LIBROS: Diario
portugués
Eliade,
Mircea: Diario portugués, trad. Esp. Ed. Kairos, 2001,
298 págs.
El rumano Mircea Eliade (1907-1986) es uno de los más
destacados literatos de su país; pero su fama
internacional se debe a sus trabajos sobre el fenómeno
religioso y su evolución con especial consideración de
las manifestaciones primitivas. Su carrera culmina con la
publicación de una Historia de las creencias y las ideas
religiosas completada por otros colaboradores. La
mayoría de sus escritos en tal campo han sido traducidos
al español.
La personalidad de Eliade se revela en sus diarios
iniciados en 1907 y ya publicados en español; pero
faltaba un cuaderno, el correspondiente al perídodo
1941-1945, en que Eliade trabajó como consejero de
prensa en la embajada rumana en Lisboa. Ese manuscrito ha
sido transcrito y traducido al español, lengua en la que
se publica por primera vez. Se inicia el 21 de abril de
1941 y termina el 5 de septiembre de 1945, más o menos
los años de la II guerra mundial.
Eliade se confiesa propenso a la depresión y a la
melancolía, muy dependiente de las tres mujeres que,
hasta entonces, ha amado más, y dominado por una gran
ambición intelectual que le lleva a dar casi por perdido
el tiempo que no consagra a escribir. Hasta la fecha en
que concluye este diario lusitano, Eliade es, según su
propia confesión, «un pagano que quiere
cristianizarse», lo que no logra. Su difuso catolicismo
es dominado por el agnosticismo y, en los años
posteriores, esta tendencia se radicalizaría.
Lo más interesente de este diario es la rotunda
posición política de Eliade, que es proalemana porque
sabe que la derrota del Reich será el triunfo del
comunismo soviético en la mayor parte de Europa y, desde
luego, en su amada Rumanía. Además de anticomunismo
rotundo, hay hostilidad hacia los anglosajones, infinito
desprecio hacia el pueblo italiano y una gran admiración
hacia Salazar y su Estado corporativo. En este diario se
traza una semblanza muy atractiva de Salazar y su
democracia orgánica. Amigo de Jünger, el máximo
literato alemán de la época, y de Schmitt, el principal
jurista, y asiduo lector de Heidegger, tres
antidemócratas.
Eliade visitó varias veces España, país que amaba
profundamente. Leía en español a Unamuno y a Ortega;
pero las dos máximas admiraciones de Eliade en lengua
española son Menéndez Pelayo y D'Ors. A don Marcelino
confiesa haberlo descubierto tempranamente en Italia, en
1928, y entonces publicó un artículo dando a conocer la
figura del polígrafo en Rumanía. Glosa alguna de sus
obras capitales. El otro intelectual español preferido
es D'Ors «uno de los hombres de la Europa moderna que
más ha interesado, apasionado desde hace mucho tiempo».
Los puntos de contacto, estitísticos y filosóficos, con
el autor del Glosario son notables.
Eliade era amigo y seguidor de Cornelio Condreanu,
fundador de la Guardia de Hierro, asesinado a los 39
años, con otros doce militantes detenidos, en 1938, y
cuyo partido había llegado a ser el año anterior, la
tercera fuerza política. Escribe Eliade «Codreanu hizo
de mí un fanático rumano». Ese patriotismo radical
angustia a Eliade que ve cómo su país va a ser ocupado
por el Ejército rojo. Eliade tuvo buena relación con el
general Antonescu, que asumió el poder cuando abdicó el
rey en septiembre de 1940. Durante su régimen
corporativo, Eliade fue destinado como consejero a la
embajada en Londres y, después a la de Lisboa. Antonescu
fue fusilado por un gobierno comunista en junio de 1946.
Eliade permaneció exiliado después de que Rumanía
cayera bajo el protectorado soviético, primero en París
y desde 1957, en los Estados Unidos, donde fundó la
revista «History of religion», y publicó sus
principales obras.
En este Diario portugués, hasta ahora inédito, Eliade
acusa a Roosevelt y a Churchill de ceguera ante el
peligro soviético y anuncia el largo infierno que la
Europa del Este sufriría bajo la bota comunista. Este
diario políticamente muy «incorrecto» es lo que ahora
llamarían los tránsfugas y los marxistas reciclados, un
libro «fascista»; pero es simplemente patriota y
occidental. Por muchos conceptos es un dramático
testimonio de un hombre que tenía razón en 1940, fecha
en que abandonó Inglaterra y fue cacheado, vejado y
desnudado, a pesar de su condición diplomática, por
policías y aduaneros británicos.
Hay que leer estas emocionantes anotaciones personales de
un intelectual puntero.
A. Landa
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