DEL OCASO DE LAS
IDEOLOGIAS AL ALBA DE LAS IDEAS
Hace
veinticinco años escribí de Gonzalo Femández de la
Mora que estábamos ante una de las mentes más preclaras
del último tercio de siglo. Hoy tengo que decir, con
gran dolor, que se nos ha ido al lugar de los elegidos,
el pensamiento español más insigne del último medio
siglo, al lado de los grandes de la Hispanidad, Maeztu,
Pradera, d'Ors, Zubiri, Ortega...
La magna obra escrita y hablada de Gonzalo Femandez de la
Mora desde Paradoja (escrita a los 19 años), hasta Sobre
la felicidad (escrita a los 77 años); desde Pensamiento
Español (Premio Nacional de Literatura), hasta Río
Arriba (Premio Espejo de España), desde El crepúsculo
de las Ideologías al alba de las Ideas en «Razón
Española»...
Era una delicia oírle hablar en conferencias, coloquios,
tertulias, en las grandes mesas institucionales o en la
mesa camilla compartiendo el pan y la sal con sus amigos
y correligionarios. El buen humor y la ironía
intelectiva nos hacía pensar que estábamos ante un
genio de la inteligencia y del humanismo.
Su gran personalidad literaria, política, académica,
diplomática, razonalista (término incorporado por él a
su obra) hacen de Gonzalo Fernández de la Mora un
ejemplo para los españoles que quieren aportar a la
Patria lo mejor que el Divino Hacedor concede a sus
criaturas. Amaba tanto a España que no dudó en entregar
con ahínco lo mejor de su vida en cada etapa de la
misma. Así, desde que estudiando en los Jesuitas de
Galicia el Bachillerato, vio salir a sus compañeros
mayores de 16 y 17 años hacia el Frente de Liberación
en 1936, para morir casi todos de Alférez Provisional,
por Dios y por España, toda su vida ha sido un continuo
servicio a la Patria. Desde que ingresó en la Carrera
Diplomática con la máxima puntuación, hasta llegar a
Embajador de España, permaneciendo el primero del
escalafón más de una década. En su faceta política
hay que destacar su etapa de Subsecretario de Asuntos
Exteriores y Ministro de Obras Públicas, en uno de los
Gobiernos más eficaces del Estado del 18 de Julio, que
él mismo definió como Estado de Obras. A dicho
Ministerio el Generalísimo siempre llevaba a hombres
eficaces y paradójicamente intelectuales, como
Vallellano, Vigón, Silva, Fernández de la Mora
Franco y Carrero encargaron a López Rodó y Fernández
de la Mora la redacción de la Ley de Principios
Fundamentales y de la Ley Orgánica del Estado, cuyo
articulado es modelo jurídico y político de Democracia
Orgánica. Estos cuatro egregios personajes fueron los
artífices de la Segunda Restauración Española en la
persona del entonces Príncipe de España y hoy Rey Juan
Carlos de Borbón.
Un fin de semana de la primavera de 1957, se encerraron
en el Hotel Monasterio, de San Lorenzo de El Escorial,
Laureano López Rodó y Gonzalo Fernández de la Mora
para redactar el articulado de las Leyes Fundamentales,
por orden de Carrero y de Franco. Trabajando día y
noche, en dos fines de semana quedó redactada la Ley de
Principios Fundamentales que una Comisión de ocho
Ministros, presididos por Carrero, aprobó y presentó al
Jefe del Estado, que a su vez la sancionó después de
consultar al Consejo del Reino y al Consejo de Estado.
Reproduciré solamente uno de los artículos redactados
por Gonzalo Fernández de la Mora, el artículo II de la
Ley de Principios Fundamentales: « La Nación española
considera como timbre de honor el acatamiento a la ley de
Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica,
Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable
de la conciencia nacional, que inspirará la
legislación». Podemos afirmar que dos monárquicos del
logos, convencieron a dos monárquicos del pathos, para
la instauración de la Nueva Monarquía.
Académico de Ciencias Morales y Políticas, ha
desarrollado una inmensa labor en la misma, hasta el
punto que ha donado a la Academia su Biblioteca personal,
que junto con la del Marqués de Valdeiglesias, era una
de las mejores y más amplias de España.
Figura egregia del pensamiento, su profundo conocimiento
de la Filosofía y del Arte, su inmensa cultura hacían
de Gonzalo Fernández de la Mora un dialéctico
invencible. Así en los numerosos encuentros televisivos
o radiofónicos con marxistas y neoliberales, éstos se
quedaban maravillados de su dialéctica y erudición,
hasta el punto que después de los coloquios todos se
acercaban a él para felicitarle y excusarse por su
desinformación intelectual y política de su persona y
de su obra. Todos coincidían en que estaban ante el
pensador más importante del Conservadurismo español.
Una de sus grandes obras ha sido la fundación de
«Razón Española», la revista de pensamiento más
importante del mundo hispánico, en la que entregó miles
de horas de trabajo, donde solamente con el Editorial
«Razón y...» estamos ante la obra de razonalismo más
importante del último tercio de siglo. Obra póstuma que
debe ser editada sin dilación.
¡Qué Dios acoja en su Gloria a Gonzalo Fernández de la
Mora! Uno de los Grandes de la Hispanidad.
Por Benedicto Martín Amores
|