«Maritornes»,
una nueva revista para una nueva Hispanidad
Las
Ediciones Nueva Hispanidad, de Buenos Aires, establecidas
también en la Montaña de Santander, que dirige Félix
della Costa, han irrumpido en el panorama editorial de
lengua castellana con un amplio catálogo de títulos
aparecidos en un corto período de tiempo y que prometen
renovar -como exhiben desde la rúbrica- más que el
hispanismo la hispanidad. Desde la reedición de los
libros clásicos y eruditos del historiador argentino
Rómulo Carbia a los actuales y pugnaces del también
historiador y coterráneo suyo Antonio Caponnetto. Desde
la nueva estampa de obras del filósofo navarro Rafael
Gambra, quizá el representante más destacado del
tradicionalismo presente, a las reflexiones hondas del
maestro mendocino Rubén Calderón Bouchet. Pasando por
otros muchos libros de autores -hasta el momento-
argentinos, chilenos y españoles.
Pero, junto con esta iniciativa, se ha emprendido
también la de dar vida a una revista que sirva como
punto de convergencia y hogar intelectual del pensamiento
político tradicional hispánico. Tradicionalismo e
hispanidad son, pues, los ejes que articulan los
cuadernos que llevan por nombre "Maritornes".
Tradición católica de cuño tomista, ajena a la ganga
que portan otras aproximaciones a la tradición. E
hispanidad más que hispanismo, pues no es cuestión de
filias sino de ontología. Y "Maritornes",
nombre osado, que en su alegoría quijotesca evoca la
penosa realidad de nuestra común nación, por
disgregación social o por desfondamiento moral, cuando
no por ambas cosas, y más allá del espejismo del
desarrollo económico de esta orilla oriental. Pero que
no deja de aspirar a la recuperación del pálpito
espiritual presente en nuestra historia.
Dos son los números por el momento aparecidos en el
curso del último año, pues la cadencia editorial
prevista -y cumplida- es la semestral. Y ambos nos
permiten observar de entre su contenido y destacar para
los lectores de Razón Española algunas de sus claves.
Primeramente, conforme con lo ya dicho, el neto signo
intelectual de los autores que han escrito sus páginas.
También, en segundo término, la temática no
exclusivamente histórica, sino de presente y aun
prospectiva, de sus colaboraciones. Igualmente, en tercer
lugar, y en relación con estas últimas palabras, la
intención constructiva del proyecto, de reforzar
idealmente, pero también en la realidad, la comunidad
hispánica de naciones. Frente a la tendencia, y es otro
corolario que calza muchos puntos de relieve, de
construir una hispanidad sin España, esto es un
latinoamericanismo autónomo, el designio de
"Maritornes" se reclama resueltamente ligado a
estas Españas peninsulares de nuestros pecados. De modo
cauto, también, se adivina un deseo de revisar -lo que
en modo alguno significa un «revisionismo», en el
sentido ideologizado que tal término inexorablemente
implica- la historia contemporánea de los países
hispánicos. No es, desde luego, el menor de los méritos
que cabe atribuir al proyecto. Finalmente, el
alargamiento del consejo editorial se compadece con una
expansión geográfica imprescindible: así, a la nómina
inicialmente argentina y española, se han venido a sumar
nombres peruanos, chilenos, tejanos y napolitanos. Y no
ha de durar mucho tiempo la composición que aparece en
el número segundo, superada pronto por nuevas
ampliaciones.
Para quienes ejercitamos la «razón hispánica», en
verdad que resulta una gran alegría poder dar cuenta de
los primeros pasos de esta iniciativa, sobre la que
espero habremos de volver sin mucha tardanza.
Miguel Ayuso
|