El oro de
Moscú, sí existió
1. Los
archivos Mitrojin. En numerosas ocasiones se han acuñado
frases tópicas, pero con frecuencia y fuera de la
repetición manida , algunas de las mismas han
correspondido a la realidad. Los servicios de propaganda
del Antiguo Régimen utilizaban frecuentemente la
referencia al "oro de Moscú" para poder
explicar a la opinión pública la procedencia de los
recursos económicos que permitían al partido comunista
ser de forma destacadísima la principal y casi única
oposición activa al Régimen del 18 de Julio. El partido
socialista y tantos "opositores" surgidos
posteriormente, bien socialistas, bien nacionalistas,
ejercían una labor casi meramente simbólica, sin
peligrosidad alguna para el Régimen; además los
eficaces servicios de información con medios enormemente
más pobres, paupérrimos en comparación con los
existentes hoy, se encontraban sumamente infiltrados en
esos grupos de oposición; incluso algunos de sus
dirigentes eran colaboradores encubiertos, por lo que el
control de los movimientos de los mismos era sumamente
amplio y su peligrosidad, no digamos ya la de los grupos
"democrático- burgueses", era prácticamente
nula para el sistema. Tampoco el partido comunista
representaba una peligrosidad evidente, ni llegaría a
suponer nunca un peligro de derrocamiento del régimen,
pero sí era con enorme diferencia el más activo y
combatiente en la oposición al mismo.
De forma especial en las postrimerías del Antiguo
Régimen y tratando de ironizar respecto a lo que sus
servicios de propaganda habían aireado profusamente
respecto al origen soviético de los fondos del partido,
los medios de la izquierda y particularmente los afines
al partido comunista y los militantes de base del mismo,
afiliados a grupos sindicales funcionando en forma de
correa de transmisión, más la amplia gama de
simpatizantes, repetían de modo monótono, lo del oro
moscovita. Frase utilizada con profusión cuando se
preguntaba por la procedencia del dinero necesario para
mover el aparato de propaganda, la organización de
disturbios, de huelgas, las frecuentes algaradas, y el
movimiento frecuente de protestas en medios
universitarios; asimismo periodistas afines, entonces
haciendo protesta contínua de ser opositores que
luchaban por la democracia, pero posteriormente cuando ya
no existía peligro alguno, miembros confesos y
orgullosos de su pertenencia al partido comunista.
Cuando algo que parecía imposible, el hundimiento de la
Unión Soviética, se convirtió en una realidad, han
podido conocerse diferentes aspectos de la proyección
exterior, de la necesidad de expansión internacional
indisolublemente unida a la esencia misma del
marxismo-leninismo. No en la medida que numerosos
investigadores anhelaban, pues entre 1991-1992 si bien
pudieron conocerse diversas facetas que asombraron más a
los propios rusos que a los expertos extranjeros, tampoco
se produjeron revelaciones espectaculares, pero sí en
alguna medida, aunque siempre estuvieron bien
controladas. Mas desde esas fechas, los archivos han
vuelto a cerrarse.
Pero en el comienzo del siglo XXI sí han podido
conocerse unas revelaciones sumamente significativas. Se
trata de las contenidas en los archivos Mitrojin que han
causado sensación en varios países europeos y en los
Estados Unidos. Lamentablemente en España, como ha
ocurrido con tantas revelaciones sensacionales sobre la
Unión Soviética y sobre el movimiento comunista
internacional, han pasado con un silencio casi total
ninguna de las grandes editoriales lo ha traducido y
publicado-, que sólo ha sido muy ligeramente roto por
los comentarios pasajeros y sin demasiado relieve de
algún corresponsal. ¿A qué causas podemos atribuir
este silencio. Posiblemente a dos: La primera a las
carencias de la formación cultural de la mayoría de los
medios informativos españoles. La segunda al dominio
abrumador de la izquierda gramsciana en la cultura
española, que silencia tan eficazmente todo aquello que
suponga demérito del marxismo-leninismo.
¿Quién es Mitrojin? Vassili Nikitich Mitrojin, coronel
del Comité de Seguridad del Estado, KGB, hoy ciudadano
británico, nacido en Rusia central en 1922, desempeñó
una larga carrera en los "órganos especiales"
de la Unión Soviética, desde 1948 en el MGB, que en
1954 cambiaba su denominación por la de KGB hasta el
fín de la URSS. Mitrojin, captado por los servicios de
inteligencia británicos, abandonó Rusia en los primeros
años 90 cuando el KGB soviético había sido sustituido
por los nuevos órganos especiales ya rusos, el FSB
interior y el SVR exterior. Para escapar de los rigurosos
controles de seguridad destinados a evitar fugas en el
aparato de la seguridad del Estado, Mitrojin, dotado de
una excelente memoria, memorizaba en una paciente labor
datos de los numerosos expedientes secretos que
tenazmente día a día transcribía en largas horas de
trabajo en su domicilio. Aportaría una cantidad
gigantesca de documentación relativa a las actividades
soviéticas a escala mundial. Entre esa masa ingente de
información figuraba la estrechísima dependencia de los
partidos comunistas respecto a Moscú. Y naturalmente la
financiación en gran medida de los mismos; pero como no
podemos remontarnos a 1917 cuando ya desde el triunfo
bolchevique de octubre, Lenin impulsaría la revolución
a escala mundial, trataremos siquiera brevemente del PCE
en su época más reciente. Aunque Mitrojin no dedica al
mismo la enorme información dedicada a los mucho más
importantes partidos comunistas francés e italiano, sí
aporta datos de mucho interés.
2. El control soviético de los comunistas españoles. La
extensa documentación aportada por Mitrojin demuestra de
forma fehaciente la existencia cierta, sin ningún matiz
irónico, del "oro de Moscú". Como en otros
tópicos la realidad demuestra que Franco sí tenía
razón. Destaca ya que desde 1936, producida la maniobra
de unión entre las juventudes socialistas y comunistas
bajo el mando de Santiago Carrillo, éste pasó a ser
controlado no sólo por el aparato de la Internacional
comunista, sino de los servicios de inteligencia
soviéticos, en aquella época la NKVD. Concretamente
bajo la supervisión de Iosif Grigulevitch, en nombre de
código "Maks" y "Felipe", uno de los
más importantes "ilegales" soviéticos, quien
durante la guerra española participaría activamente en
la purga de trotskystas en las Brigadas Internacionales,
así como en acciones de sabotaje detrás de las líneas
nacionales.
Grigulevitch se convertiría en"padrino laico"
de S. Carrillo. Carrillo demostraría su ortodoxia
estaliniana denunciando a su propio padre, socialista,
Wenceslao Carrillo, manifestando textualmente :"
Entre un comunista y un traidor no puede existir ninguna
relación". Más tarde, naturalmente en plena
desestalinización, renegaría del estalinismo afirmando
que durante muchos años sólo una pequeña minoría
conocía los excesos estalinianos.
En el exilio, y en 1960, Carrillo sería nombrado
secretario general del PCE. En 1968 olfatea vientos de
cambio y empieza a deslizarse hacia lo que sería
conocido como eurocomunismo, y el comité ejecutivo del
PCE se muestra hostil a la intervención soviética en
Checoslovaquia. Los principales miembros con obediencia
ciega a Moscú, Eduardo García y Agustín Gómez, así
como Enrique Lister, son apartados del PCE en 1969 y
1970. Esto no sienta nada bien a un personaje tan
poderoso como Boris Ponomarev, jefe del Departamento
Internacional del Comité Central del Partido Comunista
de la Unión Soviética, bajo cuyo control se
administraba la ayuda a los partidos comunistas de todo
el mundo que no estaban disfrutando del poder, y en el
caso español con la colaboración precisa del
Departamento correspondiente a España del KGB, dentro de
la estructura del ler Directorio Principal.
Se agrian poco a poco las relaciones, y a la muerte de
Franco, Carrillo con la complicidad de personajes del
Régimen, alguno en altísimo puesto, comienza a preparar
la reaparición del PCE como partido legal, contando con
la bien conocida colaboración del mediocre, pero gran
oportunista, Adolfo Suarez. En 1976 y sin pedir la
preceptiva autorización de Ponomarev, Carrillo abandona
su cuartel general de París y entra secretamente en
España. El 6 de diciembre, desde la sede central del KGB
en Moscú, dirigido entonces por Yuri Vladimirovitch
Andropov, concretamente desde el l.er Directorio
Principal, y desde su departamento 5°
encargado entre otros de los asuntos de España-, se
envía un comunicado urgente a la "residencia"
-la residencia es la sede local del KGB en las embajadas
soviéticas en el mundo- de Madrid, urgiéndola a
averiguar si son ciertos los rumores según los cuales
Carrillo se encontraba en España. El
"residente" -máximo cargo del KGB en la
embajada--informa de un encuentro secreto con
personalidades del Régimen, y después del paripé de
detención el 22 de diciembre, el "residente"
en Madrid informa a Moscú de un encuentro secreto entre
Carrillo y Suarez, bastante tiempo antes, por tanto, de
la legalización del partido comunista español en abril
de 1977.
La fuente principal de la residencia madrileña del KGB
en el seno del partido comunista español es un destacado
miembro del Comité Central y del comité ejecutivo,
equivalente al "politburó" soviético, Ignacio
Gallego, cuyo nombre en clave para el KGB es
"Kobo". Los fondos soviéticos para el PCE
hasta marzo de 1976 eran dirigidos a través del partido
comunista de Francia. Pero el 16 de marzo el
"politburó" ordena al KGB ( orden n°. P-1/84)
efectuar directamente los pagos a Ignacio Gallego. Parece
ser que una parte de dichos fondos se destina a Gallego
personalmente, y no al comité ejecutivo del PCE, para
que pueda cultivar sus contactos. El 6 de diciembre de
1976 el "politburó" da su visto bueno (orden
n° P 37 / 39-0P) al pago de 20.000 dólares a Gallego
para la compra de un apartamento en Madrid. Gallego se
guarda de criticar a Carrillo abiertamente, pero en
privado no oculta sus críticas al secretario general,
acusándole de representar un peligro para el partido
comunista español y para el comunismo internacional.
A comienzos de 1977 Gallego se sirve de su mujer, en
clave "Lora", para transmitir a la residencia
del KGB en Madrid, el papel de Carrillo en un libro a
aparecer conjuntamente con los dirigentes de los partidos
comunistas francés e italiano sobre el eurocomunismo. La
central moscovita del KGB se indigna por la situación en
que se coloca a la URSS. Gallego informa al KGB de que el
antaño periódico sindical "Pueblo", ahora
entregado abiertamente a la izquierda, proyecta enviar un
periodista a Moscú para entrevistar a algunos
disidentes, y rápidamente la embajada rehusa el visado.
Carrillo piensa que una vez que el rey y Suarez han
destruido el antiguo régimen e instaurado la
partitocracia en España, el PCE será la fuerza
dominante de la izquierda al estilo del partido comunista
en Italia; pero otras fuerzas internacionales muy
poderosas, y una vez purgado el partido socialista de
Llopis y fuerzas del exterior, escogen a Felipe González
como dirigente de la izquierda. En Moscú se contempla
con satisfacción la vuelta para España de una
estalinista senil, Dolores Ibarruri, "La
pasionaria", quien no pierde ocasión de cantar las
glorias de la Unión Soviética, poniendo en un brete a
Carrillo. En 1978 la querella entre el PCE y el PCUS
aumenta de tono, y el KGB continúa facilitando a Gallego
30.000 dólares anuales, aparte de los gastos
extraordinarios, pero el residente del KGB en Madrid,
Viktor Mijailovitch Filipov informa a Moscú que aunque
Gallego sigue fielmente la línea impuesta por la
residencia, no puede conseguir un resultado eficaz frente
a Carrillo.
Posteriormente se produce la "debacle"
continuada del PCE, su pérdida de influencia en la
política española, Carrillo cede su puesto al joven
Gerardo Iglesias, y el KGB imputa a Carrillo el desastre.
Un miembro de la residencia de Madrid, con una cobertura
habitual, en este caso la de corresponsal de la agencia
de noticias Tass, Anatoli Krassikov, publica un libro
abundando en el error del eurocomunismo. Nada menos que
el ya citado miembro de la "nomenklatura"
soviética, Boris Ponomarev, en un informe secreto de
comienzos de 1983, afirma que en tanto Carrillo conserve
su influencia el PCE permanecerá inmerso en una caída
contínua. Por último, en enero de 1984, siendo
presidente del KGB Viktor Chebrikov, Moscú financia con
50.000 dólares la creación por Gallego del PCPE
partido comunista de los pueblos de España-, parte
integrante del "movimiento comunista
internacional", según elogia "Pravda".
Pero el PCPE no logrará, a pesar de los esfuerzos
soviéticos, pasar de ser un grupúsculo escisionista. En
1986 los restos comunistas se fusionarán con dos
partidos de izquierda más modestos para constituir
"Izquierda Unida".
Como se desprende de forma nítida y evidente, el
"oro de Moscú" no constituía una fantasía;
por el contrario supuso una realidad irrefutable.
Angel Maestro
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