LIBROS: La fe
ante el reto de la cultura contemporánea
Pieper,
Josef: La fe ante el reto de la cultura contemporánea,
trad. esp. ed. Rialp, Madrid, 2001, 282 páginas.
Pieper (1904-1997) es uno de los pensadores católicos
alemanes más destacados de su tiempo. Muchas de sus
numerosas obras han sido traducidas al español. Ahora se
reimprime esta colección de 16 artículos y discursos
escritos entre 1962 y 1975, y a los que da unidad la
confesionalidad activa.
Destaca el primer texto, fechado en 1969, sobre la
dificultad de creer en un dogma revelado, no demostrable
racionalmente. Afirma Pieper que para tener una fe son
necesarias dos condiciones principales: «sencillez de
ánimo» y «credibilidad de otro». Lo primero no cesa
de tornarse más difícil, pues la parcialidad de los
medios de comunicación de masas hace a las gentes cada
vez más desconfiadas y críticas ante las noticias que
reciben. En el mundo de la informática y de la
politización la sencillez de ánimo tiende a disminuir.
En segundo lugar, una fe religiosa se transmite, según
Pieper, por el testimonio de otro al que se cree. En
España hace, por ejemplo, un cuarto de siglo, la
mayoría de las instituciones docentes y de los medios de
comunicación daban un testimonio católico; pero hoy
acontece lo contrario. Ese «otro» a quien creer resulta
que ahora es, en su inmensa mayoría, un incrédulo. Esta
es la clave del intenso proceso de descristianización
que padece la sociedad española desde la muerte de
Franco. Los testimonios que escuchan y contemplan los
jóvenes son mayoritariamente anticristianos o, al menos,
agnósticos. La consecuencia es que en España disminuye
velozmente la fe. Lo paradójico es que la jerarquía
eclesiástica haya apoyado con entusiasmo el nuevo modelo
de Estado y de sociedad.
Otro ensayo muy sugestivo es el que Pieper dedica a
definir al intelectual como el pensador que «toma
distancia crítica respecto de lo existente», «que se
sitúa fuera» y cuyo gran momento es el de la
«persecución». Hoy la presión de las instituciones
políticas sólo permite lo llamado «correcto», y
condena todo lo demás al ostracismo, el silencio o la
burla. ¿Cuántas mentes independientes quedan, por
ejemplo, en España? Sólo las políticamente
incorrectas, que serían los intelectuales genuinos. En
esta revista lo son casi todos; pero más allá apenas se
ve otra cosa que compromiso orgánico, conformismo y
dócil «corrección»; en suma, paramera de innovación
y de crítica.
A. Landa
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