Razón Española, nº 112; LIBROS: El concepto de Derecho en la doctrina española (1939-1998). La originalidad de Juan Vallet de Goytisolo

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LIBROS: El concepto de Derecho en la doctrina española (1939-1998). La originalidad de Juan Vallet de Goytisolo. nº 112

Comentarios de Miguel Ayuso al libro de E. Cantero .

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LIBROS: El concepto de Derecho en la doctrina española (1939-1998). La originalidad de Juan Vallet de Goytisolo

Cantero, Estanislao: El concepto de derecho en la doctrina española (1939-1998). La originalidad de Juan Vallet de Goytisolo, Fundación Matritense del Notariado, Madrid, 2000, 792 págs.



Por las conclusiones a que llega este libro notable tras seguir rigurosamente un camino arduo y desusado de investigación -tanto que su primera parte viene a constituir una monografía autónoma, inexistente hasta el momento, sobre el concepto de derecho en la doctrina española posterior a nuestra guerra y hasta el presente- estaría llamado a abrir un debate intenso y profundo en la cultura jurídica española. Lo que pase es otra cosa, porque la serena discusión no es muy cultivada entre nosotros y por lo general sólo hay hueco en la cultura dominante para el elogio subsidiado y el silencio omnioso, rara vez incluso para la invectiva al independiente. La razón no es otra que el autor, sabedor de la singularidad de Juan Vallet de Goytisolo en el seno de la jurisprudencia patria -en el sentido cabal que le daba Elías de Tejada, esto es, el saber superior sobre el Derecho, y no el maltrecho decidir de los tribunales-, ha hecho el esfuerzo de aquilatar, tras una extensa indagación, cuáles puedan ser las razones de la misma. Tanto más sorprendente por tratarse de una figura cuajada en una época en que el tono común venía dado aparentemente por la adscripción al iusnaturalismo que Vallet, por lo demás, también comparte. A no ser que el tal iusnaturalismo no fuera sino una etiqueta, un puro nombre, sin correspondencia con el discurrir profundo del pensamiento. O que el tal encubriera una diversidad de posiciones tan grande que rompiera toda unidad real. O que las evoluciones sufridas a lo largo del período fueran tan intensas que hubieran terminado por dejar como excepcional lo que al inicio se habría podido reputar de común.

El profesor Francesco Gentile, que formó parte de la comisión que juzgó la tesis doctoral de que trae causa este libro, lo señaló en el acto público de la defensa y discusión, trazando, a continuación, un interesante paralelismo de la experiencia italiana. Lo que, de algún modo, he tenido ocasión también de apuntar a propósito de ubicar a Elías de Tejada en el seno de la iusfilosofía de su tiempo. Y es, en definitiva, la conclusión que resulta del libro, que está apenas explicitada, que debe ser extraída por el lector del enorme material que ha trabajado -y de qué forma tan excelente- el autor, pero que se impone junto con la originalidad, auténtica, verdadera, de Vallet. La escuela iusnaturalista, la más numerosa durante el período a que se contrae el estudio de Cantero, al margen de condicionamientos históricos, que probablemente sería injusto exagerar, de una parte no estaba verdaderamente fundada en el realismo, sino contaminada por múltiples formalismos, normativismos e idealismos; mientras que, de otra, precisamente por la debilidad del fundamento, el acelerado cambio de mentalidad que comenzó en el decenio de los sesenta de este siglo dio lugar al pragmatismo y a una concepción meramente instrumental del derecho en relación con los caprichos del poder como es la positivista.

Vallet, en cambio, casi solo -la excepción más notable, como es el caso del ya citado Elías de Tejada, no puede considerarse del todo ajena siquiera a un cierto influjo de Vallet-, es el renovador del iusnaturalismo clásico. Para lo cual se remonta al Quinate, depura de ganga el aporte de la Escuela española y de la neotomista, acoge el signo realista de Villey -pero sin sus exageraciones- e integra el saber jurídico en el panorama del desenvolvimiento de la politicidad natural del hombre, por lo que alcanza una cabal constitución orgánica de la sociedad. Vallet es el maestro de la filosofía del derecho español de la segunda mitad del siglo XX. Si no se le ha reconocido como tal se debe a muchas razones, que en su conjunto no dejan demasiado bien a la academia iusfilosófica patria. En cambio, resulta bien expresivo el surgimiento en su torno de una escuela que no responde a los apremios de la distribución de las cátedras y las becas, sino anclada en la búsqueda de la verdad. También por esto constituye una excepción llamativa -y molesta para muchos- en la emponzoñada atmósfera de la inteligencia (especialmente universitaria) española.



Miguel Ayuso



 

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