su carga ideológica y utópica consiste en la promesa cuasi-religiosa de un futuro perfecto para el hombre.

Elio A. Gallego concluye afirmando que «tras la categoría científica de derecho subjetivo -aparentemente inocua- subyace todo un planteamiento filosófico de fondo que supone un punto de inflexión en la historia de las ideas (...) es pues, en este sentido, el resultado más típico de la modernidad en el ámbito jurídico» (pág. 151).



Carmelo López-Arias Montenegro



 

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