LIBROS: Frente a
la gran mentira
García
Trevijano, Antonio: Frente a la gran mentira, ed. Espasa
Calpe, Madrid 1996, 350 págs.
En su anterior libro, El discurso de la república (Vid.
«Razón Española» núm. 70, págs. 245 y ss) formulaba
una severa crítica del modelo partitocrático y,
especialmente, de su versión española. Ahora insiste en
lo uno y en lo otro con un método más erudito,
similares argumentos, y no mayor orden expositivo. Los
libros del autor producen la impresión de estar
integrados por ensayos diversos lo que explicaría las
reiteraciones y el asistematismo. Trataré de organizar
esquemáticamente lo esencial.
¿En qué consiste lo que Trevijano denomina la Gran
Mentira? En la falsedad de afirmar que la partitocracia o
Estado de partidos es la democracia por excelencia. Esto
es lo que, hace ya veinte años, demostró Fernández de
la Mora en su clásico libro La partitocracia y lo que
han venido denunciando otros politólogos, el último el
alemán Schachtschneider en una obra monumental (Vid.
«Razón Española» núm. 77, págs. 320-327).
El autor acumula descalificaciones sobre la
partitocracia: «falaz superchería», «cínica»,
«infamante», «hipócrita», «perversa»,
«fraudulenta», etc. La describe como «corrupta forma
de gobierno oligárquico» «en clara descomposición».
Y añade: «lo que se echa en el Estado de partidos se
pudre o se agria». Es un modelo inseparable de la Gran
Mentira: «En el Estado de partidos no hay una sola
persona informada, sea en la sociedad gobernante o en la
gobernada, que no esté del todo convencida de la
necesidad de mantener la mentira para sostener el
sistema».
¿Quiénes son los portadores de la gran falacia? «Los
medios de propaganda de la oligarquía de partidos». Se
ha producido «la concurrencia de la mala fe intelectual
en una generación oportunista, y la ocultación
permanente de los hechos históricos». Consecuentemente,
«la Universidad y los medios de comunicación han sido
cegados por los intereses del cinismo oligárquico».
«Es tan evidente que el pueblo no elige ni depone al
gobierno en el Estado de partidos, que lo inexplicable es
por qué todos los intelectuales y toda la clase
política dicen, sin inmutarse, lo contrari». El autor
concluye denunciando «traición de la clase
gobernante». ¿Por qué tal consenso falaz? Trevijano no
responde a esta pregunta, pero la respuesta la han dado
otros politólogos: la partitocracia constituye con los
medios de comunicación un sindicato de intereses que
sólo se rompe cuando el sistema, como en Italia, se
hunde, desgraciadamente, con altísimo coste social.
El autor, que califica la transición de «gran
mentira», describe así la actual situación de España:
«El crimen de Estado, la corrupción de la clase
gobernante, la irresponsabilidad de los partidos, el
terrorismo, la droga, el paro, la quiebra del Estado de
bienestar, la crisis cultural y nacional». En esto ha
desembocado la II Restauración con tendencia a emperorar
(últimamente se ha acelerado la descomposición de la
Justicia).
¿Qué modelo constitucional propone el autor? La
república presidencialista en la que el poder ejecutivo
está separado del legislativo porque cada uno procede de
elecciones diferentes. También propone distritos
uninominales con escrutinio de dos vueltas, y comisiones
locales de vigilancia para asegurar el contacto real
entre votantes y elegidos. Desde luego, independencia del
poder judicial con magistrados inamovibles y la
institución del jurado (esto último es muy discutible).
Y, finalmente, iniciativa popular y referendum. El modelo
está inspirado en el norteamericano.
El autor ofrece, además, una interpretación de la
democracia principalmente en diálogo con Montesquieu,
Rousseau, Madison y Tocqueville. También una exégesis
de la Revolución francesa. Y una nueva definición
abstracta de la democracia (ya hay centenares).
¿Cómo se podría acabar con la gran mentira? El autor
no se resigna a esperar que se produzca el socialmente
costoso autodesplome de la partitocracia. «Bastaría una
gran abstención en las elecciones, una actuación
independiente de la justicia, un manifiesto de los
directores de los medios de información, o una
manifestación general de los estudiantes para que se
derrumbara la oligarquía de partidos». Pero ante la
actual «mansedumbre» de la sociedad española, el autor
no es optimista.
El análisis de la partitocracia que presenta Trevijano
es evidente, pero se cuentan con los dedos de una mano
los que en España se atreven a proclamar tan obvias
verdades politológicas. Y el modelo presidencialista con
separación de poderes, candidaturas abiertas, y apertura
al referendum sería un buen remedio contra la
degeneración partitocrática. Lo esencial de este libro
concuerda con lo que, desde 1983 -va para catorce años-,
se viene escribiendo en nuestra revista.
Angel Maestro
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