LIBROS: José Bonaparte. nº 83

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LIBROS: José Bonaparte. nº 83

Comentarios de J.L. Núñez al libro de Rafael Abella

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LIBROS: José Bonaparte

Abella, Rafael: José Bonaparte, ed. Planeta, Madrid 1997, 250 págs.



Desde la muerte de los Reyes Católicos, España ha estado regida por dinastías extranjeras: la germánica de los Austrias, la francesa de los Borbones, la también francesa de los Bonaparte, y la italiana de los Saboya. Personalmente, José I y Amadeo I han sido superiores a nuestros Borbones decimonónicos, pero de ambos se cuenta poco en los manuales, en parte a causa de la brevedad de sus reinados.

Esta biografía del hermano mayor de Napoleón sigue, en lo fundamental, los libros de J. Mercader Riba que es el principal investigador del período. La tragedia de aquel monarca, que había sido antes rey de Nápoles, es que, a pesar de sus buenas intenciones, el pueblo español sólo lo vió como el intruso, es decir, como el representante del invasor Napoleón. La correspondencia de José I con el Emperador pone de manifiesto la contradicción en que siempre se encontró inmerso. Pudo realizar muy pocos de sus buenos deseos de regeneración nacional.

Creó el Consejo de Estado y la Bolsa. Reformó Madrid con nuevas plazas, entre ellas la de Oriente para darle la fisonomía de una gran metrópoli en lugar del aire de villa manchega que conservaba aún después de los monumentales esfuerzos de Carlos III. El rey confirmó en España su fama europea de Don Juan y se llevó al exilio a nuestra marquesa de Montehermoso, que fue una de sus conquistas más populares.

A la caída de los Bonaparte, se retiró a los Estados Unidos y, finalmente, a Toscana donde murió en 1844 cuando se iniciaba en España la década moderada.

A pesar de todos los pesares, millares de españoles prestaron juramento de fidelidad a José I y le aclamaron en sus sucesivas entradas en Madrid según los avatares militares. Una parte de la nobleza y de la intelectualidad se afrancesó, entre ellos, el gran Goya. En realidad, el verdadero afrancesamiento fue el de las Cortes de Cádiz, que lucharon contra el corso; pero que adoptaron muchas de sus ideas, en gran parte recibidas de la revolución de 1789.

Libro ameno que sigue muy de cerca la guerra que denominamos de la «independencia» y los ingleses «peninsular». En el fondo, aparecen las impresentables figuras del retrasado Carlos IV y del felón Fernando VII.



J.L. Núñez



 

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