Razón Española, nº 115; El bastardo real. Memorias del hijo no reconocido de Alfonso XIII

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LIBROS: El bastardo real. Memorias del hijo no reconocido de Alfonso XIII. nº 115

Comentarios de Pedro Mª Fernández al libro de Leandro Alfonso Ruiz Moragas.

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LIBROS: El bastardo real. Memorias del hijo no reconocido de Alfonso XIII

Ruiz Moragas, Leandro Alfonso: El bastardo real. Memorias del hijo no reconocido de Alfonso XIII, La Esfera, 2002, 282 páginas.



Se acaba de cumplir el centenario de la jura como rey de Alfonso XIII. Como en los últimos años, los aniversarios de los acontecimientos históricos se usan para reescribir éstos a gusto del poder o de las ideologías dominantes, varios historiadores cortesanos, como Carlos Seco Serrano y Javier Tusell (y su señora), han publicado sendas biografías sobre el monarca que difunden una leyenda rosa. Seco llegó a decir que «España fue injusta con Alfonso XIII» (La Razón, 24 de mayo de 2002). Entre Manuel Azaña, por ejemplo, y el rey, uno siempre preferirá a éste, al menos por su patriotismo, pero eso no supone que se olviden o manipulen sus comportamientos más discutibles (la destitución de Antonio Maura, la intervención en la guerra de Marruecos, la participación en la farsa de la Restauración, la huida el 14 de abril, el trato a su familia). No creo que por casualidad, la editorial La Esfera ha publicado las memorias de uno de los hijos ilegítimos de Alfonso XIII. A sus 73 años de edad, Ruiz Moragas no quiere morirse sin recibir el reconocimiento de los que considera sus iguales. Hasta ahora, dice, ha sido discreto sobre sus orígenes, bastante conocidos por otra parte, pero, añade, no está dispuesto a seguir callando.

Su madre fue la actriz Carmen Ruiz Moragas, una mujer bellísima y parecida a la reina Victoria Eugenia. A diferencia de otros romances, la Moragas no fue una aventura pasajera. Alfonso XIII le buscó un chalet en el barrio de Moncloa y se dice que María Cristina se acercaba para ver, a través de la verja, a sus dos nietos sanos, Leandro y su hermana María Teresa. Que el rey hubiera engendrado hijos sanos demostraba que la hemofilia provenía de Victoria Eugenia. Con estas pruebas, sostienen los historiadores Gerard Noel y Ricardo de la Cierva, Alfonso XIII y su íntimo cortesano el marqués de Viana pensaron en solicitar la nulidad del matrimonio real al Vaticano. Miserias de las monarquías hereditarias.

Aunque su padre se preocupó de él y de su hermana (fallecida en Italia en 1965), los Borbones legítimos han preferido que se mantuviera oculto. Leandro se queja de que en los últimos años se le han retirado los escasos reconocimientos concedidos (audiencias, saludos, felicitaciones). Aunque de algunas personas recibió gestos de cariño y aprecio, otras en cambio le trataron con odio. Del conde de Los Andes, albacea de Alfonso XIII y administrador de los fondos que éste dejó a Leandro, su hermana y a otra hija bastarda, Alfonsa Milans, cuenta que le dijo que no estaba de acuerdo con la existencia de ellos. ¿Qué habría preferido el aristócrata: el aborto, el infanticidio, la inclusa? También acusa al entorno de su hermano don Juan de no haberle permitido despedirse de él poco antes de su muerte.

El libro es agradable de leer y describe con naturalidad y honradez una época que cada vez se nos aleja más. Los juicios sobre el caos de República y sobre el franquismo no se ajustan a los considerados académicos en la actualidad. El autor reconoce que esperó en la cola en el Palacio de Oriente para despedir el cadáver de Franco. También conmueve la desazón de Ruiz Moragas primero por conocer sus orígenes y luego por ser aceptado.

La comprensible reclamación de don Leandro nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: la rama borbónica que gobierna en España ¿puede quedar al margen de la Constitución promulgada por don Juan Carlos que impone a todos los demás españoles la igualdad absoluta de los hijos, legítimos o no, en derechos familiares? Como respuesta, recordemos que la sucesión al trono, al igual que a los títulos nobiliarios, ya se encuentra por encima de las leyes y sentencias que obligan a los plebeyos.



Pedro MarÍa Fernández



 

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