LIBROS: 23-F. El
golpe que nunca existió
Martínez
Inglés: 23-F. El golpe que nunca existió, ed. Foca,
Madrid, 200, 204 págs.
El autor fue arrestado y separado del servicio activo por
su pertenencia a un grupo de oficiales denominados los
«húmedos» (UMD), de significación «aperturista».
Este es el segundo libro que escribe sobre el fallido
golpe de Estado de 1981. Lo novedoso de esta nueva
versión son unas supuestas declaraciones confidenciales
del general Milans del Bosch al autor cuando, por motivos
diferentes, coincidieron en prisión. También unas
supuestas revelaciones del capellán de la prisión de
Alcalá de Henares, Mariano del Cid, transmitiendo unas
manifestaciones del general Armada. A la luz de la
numerosa información conocida y de estas presuntas
declaraciones, el autor reconstruye el golpe de febrero
de 1981 en estos términos:
«En el otoño de 1980, la Zarzuela, para tratar de
desmontar el golpe duro "a la turca" que los
tenientes generales franquistas preparan para la
primavera del año siguiente, el rey encarga al general
Armada, con total autonomía, aunque respetando algunas
reglas de juego, la puesta en marcha de la solución
política que enseguida llevaría su nombre: la Solución
Armada, y que consistía, básicamente, en ir a un
Gobierno de concentración, unidad o salvación nacional
presidido por un alto militar (el propio Armada), con
carácter temporal (dos años), formado con
representantes de los principales partidos políticos
(socialistas y centristas, básicamente) y consensuado
por la Junta de Jefes de Estado Mayor (JUJEM).»
En resumen, el motor del golpe fue el Rey, y ese golpe lo
frustró el coronel Tejero, que no se quiso prestar a la
manipulación que otros ha-
bían tramado y que él ignoraba.
Los dos interlocutores han muerto y no podrán protestar
de las confidencias que les atribuye el autor. No son
inverosímiles, aunque el estilo con que están
expresadas estas reconstrucciones de memoria no es, por
ejemplo, el que caracterizaba a Milans.
Como repetidamente ha dicho con ironía Gonzalo
Fernández de la Mora, «la verdad sobre el 23-F la
conoceremos el día del juicio final por la tarde». De
momento, hemos de conformarnos con hipótesis, aunque
todas sean coincidentes en establecer quién fue el
soberano «motor» de la llamada «Solución Armada»
A. Maestro
|