Razón Española, nº 115; EL PRIMER ESTUDIO CIENTIFICO DE LA FILOSOFIA POLITICA DE GONZALO FERNANDEZ DE LA MORA (1924-2002)

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Homenaje a Gonzalo Fernández de la Mora, nº114

Por Francisco Puy

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EL PRIMER ESTUDIO CIENTIFICO DE LA FILOSOFIA POLITICA DE GONZALO FERNANDEZ DE LA MORA (1924-2002)

Valoro la recensión como la célula madre del discurso científico propio de las humanidades, pues todo trabajo humanístico, por original que se plantee, para tenerse en pie, ha de asumir inevitablemente algunas decenas, cuando no centenas, de recensiones de otros trabajos ya elaborados sobre el asunto que desenvuelve, u otros próximos. Gonzalo Fernández de la Mora no sólo no desdeñó ese género literario menor en tamaño pero grande en sustancia, sino que lo cultivó amorosamente, publicando a lo largo de su vida muchas y excelentes. Entiendo por eso que le ha de gustar ver aparecer una recensión entre los trabajos que le dedicamos sus amigos y admiradores en esta corona fúnebre tejida en su honor por Razón Española. Se trata del libro El razonalismo político de Gonzalo Fernández de la Mora y Mon (Madrid, Universidad Complutense, 2002, 456 folios), cuyo autor es don Luis Sánchez de Movellán.

Don Luis Sánchez de Movellán de la Riva (Madrid 1.05.1955) es un abogado en ejercicio, miembro del Colegio de Madrid, que tiene a sus espaldas, además de esa experiencia jurídica indispensable para entender el derecho y la política que es la abogacía, la noticia teórica, necesaria para entenderlos bien, que proporcionan una dedicación asidua a la enseñanza y la investigación de la filosofia del derecho. Esta última consta en unas docenas de artículos y comunicaciones publicadas dentro y fuera de España desde 1992 hasta la fecha. El libro sobre el razonalismo que comento es su primer estudio largo, pero la firmeza con que desenvuelve el discurso revela que no se trata de una primera investigación, y que la etapa de los titubeos y las divagaciones ya fue superada. Y también refleja la buena dirección del Prof. Negro Pavón, director de la tesis.

El estudio expone la filosofía morana al hilo de cinco tópicos. El primero de ellos es una biografia que cuenta el camino que condujo a Fernández de la Mora desde la balbuciente infancia del logos a la serena senectud del razonalismo. El guía espiritual de esta parte es Jorge Manrique según el lema «nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir». El segundo tópico abordado es la gestación del nuevo sistema filosófico denominado razonalismo. El autor considera ese pensamiento una aventura intelectual promovida por la incitadora catarsis del logos. El conductor de esta parte es Cicerón, según el lema domina omnium et regina ratio. El tercer tópico que desarrolla Sánchez de Movellán es el núcleo de la teoría razonalista del Estado elaborada por Fernández de la Mora. Esta se produce al final del agrio proceso que GFM mueve contra el Estado moderno, en cuyo trámite desmitifica la razón de Estado, y en consecuencia proclama el Estado de razón, abandona el idealismo estático, y adopta el empirismo cinético. Dentro de este apartado, que es el sustantivo del estudio, se analizan por separado tres grandes tesis del razonalismo morano: la tesis elitista de que la oligarquía es la forma trascendental de gobierno; la tesis europeísta de la compatibilidad entre la monarquía nacional y el superestado eurocrático, y la tesis realista de la naturalidad de la desigualdad y de la génesis del igualitarismo en la envidia y el resentimiento. El conductor moral de esta parte es Jesucristo, según el lema «ex fructu arbor agnoscitur». El cuarto gran tópico morano que analiza Sánchez de Movellán es la teoría razonalista de la representación política, donde a redropelo de lo políticamente correcto después de 1945, Fernández de la Mora defiende la supremacía de la representación orgánica organizada corporativamente, sobre la representación inorgánica organizada partitocráticamente. El maestro director de este capítulo es Burke, de acuerdo con el lema «la tiranía de una multitud es una tiranía multiplicada». El quinto y último tópico morano que ha estudiado Sánchez de Movellán es el de la ideología. En él se analiza la decadencia de las ideologías existentes en el siglo XX heredadas del siglo XIX, y se pronostica tras ese crepúsculo el alborear de un pensamiento distinto, no ideológico y alienante, sino razonalista e individualizador, es decir conservador de la esencia de la tradición de la filosofia perenne vertida por nuevos cauces expresivos desconocidos. El guía es aquí Ortega con su sentencia «los ismos son los dogales de seda con que tanto los pensadores como los pueblos suelen estrangularse».

El Dr Sánchez de Movellán induce de su ajustada descripción de las ideas políticas moranas una amplia serie de conclusiones puntuales de las cuales deseo destacar las tres que a mí me parecen más llamativas.

Primera. Sánchez de Movellán retrata a Gonzalo Fernández de la Mora como un pensador insuficientemente conocido en el ámbito universitario, pese a ser un gran teórico español de la política; y atribuye esa injusticia principalmente al hecho de ser un intelectual independiente de las escuelas, amante de los tópicos políticamente incorrectos, y de los retos intelectuales problemáticos; pero también, a otras causas, y singularmente, a su hispanismo castizo, tan contrario a la ventolera nacionalista imperante en España; a su erudición deslumbrante, tan cegadora para los poco ilustrados españoles hodiernos; y también a la extensión de su obra: alrededor de catorce mil páginas publicadas y otras mil inéditas. Comparto el diagnóstico con dos leves matices. Uno, Fernández de la Mora ha sido preterido en la universidad española, pero no en la academia o en el ateneo. Dos, la oscuridad de su teoría razonalista es también motivo que ahuyenta a lectores inc!uso especialistas. La serie de los editoriales de «Razón Española» es de lectura dura y comprensión ardua.

Segunda. Sánchez de Movellán subraya la correspondencia ente vida y pensamiento de Fernández de la Mora, o sea, su honestidad intelectual. El hecho es patente para todos. La valoración, para mí, dudosa. Con su no a la Constitución de 1978 optó conscientemente por el ostracismo político. Mantuvo enhiesta su teoría, aun sacrificando sus intereses personales en el campo de la praxis. Pero privó a la España democrática de un administrador y gestor de primerísima categoría que podía haber hecho mucho bien a la patria. Lo primero merece encomio, pero lo segundo no.

Tercera. La conclusión principal que mantiene en su libro Sánchez de Movellán es que Fernández de la Mora construyó con su razonalismo político un nuevo movimiento filosófico netamente español que sintetiza, conserva y subsume la observación científica realista, la tradición intelectual heredada, y la finalidad práctica de asentar la política en el orden moral y la eficacia económica. Si la novedad se entiende en sentido débil (pues existen los precedentes de Ortega y Gasset y Recaséns Siches), la tesis, aunque es discutible, se mantiene en principio. Es de esperar que la mentada discusión, que aún no se ha producido, se produzca. El camino ya lo ha abierto un profesor de filosofia del derecho (que no ha tocado el pensamiento jurídico estricto aquí). Ahora, si los filósofos de la política españoles no recorren el camino abierto por el doctor Sánchez de Movellán, incurrirán en responsabilidad.

Por Francisco Puy



 

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