LIBROS: Del
amanecer a la decadencia. Quinientos años de vida
cultural en Occidente (de 1500 a nuestros días)
Barzun,
J. Del amanecer a la decadencia. Quinientos años de vida
cultural en Occidente (De 1500 a nuestros días). Trad.
de J. Cuéllar y E. Rodríguez Halffter. Madrid, Taurus,
2001. 1303 págs.
Este gran libro por su volumen y contenido no es una
filosofía de la historia, aunque pueda sugerirlo el
título, sino una excelente síntesis de historia de la
cultura occidental. El autor, de origen francés, es uno
de los intelectuales de élite de Norteamérica.
El título resume el desarrollo y sentido del libro,
distribuido en cuatro partes articuladas sobre la idea de
cuatro revoluciones: la religiosa, la científica, la
monárquica y la revolución social. Se combinan de
manera ordenada y clara interrelacionándolas, la
historia política y del pensamiento, las distintas
manifestaciones del arte, la literatura y la ciencia de
las correspondientes partes. En cada una de las tres
primeras incluye el autor, admirador de Ortega, dos
sugestivas secciones transversales en las que aplica el
método perspectivista.
La primera parte abarca desde las «noventa y cinco tesis
de Lutero» hasta la aparición de la Real Sociedad
Londinense para el progreso del conocimiento natural
sugerida por Boyle con su idea del «Colegio invisible».
Es decir, los siglos XVI y XVII. En ellos aparecen las
ideas rectoras de lo que va a ser la modernidad. Estas
son según el autor, que destaca la influencia del
protestantismo, el primitivismo que tiene tanto una
función terapéutica, como ocurre en la literatura
pastoril, como la de impulsar el ansia de novedades y el
ideal de emancipación, más bien que de libertad; el
individualismo, que dará lugar a la conciencia de lo
propio, a la autoconciencia; la secularización (en el
texto se dice secularismo); el cientificismo (palabra
más adecuada que cientismo para traducir scientism); la
abstracción como hábito obsesivo del pensamiento, del
que es una consecuencia el análisis; y en la última
parte, el reduccionismo. El mentor de Barzun es
probablemente Pascal: Pascal «formuló una filosofía
del hombre y la sociedad que ilumina críticamente lo
ocurrido en la cultura occidental desde su tiempo». Las
dos secciones transversales son «la perspectiva desde
Madrid en torno a 1540» y «La perspectiva desde Venecia
en torno a 1650».
En la segunda parte, titulada «Del cenagal y las arenas
de Versalles a la pista de tenis», retrocede el autor al
siglo XVI para explicar la revolución de las monarquías
hasta llegar a la Restauración a comienzos del XIX.
Aunque esta parte no es menos rica que las otras, podría
resumirse aquí su sentido en la afirmación de que «el
avance de la ciencia fue haciendo a la Naturaleza
progresivamente más conveniente que la Religión como
fuente de verdad». Las transversales son: «La
perspectiva desde Londres en torno a 1715» y «desde
Weimar en torno a 1790».
La tercera parte abarca «De la primera parte de Fausto a
"Desnudo descendiendo de una escalera nº 2",
en alusión a Goethe y al cuadro del cubista Marcel
Duchamp. En ella hace irrupción la mujer que, según
Barzun, «no comenzó a ser frágil por definición hasta
finales del siglo XVIII, cuando penetró el
sentimentalismo en la Ilustración, y después, para
protegerla, el siglo XIX añadió al personaje el
desconocimiento de amplios ámbitos vitales». Las
perspectivas son aquí, «desde París en torno a 1830»
y «desde Chicago en torno a 1895». Hay algún equívoco
conceptual como el caracterizar de máquinas la primera
hacha de piedra y la primera palanca de bomba, pues, en
rigor son utensilio y artefacto respectivamente.
La cuarta parte se titula «De la "Gran
Ilusión" a la "civilización occidental tiene
que desaparecer"», o sea, desde la Gran Guerra
hasta hoy. Eclosiona el igualitarismo, se llega por un
proceso de reducción al absurdo constituido en consigna,
que da lugar en la ética al relativismo y tiene lugar
«la muerte del ignorante»: todo el mundo acepta
entender lo que es ininteligible, como se ve
especialmente bien en el arte. Y con ello se impone lo
que considera el autor el dogma del siglo XX: «lo más
reciente es lo mejor». Concluye con un brevísimo
prólogo sobre el porvenir de la época que llega a su
fin, en el que enumera las que podrían ser sus etiquetas
descriptivas. Son quince, que van desde «época de la
incertidumbre» a «época de las expectativas
absurdas».
El libro, bien traducido, sigue una línea en la que se
van mostrando los pasos sucesivos de la cultura
occidental hasta su disolución. En este sentido el autor
es pesimista, si es que ante la realidad son posibles las
actitudes de pesimismo y optimismo, pues la realidad es
como es. No obstante, cabe preguntarse: si por cultura
occidental se entiende la europea y la americana, ¿no se
advierten ya sin embargo líneas de separación, tanto de
la americana anglosajona como de la española?; por
ejemplo en esta última ya se teoriza con buenas razones
sobre una hispanidad sin España. La disolución de la
cultura occidental ¿afecta tanto a la parte europea,
como a la americana? ¿Está disolviéndose la cultura
americana? Y también: ¿hasta qué punto o en qué
medida se han agotado las posibilidades históricas de la
cultura europea? La historia es imprevisible.
Dalmacio Negro
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