LIBROS: The red
hunter
Buckley,
William Fran: The red hunter (A novel based on the life
of senator Joe McCarthy) (El título podría ser
traducido al español como El cazarojos), little Brown,
Nueva York, 1999, 421 págs.
El autor de esta novela histórica, William F. Buckley,
es ya conocido por los lectores de «Razón Española»,
y es quizá el intelectual conservador de más prestigio
hoy en los Estados Unidos.
Esta historia novelada es en realidad una biografía del
senador Joe McCarthy, una de las figuras más
controvertidas de la historia política norteamericana.
El senador McCarthy se alzó a la cúspide de la fama y
sólo cuatro años después cayó en el desprestigio y el
olvido. En 1952 era sin duda el más famoso y aclamado
político de los Estados Unidos y el más odiado por la
izquierda y el «progresismo» marxista. Pero muy poco es
conocido sobre el hombre McCarthy y su biografía, muy
poco de su gran atractivo y encanto personal y de su
férrea fuerza de voluntad que le elevaron desde su
oscura vida de granjero, en su natal Wisconsin y su
granja avícola arruinada por la peste aviar, a
Washington y al Senado como el senador más joven de la
historia de los Estados Unidos.
El 9 de febrero de 1950, en Wheeling, Virginia
Occidental, empezó con un explosivo discurso su cruzada
contra el comunismo con su lista de 200 nombres de
personas que ocupaban altos cargos en la Secretaría de
Estado y que pertenecían al partido comunista,
decidiendo en gran parte la política exterior de USA.
En El cazarojos, una muy amena mezcla de verdad y
ficción, Buckley nos cuenta la historia de Harry
Bontecou, un imaginario joven abogado y licenciado en
Ciencias Políticas que trabajó con McCarthy como su
asesor político tres críticos años. Pero cuando
McCarthy comenzó a cometer errores y exageraciones le
abandonó.
La realidad es que, siendo un joven escritor, Buckley
conoció a McCarthy y le apoyó junto a un grupo de
intelectuales anti-marxistas.
En 1953, en colaboración con su cuñado Brent Bozell,
publicó su libro McCarthy y sus enemigos. La trama
histórica de esta novela que comentamos se basa en ese
libro de historia y en posteriores investigaciones.
Informado, sorprendente y sutil, El cazarojos da vida a
un personaje como McCarthy y su entorno y las grandes
figuras y acontecimientos de ese crítico período,
recreando un drama histórico sin paralelo.
Los métodos escandalosos y espectaculares del senador
McCarthy en la década posterior a la segunda guerra
mundial empleados para desenmascarar a espías
pro-soviéticos y agentes subversivos al servicio de la
URSS le hicieron impopular tras la campaña declarada
contra él por la izquierda y los compañeros de viaje
del comunismo en los Estados Unidos de su tiempo,
anclados en la prensa y en los medios de difusión. Pero
según el gran sovietólogo Brian Crozier1 todas sus
acusaciones, salvo en 10 casos, se basaban en la verdad y
se ha confirmado en estos días por los llamados «Venona
Documents» consistentes en comunicados secretos y
cifrados a los soviéticos por sus agentes en EE.UU.,
interceptados por criptógrafos norteamericanos y
abiertos a los investigadores en 1996 por la NSA (Agencia
Nacional de Seguridad) y los recién abiertos archivos de
la URSS.
En lo fundamental, McCarthy tenía toda la razón. Eso se
desprende de su larga lista de funcionarios del
departamento de Estado peligrosos para la seguridad del
país, casi todos comprobados espías y agentes
subversivos, hasta el punto que Eisenhower expulsó de la
administración y hasta encarceló a casi todos los de la
famosa lista de Joe McCarthy. Hasta la secretaria
particular de McCarthy resultó ser una ferviente
comunista y McCarthy paradójicamente cayó sobre todo
por la enemistad del presidente Eisenhower (que no era
rojo ni mucho menos). McCarthy, a veces, exageraba y se
pasó de la raya en sus invectivas y llevó a declarar al
Senado ante el Comite de Actividades Antinorteamericanas
a un general por haber propuesto el ascenso a comandante
de un dentista del ejército que era un buen profesional
y que había sido comunista, pero que jamás hizo
propaganda marxista en el ejército y menos espionaje,
limitándose a arreglar dentaduras y maxilares. En el
interrogatorio al acusado general, que encima era amigo
personal de Eisenhower, McCarthy y sus adláteres fueron
groseros e irrespetuosos. Eisenhower no perdonó a
McCarthy que insultara a uno de sus generales y amigo
personal por tal nimiedad, ni toleró que le dieran
lecciones de patriotismo y anti-marxismo.
En esta ocasión, McCarthy insultó a un colega senador y
el Senado, en el que tenía buena cantidad de enemigos,
votó una moción de censura contra él. McCarthy, que
era un hombre íntegro, honrado, rectilíneo y
bien-intencionado no pudo resistir tal golpe y moralmente
destrozado se retiró a su granja de Wisconsin, en la que
su buena esposa le controlaba su
adicci
n al alcohol, que era su gran defecto, junto a su
impulsividad y carácter a veces áspero y
desconsiderado.
McCarthy, aún joven, dio su canto de cisne en un acto
multitudinario en Madison Square Garden de Nueva York
ante 25.000 entusiastas seguidores, entre ellos
generales, almirantes, políticos, escritores,
empresarios, académicos y hasta obispos. Esto fue en
noviembre de 1954. En abril de 1957 un McCarthy
desilusionado, melancólico y cansado de todo murió con
cuarenta y ocho años en un hospital de la Armada de
Bethesda. La izquierda le satanizó e hizo un «villano»
de un hombre bueno, recto, católico ferviente y patriota
que tenía toda la razón en sus denuncias, pero que
tenía un gran enemigo en sí mismo por su falta de
tacto, su ingenuidad, y su vehemencia.
El marxismo ni perdona ni olvida. Esa es la lección que
nos brinda la vida del senador McCarthy y la lectura de
esta narración de William Buckley y que, como la de su
colega Ricardo de la Cierva, expone verdades con gran
amenidad y galanura de estilo y respeto a la ciencia
histórica. The red hunter (El cazarojos) es uno de los
mejores libros de ese gran escritor conservador que es
William Buckley. Esperemos que se traduzca al español.
Alfonso de Figueroa
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