LIBROS:
Chateaubriand o un espíritu incorrecto
Soria,
Mario. Chateaubriand o un espíritu incorrecto. Criterio
Libros. Madrid 2002. 484 páginas.
Con muy buen sentido el autor no ha querido realizar una
nueva biografía de Chateaubriand, pues como él mismo
manifiesta son muchas y algunas excelentes las escritas.
Mario Soria, de cuya profunda erudición ya hemos tratado
alguna vez en estas páginas, analiza detallada y
pormenorizadamente la figura del vizconde Renato de
Chateaubriand, investigando a fondo el pensamiento y la
obra de quien sin duda fue no sólo una figura
destacadísima del pensamiento contrarrevolucionario,
sino referencia obligada al tratar de dicho tema en la
historia del siglo XIX, y base para argumentaciones de
hogaño.
El autor no se limita a la descripción narrativa de
fechas y hechos, ciertamente bien descritos, sino al
estudio del personaje y su obra. A Chateaubriand
(1768-1848) le correspondería vivir años tormentosos y
frenéticos, la revolución francesa donde pudo perder la
vida bajo el sangriento y cruel terror jacobino, los
años napoleónicos con el consulado y el imperio, y la
Europa de la Santa Alianza. Son períodos históricos de
tal intensidad que los años en que se desarrolla su vida
equivaldrían a siglos en otras épocas por el frenesí
de los acontecimientos, por el trastocamiento de la
sociedad, por su influencia no ya en las generaciones que
lo sufrieron, sino en la historia de la humanidad.
Mario Soria analiza al Chateaubriand genial pensador
contrarrevolucionario, deshacedor de los tópicos y de la
mezquindad de la revolución con su secuela de barbarie y
crímenes sin cuento, so pretexto de los derechos del
hombre, que no de los hombres. Desvelador de la falacia
revolucionaria, lastrada de la, a veces trágica, a veces
ridícula dósis plúmbea de utopismo, del erial del
pensamiento revolucionario, y del albañal de su obra.
Los que han estudiado a fondo la revolución francesa
lejos del tópico, de la superficialidad o del
sectarismo, saben que la misma es una historia trágica
pero repleta de personajes mediocres.
Diferencia este extenso estudio de Mario Soria de otros
sobre el autor de «El genio del cristianismo» y de
«Memorias de ultratumba», el análisis que realiza de
Chateaubriand y de su circunstancia. No ya de la
revolución de 1789, con ser uno de los períodos más
nefastos de la historia humana, sino también del Imperio
napoleónico. Reconoce la grandeza y la personalidad
indiscutibles de Napoleón, pero de consecuencias
trágicas para Francia y para los franceses; la sangría
inmensa de la juventud, el agotamiento de la misma por
las levas forzosas, el empobrecimiento y el sufrimiento
de una nación, y al fin, la esterilidad de tan inmenso
sacrificio.
En esta extensa obra, Soria describe con minuciosidad,
erudición y rigor la Europa de la Santa Alianza, el
intento de regreso a la normalidad después de los
estragos revolucionarios y del daño al orden natural de
la sociedad. En la restauración asoma el Chateaubriand
político, activo, atrabiliario, ferozmente
independiente, sin sujeciones, lo que le atraerá el
recelo y la animadversión de los Borbones. Su
intervención en el Congreso de Verona será decisiva. Su
esfuerzo denodado frente a los que sólo ven el momento
concreto, y no las consecuencias del fermento
revolucionario, le hará congeniar con el Zar Alejandro I
de Rusia. Esa independencia de criterio respecto a todo y
sin ataduras le hará luchar y esforzarse, incluso contra
su propio jefe de gobierno, para conseguir la
intervención de la Europa contrarrevolucionaria en los
asuntos de España. De esa España donde la monarquía
representada por un Borbón indigno se encontraba presa
de la dictadura progresista. Mas no sólo la monarquía:
también, y esto es más importante, la España real, no
la utópica y dictatorial de los doceañistas.
Chateaubriand ve con clarividencia de estadista, frente a
los que opinan que la intervención en España puede
originar una nueva guerra de la Independencia, que las
circunstancias son otras; no se trata de una invasión
extranjera cual la del imperialismo napoleónico, sino de
algo a lo que no se opondrán los españoles, salvo una
exigua minoría fanatizada. Y acierta plenamente en sus
pronósticos, superados incluso por la realidad.
Chateaubriand ha pasado a la historia sobre todo como
literato romántico, autor de narraciones pasablemente
lacrimosas. Uno de los méritos de la obra de Mario Soria
consiste en desentrañar las ideas fundamentales,
filosóficas y teológicas, de las novelas y epopeyas del
vizconde; pero especialmente en revelar el pensamiento
nacional e internacional de uno de los grandes estadistas
que no supo Francia aprovechar: escritor de un folleto
antibonapartista decisivo para la restauración
borbónica de 1814; alma de la intervención llamada de
los cien mil hijos de San Luis; incansable recomendador
de la alianza francorrusa, de la independencia griega, de
la influencia europea en Iberoamérica frente al
imperialismo anglosajón. Además, ni liberal ni
absolutista, monárquico de criterio independiente,
próximo a los persas españoles, a Goerres, Taparelli,
Donoso y, por qué no, similar de ideas a la mente que
condenó proposiciones antirregalistas y antitotalitarias
en el «Syllabus» de Pío IX.
El título de la obra, «Chateubriand o Un espíritu
incorrecto» es certero y preciso. Mario Soria afirma que
Renato de Chateaubriand es tan incorrecto en el
pensamiento de hogaño como Séneca, La Rochefoucauld,
Schopenhauer, Calderón, Cioran o el último Gonzalo
Fernández de la Mora.
Angel Maestro
|