LIBROS:
Itinéraire dún historien, Dominique Martin Morino
De
Viguerie, Jean: Itinéraire d'un historien, Dominique
Martin Morin, Bouère, 2000, 284 págs.
Este libro del profesor Jean de Viguerie, respetado
cultor de la historia moderna y contemporánea, en
particular de la historia religiosa, pese a la claridad
de su andamiaje conceptual, en absoluto ajustado a los
cánones de la corrección política postmoderna, pero
tampoco a la ortodoxia liberal moderna, lleva por
significativo subtítulo «estudios sobre la crisis de la
inteligencia en los siglos XVIII al XX». Subtítulo que
recuerda al clásico de Paul Hazard, si no fuera porque
el profesor De Viguerie ha sustituido la expresión
«conciencia», que contenía aquél, por
«inteligencia», lo que radicaliza notablemente la
conclusión. Y con toda justicia, pues no se trata tanto
de una percepción psicológica como de una destrucción
del orden y de la armonía clásicos. La inteligencia
llama, pues, a la verdad, como trascendental del ser, y
si hoy las tendencias dominantes parecen resolverse en la
fragmentación y en la separación (Dios y el hombre, el
hombre y la sociedad, el espíritu y el saber, el alma y
el cuerpo), hay que esperar -para escapar del nihilismo-
una vuelta al ser, que lo es a la verdad, a la
inteligencia dominadora de sí misma y del mundo.
El itinerario de que habla el título, por su parte, es
el del autor. Su itinerario intelectual, sus trabajos e
investigaciones. Sus libros y artículos. En este
sentido, las páginas de la introducción trazan de
manera muy sugestiva las etapas de ese itinerario. A
través del recuerdo de los ensayos que compila, el
profesor De Viguerie desgrana sus recuerdos, acota sus
inquietudes, señala sus logros y, también, lanza
amargos lamentos. Son casi cuarenta páginas que se leen
con placer y que dejan en el lector consciente una cierta
emoción. Es un profesor que percibe los signos de
destrucción de la inteligencia y de la conciencia
actuales, y que presenta en toda su crudeza la decadencia
de la Universidad. Por eso, pese a ser páginas todas
ellas de la época en que el autor enseñaba en la
Universidad, y pese a tratarse de textos académicos (del
género savant) escribe que «en su método y en su
espíritu son extraños a la Universidad, más aún
podría decirse que van al encuentro del alma mater y
pese a ella». La explicación no puede ser más franca:
«Es decir, a las condiciones materiales y morales de la
enseñanza superior en los años ochenta y noventa. Nada
más contrario al trabajo intelectual».
Son páginas llenas de interés. Al estudio antes
mencionado a propósito del libro de Hazard siguen otros
nueve ensayos. Sobre los orígenes del liberalismo y los
llamados pre-liberales franceses (Saint Evremond,
Fénelon, La Bruyère, Saint-Simon y Boulainvilliers).
Sobre la revocación, por Luis XIV en 1685, del Edicto de
Nantes que, como es sabido, había promulgado en 1598
Enrique IV dando libertad a los protestantes de celebrar
libremente su culto y de poseer templos, ministros y
escuelas. Sobre la relajación de la observancia de la
regla en ciertos institutos masculinos de vida activa
entre 1660 y 1715. Sobre movimiento de las ideas
pedagógicas en los siglos XVII y XVIII. Sobre la
tolerancia en la Ilustración. Sobre la ilustración y
los pueblos. Sobre las ideas políticas de Luis XVI.
Sobre los estudios eclesiásticos en Francia en los
siglos XVIII y XIX. Sobre las orientaciones de la
historia religiosa en los años 1950-1980.
En todos destaca la acribia del autor en la indagación
de las fuentes y la presentación de las conclusiones. En
todos resalta la ponderación y la mesura sin que, en
cambio, se haga la menor concesión respecto de la
exposición y defensa de lo que es verdad. De algún modo
el hombre, el autor, está en la obra, sus escritos.
Quienes hemos tenido la fortuna de conocer y tratar, por
más que esporádicamente, al profesor De Viguerie, vemos
en cierto modo entre las líneas al sabio, sí, pero
también al caballero cristiano.
Miguel Ayuso
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