Razón de
Memoria
El
Consejo de redacción de la revista Razón Española, y
los miembros de la Fundación Balmes han decidido, en
esta excepcional ocasión, unirse a la memoria de uno de
los politólogos más importantes de nuestro siglo. Pues
Gonzalo Fernández de la Mora, de espíritu profundamente
liberal, según la expresión clásica española, libre
de las estrecheces que marca la política, supo descubrir
los dos rasgos fundamentales que explican la crisis de la
Modernidad, llegada a su término: «el «crepúsculo de
las ideologías» y la aparición de ese poder, el
partido, que subyuga y a veces destruye la libertad de la
persona humana. Aunque no hubiera escrito más que estos
dos libros tendríamos que dar razón de su memoria, una
de las más preclaras en la intelectualidad española.
Gonzalo participó en la política española, colaborando
estrechamente en esa tarea difícil de asegurar un
tránsito que evitara, en lo posible, el retorno a la
violencia de la sinrazón. Y cuando, terminada esta
etapa, que ofrece un balance de realizaciones positivas,
pasó a otro frente de lucha, sin desmayo ni abdicación
de los propósitos, escogió para la revista por él
creada, y que habría de superar la barrera de los cien
números, ese nombre, Razón Española, que explica por
si mismo muchas cosas. Se intentaba, desde ella, ese
ejercicio tan difícil como «dar la razón de» y no
«dar la razón a», que es lo que se acostumbra desde la
«partitocracia» imperante en la Europa de hoy. Muchos
colaboradores desinteresados le ayudaron en esta tarea.
Porque Razón Española supo poner en el mascarón de su
galera, pronta a cruzar los mares, ese honor supremo y
radical de la no búsqueda de beneficios personales.
Así las páginas, modestas en su forma exterior, pero
profundas en su contenido, han constituido una de las
aportaciones más decisivas de la transición española,
porque, con ellas, se revela hasta qué punto la
intelectualidad española sigue conservando las dos
afirmaciones doctrinales que constituyen su legitimidad
histórica: que el ser humano está dotado de capacidad
racional, que no se detiene en los estrechos límites de
la ciencia experimental, y que la libertad se identifica
con el libre albedrío. Son los dos axiomas que
Fernández de la Mora compartió y defendió a lo largo
de su existencia. Podemos hacer una prueba: tomar todos y
cada uno de los comentarios que él escribía para
situarlos en el encabezamiento de cada número y,
ordenándolos de acuerdo con su contenido, tendríamos un
libro completo acerca de la «razón». Pues esta le
preocupaba por encima de todo. Y de él hemos tenido
ocasión de aprender.
Un numeroso grupo de amigos y colaboradores ha tenido la
idea de que, formando un gozne entre la primera y la
segunda etapa de la Revista, un número especial,
penetrado de honda emoción, pueda dar a su vez razón de
lo que constituye su herencia. En otras palabras, lo que
del magisterio de Gonzalo Fernández de la Mora han
aprendido, individual y colectivamente. El resultado es
esta serie de artículos breves, que forman el contenido
de este volumen. En él aflora, sin duda, más
sentimiento que racionalidad. Pero es que la herencia del
gran pensador, en quienes le conocieron y con él
colaboraron, no aparece como frío reflejo de la imagen
en el espejo, sino como cálido homenaje que se presta
con el corazón.
Fundación Balmes
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