Razón Española, nº 113; LIBROS: El genio de Occidente

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LIBROS: El genio de Occidente. nº 113

Comentarios de J.L. Núñez al libro de L. Rougier .

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LIBROS: El genio de Occidente

Rougier, Louis: El genio de Occidente, Unión Editorial, Mádrid, 2001. 259 págs.



No hace muchos meses, y a propósito de los atentados del 11 de septiembre, un líder político europeo proclamaba su convicción sobre la superioridad de Occidente. La proclama, ciertamente simplificadora, levantó ampollas y despertó pústulas, pero no dejaba de constatar una evidencia: la forma más compleja, rica y profunda de civilización que ha conocido hasta hoy el género humano no ha nacido en otro lugar sino en el espacio de la cultura occidental. ¿Por qué? Esa es la pregunta que contesta Louis Rougier en El genio de Occidente.

El francés Louis Rougier (1898-1982), filósofo, epistemólogo e historiador de las religiones, tuvo a lo largo de su extensa vida dos pasiones: averiguar el lazo que une pensamiento con ciencia y defender el conocimiento como expresión máxima de la condición humana. Formado en el empirismo lógico del Círculo de Viena y en la gran tradición liberal europea, sus aportaciones al mundo del pensamiento han sido muchas, pero hay una que le valió muchos admiradores y, a la vez, innumerables censuras: debelar el carácter propiamente supersticioso de las utopías políticas y científicas, y especialmente del marxismo (véase su Del paraíso a la utopía, en Fondo de Cultura Económica). Inversamente, Rougier se hizo paladín de la tradición cultural europea de cuño grecorromano, y en esa fuente bebe El genio de Occidente, un libro que expone de manera sistemática y diacrónica los grandes hitos que han ido dando forma a nuestra civilización: el racionalismo griego, el inicio de la ciencia teórica, el nacimiento de la democracia clásica, la aparición de la ciencia ética, el orden romano, el papel de la esclavitud en las civilizaciones antiguas, la revolución social del cristianismo, el renacimiento, las sucesivas revoluciones científica, económica, industrial y política, la idea de progreso, el despegue de Occidente… Todo ello expuesto con una encantadora combinación de erudición y anchas dotes divulgativas.

La editora de este libro, Unión Editorial, es una casa estrictamente liberal, e incluso, a juzgar por algunas de sus obras, ultraliberal. Quizá por eso presenta a Louis Rougier como un bastión del liberalismo político, sin más matices. Pero Rougier fue mucho más que eso. Liberal, en efecto, pero no al estilo anglosajón, sino al estilo continental. Y dotado, por tanto, de un sentido de la realidad que le hacía huir de compromisos más o menos mitológicos como ese del «estado de naturaleza», suerte de utopía primitiva del liberalismo, cuya última versión es la «posición originaria» que predica Rawls. Conocemos bien en qué consiste esa «posición»: el individuo aislado y libérrimo que ante todo calcula su mejor interés. Pero la realidad antropológica no es esa, sino la del sujeto-persona incardinado en una comunidad y cuya libertad individual nunca deja de plantearse como relación a la vez polémica e imprescindible con sus prójimos. Para captar la importancia del matiz basta pensar en la función que una y otra corriente otorgan al Estado: máquina abominable que debe ser destruida en el liberalismo anglosajón más radical, entidad política instrumental puesta al servicio del bien común en el liberalismo continental más clásico. Aquí Rougier se da la mano con Aron y, sin duda, con divulgadores avezados como Revel. Pero hay más en Rougier, porque este mismo pensador alentó los primeros pasos de iniciativas tan alejadas de la escolástica liberal como la «nueva derecha» de Alain de Benoist. Sin duda porque el viejo liberalismo, a diferencia del nuevo, ignoraba el significado de la palabra «sectarismo».

El genio de Occidente es un libro que hay que leer. Las interpretaciones de Rougier sobre materias como la aportación de la religión católica son discutibles -no podían no serlo en un entusiasta defensor del empirismo lógico-, pero su dibujo general de los logros de la civilización es tan fascinante como ajustado a la realidad. Nuestro gran mérito, a fin de cuentas, ha consistido en saber encajar libertad, orden y conocimiento. Hoy, tal vez, es justamente eso lo que se halla en peligro. Y lo que nos invita a reconquistar El genio de Occidente.



J.L. Núñez



 

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