LIBROS: El
pensamiento político de Jaime Guzmán. Autoridad y
libertad
Cristi,
Renato: El pensamiento político de Jaime Guzmán.
Autoridad y libertad, ed. LOM, Santiago deChile, 2000,
225 págs.
Renato Cristi es un chileno de 1940, estudioso de la
filosofía politica y económica contemporánea y
profesor en la Universidad canadiense «Wilfrid
Laurier», que tiene su sede en la ciudad de Waterloo
(Ontario). Entre sus obras, además de la que aquí
presentamos, son muy recomendables una recopilación de
artículos publicada en Francia por Ediciones Kimé en
1993, Le libéralisme conservateur. Trois essais sur
Schmitt, Hayek et Hegel, y su trabajo más importante
hasta el momento: Carl Schmitt and authoritarian
liberalism, de 1998, editado en el Reino Unido por la
Universidad de Gales. El libro que dedica al pensamiento
político del jurista conservador chileno Jaime Guzmán (
1946-1991), apoyado teóricamente en los hallazgos de los
libros anteriores, constituye una sugestiva aportación a
la historiografia constitucional chilena del periodo
comprendido entre el golpe de Estado de 1973 y la
constitución de 1981.
El autor adopta una actitud moralmente crítica ante la
decisiva colaboración de Guzmán con la edificación en
Chile de lo que este último denominó una «nueva
institucionalidad». Tampoco acepta su justificación de
la represión politica anterior a la Ley de amnistía de
marzo de 1978
según Guzmán, tratábase de medidas extraordinarias
requeridas por una situación objetiva de guerra civil-.
Sin embargo, en el libro también se aprecia la
admiración de su autor por el esfuerzo de un jurista
para dominar las circunstancias.
Según el profesor Cristi, pueden tomarse en
consideración tres etapas en la vida de Guzmán: su
interés por el régimen español surgido de la Guerra
civil marcó la primera de ellas, entre 1964 y 1973.
Rechazaba entonces el liberalismo, si bien,
paradójicamente, con argumentos liberales. Sin embargo,
su actitud ante aquella doctrina económica cambió
después de conocer a Hayek en 1978. Las soluciones
constitucionales proporcionadas por Guzmán desde 1973,
año en el que principia la segunda etapa, se inspiraron
fácticamente en el modelo del proceso constituyente
español (1938/1967), caracterizado por la progresiva
autolimitación de las prerrogativas del Jefe del Estado;
es decir, por la edificación del Estado de derecho a
partir de una dictadura constituyente. Esta es, en
esencia, la opinión sostenida por la Escuela española
de Derecho politico, que a su vez se nutre de los
conceptos schmittianos de soberanía, dictadura y poder
constituyente, en los que también trae su causa este
estudio. Por otro lado, el modelo de la nueva
institucionalidad chilena, refrendado por la
constitución de 1981, tiene como referencia el
equilibrio entre los principios de autoridad y libertad.
Operará así en aquella constitución un elemento
decisivo, que le da un carácter peculiar y que en
principio la vincula también con lo que Cristi ha
llamado, siguiendo a Dieter Haselbach, liberalismo
autoritario («Autoritärer Liberalismus»). El
liberalismo autoritario de Guzmán consiste en un Estado
fuerte y una economía sana, es decir, no intervenida, no
colectivizada y no sometida a explotación
monopolística. He aquí el «Estado total» de Schmitt;
también la «Tercera vía» de Röpke. De este modo
introduce el autor uno de los asuntos que más le
preocupan, el de las relaciones de Schmitt con los
economistas liberales. El profesor Cristi se ha centrado
especia1m ente en Hayek, pero tan importantes o más son
los contactos del jurista de Plettenberg con los
economistas ordoliberales: el citado Wilhelm Röpke,
Walter Eucken y, sobre todo, Alexander Rustow.
Durante la tercera etapa, que se abre con la
promulgación de la nueva constitución, Guzmán se
apartó del poder. Influyó en ello su decisión personal
de fundar un partido (Unión Demócrata Independiente),
para contribuir desde fuera del gobierno a la
estabilización del régimen, promoviendo así más
eficazmente la autolimitación del poder originario. Pero
acaso también tuvo algo que ver en su actitud un cierto
desencanto, típico del intelectual, ante el retraso de
la transición inicialmente prevista desde la fase de
poder personal de Pinochet a una nueva etapa
caracterizada por la «impersonalidad del mando
autoritario».
Cristi concluye con una crítica del liberalismo
autoritario desde la perspectiva del republicanismo. Lo
más valioso del libro, en nuestra opinión, es que
propicia una reconciliación de las dos dimensiones del
pensamiento «constitucional», la política y la
económica, cuya separación nunca tuvo sentido. El
asunto es del máximo interés, también para la
historiografía constitucional española. Si las
categorías que Cristi recibe por vía hispánica se
tomasen otra vez en consideración entre nosotros, los
resultados serían sorprendentes. Repararíamos entonces,
por ejemplo, en el mercantilista Joaquín Garrigues, que
en sus conferencias italianas de 1939, si bien con la
terminología de la época, postulaba ya como solución
constitucional implícita en el Fuero del Trabajo un
liberalismo autoritario, inspirado precisamente en el
jurista ordoliberal Franz Böhm.
Jerónimo Molina
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