LIBROS: Juan
Pablo II
Ferrer,
Eusebio: Juan Pablo II, ed. Desclée, Bilbao, 2000, 766
págs.
Ferrer ha escrito biografías y novelas históricas; su
último libro es una biografía de Juan Pablo II, cuya
vida reconstruye desde su nacimiento hasta hoy. La niñez
y juventud de quien sería pontífice es abordada con
numerosos testimonios inéditos. Sacerdote, obispo,
arzobispo y cardenal; inesperadamente Papa. El primer
extranjero que sube a la silla de Pedro desde el siglo
XVI.
El autor sigue la trayectoria de Juan Pablo II sobre todo
a través de los hitos de sus casi cien viajes y de sus
trece encíclicas. Al mismo tiempo que las anécdotas, va
siendo expuesto el pensamiento con fragmentos de
intervenciones, declaraciones y documentos apostólicos.
Especial tratamiento merecen las relaciones de Juan Pablo
II con la Europa del Este, su apoyo a los movimientos
liberadores en Polonia y otros países, y su indirecta,
pero decisiva, intervención en la caída del telón de
acero y en el desplome del marxismo. El Papa polaco,
conocedor como nadie en el Vaticano de los horrrores del
comunismo que había padecido durante muchos años,
procedió con prudencia y acierto para acelerar el fin
del terror rojo.
Hay temas que hubieran merecido más desarrollo, como,
por ejemplo, la reapertura de los procesos de
beatificación de los mártires de la guerra de España,
el desmontaje de la llamada teología de la liberación
en Hispanoamérica, o el cisma del obispo Lefevre, cuyos
fieles enarbolan la bandera de la ortodoxia.
Esta es una biografía serena, objetiva y narrativa que
rehuye la polémica y cultiva la comprensión. Valiosos
apéndices incrementan la densidad informativa de la
obra. Es una aproximación amorosa y fiel a la figura del
Pontífice.
Al ser elegido, Juan Pablo II se encontró con una
Iglesia en la que, como al final reconoció su
predecesor, «había entrado el diablo». Deserción de
millares de sacerdotes, seminarios vacíos, anemia moral
y pluralismo teológico. Juan Pablo II ha frenado el
proceso de descomposición de la Iglesia, pero apenas el
de descristianización. Su ecumenismo ha despertado en
algunos el relativismo dogmático. En España, la crisis
ha sido especialmente grave por el agnosticismo de los
gobiernos y de los medios de comunicación de masas.
También por los desaciertos de la Jerarquía, sobre
todo, en los tiempos del cardenal Enrique y Tarancón,
cuya dimisión aceptó aceleradamente Juan Pablo II. A
pesar de la ejemplaridad moral del Papa, de su valerosa
tenacidad y de su firmeza en lo esencial, su pontificado
ha tenido un carácter dramático por el atentado contra
su vida y por las tensiones éticas y dogmáticas que ha
tenido que afrontar. Juan Pablo II ha sentado las bases
para una recuperación que parecía quimérica a la
muerte del infortunado Pablo VI.
Los adversarios del esfuerzo papal de contención y
encauzamiento no cesan de pedir su renuncia por motivos
de salud. «Que se retire a tiempo» es la última línea
de ataque de los perdedores. Pero ese hombre fuerte
actuará de dique hasta el fin. El próximo cónclave
será trascendental para este nuevo siglo.
A. Arnedo
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