LIBROS: Obra
literaria olvidada
Maeztu,
Ramiro de: Obra literaria olvidada, ed. Biblioteca Nueva,
Madrid, 2000, 526 págs.
En este volumen E. Palacios, autor de una erudita
introducción, reune veintisiete cuentos cortos
publicados en revistas y diarios entre 1897 y 1904.
Tambien cuatro poemas muy breves, quince artículos de
crítica
literaria y un extenso texto inédito, la comedia El
sindicato de las esmeraldas, escrita en Londres hacia
1907 y cuyo manuscrito pertenció al biógrafo y editor
de las obras de Maeztu, Vicente Marrero, quien se lo
facilitó generosamente a Palacios.
Estas páginas literarias están escritas con un lenguaje
más suelto que la mayoría de los artículos
periodísticos, con frecuencia resecos. Vocablos aun no
incorporados al Diccionario de la Academia, observaciones
detallistas, y un espíritu entre crítico y distante.
Estas narraciones juveniles no permiten incluirlo en la
nómina de los prosistas destacados, tampoco en la de los
fabuladores imaginativos. Suelen ser apuntes del natural,
escenas de la calle ligeramente intencionadas.
Los cuatro poemas apenas totalizan una treintena de
versos. El más llamativo ya lo había reeditado Marrero.
Es evidente que Maeztu tampoco era un poeta.
Los diecisiete artículos de crítica literaria ofrecen
atisbos ingeniosos y unos criterios estéticos poco
dogmáticos. Contrastan la admiración al poeta Eduardo
Marquina y la que le inspira Blasco Ibáñez. En 1907,
Maeztu se pronuncia a favor de la censura en las obras
teatrales para evitar la salacidad "en nombre del
vigor físico y mental de los hombres y mujeres de la
España futura".
La comedia, nunca representada, es una crítica benévola
de la burguesía británica a principios de siglo. El
diálogo es realista, la trama interesa, los personajes
aparecen bien dibujados. Esta excursión revela un
escritor al que pocas áreas de la literatura y del
pensamiento le fueron ajenas; pero no acredita a Maeztu
como dramaturgo.
En conjunto este volumen de textos juveniles es una
curiosidad biográfica, casi arqueológica, que no aporta
nada sustancial a la obra del pensador, el de mayor
densidad doctrinal entre los noventayochistas.
Páginas olvidadas sí; pero no injustamente.
A. Landa
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