Razón Española, nº 113; LIBROS: The red hunter

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LIBROS: The red hunter. nº 113

Comentarios de Alfonso de Figueroa al libro de W. F. Buckley .

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LIBROS: The red hunter

Buckley, William Fran: The red hunter (A novel based on the life of senator Joe McCarthy) (El título podría ser traducido al español como El cazarojos), little Brown, Nueva York, 1999, 421 págs.



El autor de esta novela histórica, William F. Buckley, es ya conocido por los lectores de «Razón Española», y es quizá el intelectual conservador de más prestigio hoy en los Estados Unidos.

Esta historia novelada es en realidad una biografía del senador Joe McCarthy, una de las figuras más controvertidas de la historia política norteamericana.

El senador McCarthy se alzó a la cúspide de la fama y sólo cuatro años después cayó en el desprestigio y el olvido. En 1952 era sin duda el más famoso y aclamado político de los Estados Unidos y el más odiado por la izquierda y el «progresismo» marxista. Pero muy poco es conocido sobre el hombre McCarthy y su biografía, muy poco de su gran atractivo y encanto personal y de su férrea fuerza de voluntad que le elevaron desde su oscura vida de granjero, en su natal Wisconsin y su granja avícola arruinada por la peste aviar, a Washington y al Senado como el senador más joven de la historia de los Estados Unidos.

El 9 de febrero de 1950, en Wheeling, Virginia Occidental, empezó con un explosivo discurso su cruzada contra el comunismo con su lista de 200 nombres de personas que ocupaban altos cargos en la Secretaría de Estado y que pertenecían al partido comunista, decidiendo en gran parte la política exterior de USA.

En El cazarojos, una muy amena mezcla de verdad y ficción, Buckley nos cuenta la historia de Harry Bontecou, un imaginario joven abogado y licenciado en Ciencias Políticas que trabajó con McCarthy como su asesor político tres críticos años. Pero cuando McCarthy comenzó a cometer errores y exageraciones le abandonó.

La realidad es que, siendo un joven escritor, Buckley conoció a McCarthy y le apoyó junto a un grupo de intelectuales anti-marxistas.

En 1953, en colaboración con su cuñado Brent Bozell, publicó su libro McCarthy y sus enemigos. La trama histórica de esta novela que comentamos se basa en ese libro de historia y en posteriores investigaciones.

Informado, sorprendente y sutil, El cazarojos da vida a un personaje como McCarthy y su entorno y las grandes figuras y acontecimientos de ese crítico período, recreando un drama histórico sin paralelo.

Los métodos escandalosos y espectaculares del senador McCarthy en la década posterior a la segunda guerra mundial empleados para desenmascarar a espías pro-soviéticos y agentes subversivos al servicio de la URSS le hicieron impopular tras la campaña declarada contra él por la izquierda y los compañeros de viaje del comunismo en los Estados Unidos de su tiempo, anclados en la prensa y en los medios de difusión. Pero según el gran sovietólogo Brian Crozier1 todas sus acusaciones, salvo en 10 casos, se basaban en la verdad y se ha confirmado en estos días por los llamados «Venona Documents» consistentes en comunicados secretos y cifrados a los soviéticos por sus agentes en EE.UU., interceptados por criptógrafos norteamericanos y abiertos a los investigadores en 1996 por la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) y los recién abiertos archivos de la URSS.

En lo fundamental, McCarthy tenía toda la razón. Eso se desprende de su larga lista de funcionarios del departamento de Estado peligrosos para la seguridad del país, casi todos comprobados espías y agentes subversivos, hasta el punto que Eisenhower expulsó de la administración y hasta encarceló a casi todos los de la famosa lista de Joe McCarthy. Hasta la secretaria particular de McCarthy resultó ser una ferviente comunista y McCarthy paradójicamente cayó sobre todo por la enemistad del presidente Eisenhower (que no era rojo ni mucho menos). McCarthy, a veces, exageraba y se pasó de la raya en sus invectivas y llevó a declarar al Senado ante el Comite de Actividades Antinorteamericanas a un general por haber propuesto el ascenso a comandante de un dentista del ejército que era un buen profesional y que había sido comunista, pero que jamás hizo propaganda marxista en el ejército y menos espionaje, limitándose a arreglar dentaduras y maxilares. En el interrogatorio al acusado general, que encima era amigo personal de Eisenhower, McCarthy y sus adláteres fueron groseros e irrespetuosos. Eisenhower no perdonó a McCarthy que insultara a uno de sus generales y amigo personal por tal nimiedad, ni toleró que le dieran lecciones de patriotismo y anti-marxismo.

En esta ocasión, McCarthy insultó a un colega senador y el Senado, en el que tenía buena cantidad de enemigos, votó una moción de censura contra él. McCarthy, que era un hombre íntegro, honrado, rectilíneo y bien-intencionado no pudo resistir tal golpe y moralmente destrozado se retiró a su granja de Wisconsin, en la que su buena esposa le controlaba su
adicci
n al alcohol, que era su gran defecto, junto a su impulsividad y carácter a veces áspero y desconsiderado.

McCarthy, aún joven, dio su canto de cisne en un acto multitudinario en Madison Square Garden de Nueva York ante 25.000 entusiastas seguidores, entre ellos generales, almirantes, políticos, escritores, empresarios, académicos y hasta obispos. Esto fue en noviembre de 1954. En abril de 1957 un McCarthy desilusionado, melancólico y cansado de todo murió con cuarenta y ocho años en un hospital de la Armada de Bethesda. La izquierda le satanizó e hizo un «villano» de un hombre bueno, recto, católico ferviente y patriota que tenía toda la razón en sus denuncias, pero que tenía un gran enemigo en sí mismo por su falta de tacto, su ingenuidad, y su vehemencia.

El marxismo ni perdona ni olvida. Esa es la lección que nos brinda la vida del senador McCarthy y la lectura de esta narración de William Buckley y que, como la de su colega Ricardo de la Cierva, expone verdades con gran amenidad y galanura de estilo y respeto a la ciencia histórica. The red hunter (El cazarojos) es uno de los mejores libros de ese gran escritor conservador que es William Buckley. Esperemos que se traduzca al español.



Alfonso de Figueroa



 

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