Razón Española, nº 115; DEL OCASO DE LAS IDEOLOGIAS AL ALBA DE LAS IDEAS

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Homenaje a Gonzalo Fernández de la Mora, nº114

Por Benedicto Martín Amores

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DEL OCASO DE LAS IDEOLOGIAS AL ALBA DE LAS IDEAS

Hace veinticinco años escribí de Gonzalo Femández de la Mora que estábamos ante una de las mentes más preclaras del último tercio de siglo. Hoy tengo que decir, con gran dolor, que se nos ha ido al lugar de los elegidos, el pensamiento español más insigne del último medio siglo, al lado de los grandes de la Hispanidad, Maeztu, Pradera, d'Ors, Zubiri, Ortega...

La magna obra escrita y hablada de Gonzalo Femandez de la Mora desde Paradoja (escrita a los 19 años), hasta Sobre la felicidad (escrita a los 77 años); desde Pensamiento Español (Premio Nacional de Literatura), hasta Río Arriba (Premio Espejo de España), desde El crepúsculo de las Ideologías al alba de las Ideas en «Razón Española»...

Era una delicia oírle hablar en conferencias, coloquios, tertulias, en las grandes mesas institucionales o en la mesa camilla compartiendo el pan y la sal con sus amigos y correligionarios. El buen humor y la ironía intelectiva nos hacía pensar que estábamos ante un genio de la inteligencia y del humanismo.

Su gran personalidad literaria, política, académica, diplomática, razonalista (término incorporado por él a su obra) hacen de Gonzalo Fernández de la Mora un ejemplo para los españoles que quieren aportar a la Patria lo mejor que el Divino Hacedor concede a sus criaturas. Amaba tanto a España que no dudó en entregar con ahínco lo mejor de su vida en cada etapa de la misma. Así, desde que estudiando en los Jesuitas de Galicia el Bachillerato, vio salir a sus compañeros mayores de 16 y 17 años hacia el Frente de Liberación en 1936, para morir casi todos de Alférez Provisional, por Dios y por España, toda su vida ha sido un continuo servicio a la Patria. Desde que ingresó en la Carrera Diplomática con la máxima puntuación, hasta llegar a Embajador de España, permaneciendo el primero del escalafón más de una década. En su faceta política hay que destacar su etapa de Subsecretario de Asuntos Exteriores y Ministro de Obras Públicas, en uno de los Gobiernos más eficaces del Estado del 18 de Julio, que él mismo definió como Estado de Obras. A dicho Ministerio el Generalísimo siempre llevaba a hombres eficaces y paradójicamente intelectuales, como Vallellano, Vigón, Silva, Fernández de la Mora…

Franco y Carrero encargaron a López Rodó y Fernández de la Mora la redacción de la Ley de Principios Fundamentales y de la Ley Orgánica del Estado, cuyo articulado es modelo jurídico y político de Democracia Orgánica. Estos cuatro egregios personajes fueron los artífices de la Segunda Restauración Española en la persona del entonces Príncipe de España y hoy Rey Juan Carlos de Borbón.

Un fin de semana de la primavera de 1957, se encerraron en el Hotel Monasterio, de San Lorenzo de El Escorial, Laureano López Rodó y Gonzalo Fernández de la Mora para redactar el articulado de las Leyes Fundamentales, por orden de Carrero y de Franco. Trabajando día y noche, en dos fines de semana quedó redactada la Ley de Principios Fundamentales que una Comisión de ocho Ministros, presididos por Carrero, aprobó y presentó al Jefe del Estado, que a su vez la sancionó después de consultar al Consejo del Reino y al Consejo de Estado. Reproduciré solamente uno de los artículos redactados por Gonzalo Fernández de la Mora, el artículo II de la Ley de Principios Fundamentales: « La Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará la legislación». Podemos afirmar que dos monárquicos del logos, convencieron a dos monárquicos del pathos, para la instauración de la Nueva Monarquía.

Académico de Ciencias Morales y Políticas, ha desarrollado una inmensa labor en la misma, hasta el punto que ha donado a la Academia su Biblioteca personal, que junto con la del Marqués de Valdeiglesias, era una de las mejores y más amplias de España.

Figura egregia del pensamiento, su profundo conocimiento de la Filosofía y del Arte, su inmensa cultura hacían de Gonzalo Fernández de la Mora un dialéctico invencible. Así en los numerosos encuentros televisivos o radiofónicos con marxistas y neoliberales, éstos se quedaban maravillados de su dialéctica y erudición, hasta el punto que después de los coloquios todos se acercaban a él para felicitarle y excusarse por su desinformación intelectual y política de su persona y de su obra. Todos coincidían en que estaban ante el pensador más importante del Conservadurismo español.

Una de sus grandes obras ha sido la fundación de «Razón Española», la revista de pensamiento más importante del mundo hispánico, en la que entregó miles de horas de trabajo, donde solamente con el Editorial «Razón y...» estamos ante la obra de razonalismo más importante del último tercio de siglo. Obra póstuma que debe ser editada sin dilación.

¡Qué Dios acoja en su Gloria a Gonzalo Fernández de la Mora! Uno de los Grandes de la Hispanidad.


Por Benedicto Martín Amores



 

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