Razón Española, nº 111; La política

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La política

Por Franciso Javier Peñalba

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La política

El otoño ha traído a España una crisis política de intensidad desconocida. Desde hace 30 años, nuestra nación sufre varias enfermedades; como a todo se acostumbra la gente, incluso a vivir en campos de concentración, las manifestaciones de los diferentes males se soportan con resignación siempre que se sucedan una tras otra. Sin embargo, ahora han coincidido varias a la vez y eso nos ha revelado la fragilidad del régimen: Marruecos, la agonía del ejército, y el separatismo vasco.

Marruecos.

Nuestro vecino del sur ha vuelto a demostrar que tenemos riesgos más allá de nuestras fronteras. Mohamed VI llamó a consultas a su embajador en España sin explicar las razones. El ministro Piqué afirmó, con actitud de can apaleado por un amo caprichoso, que el Gobierno español «no ha hecho nada malo». Luego, nos enteramos que fue una especie de castigo a España por no tragar con el proyecto franco-marroquí de anexión del Sáhara. Así agradece Mohamed VI los miles de millones que el pueblo español ha transferido a su reino para el desarrollo.

La dictadura marroquí se niega a permitir la pesca a los barcos canarios y andaluces, perjudica a los tomateros con el nuevo acuerdo de asociación con la UE, promovido en Bruselas por su padrino francés, envía a la población que no quiere alimentar ni educar a España en pateras, quiere menguar de nuevo el territorio nacional y, encima, riñe a los españoles. La reacción de la clase política ha sido lamentable. Las declaraciones mayoritarias del Gobierno han intentado convencernos de que la bofetada recibida no era sino una muestra de amabilidad aunque doliese, y el PSOE ha demostrado que, por mucho que cambie su cúpula, sigue siendo un partido atado a sus compromisos de la transición. La secretaria encargada de las Relaciones Internacionales, Trinidad Jiménez, se ha permitido culpar a Aznar del enfado marroquí, y Felipe González, aficionado a veranear en Tánger, considera que la monarquía alauí presta grandes servicios a España. Al menos, el pueblo español, más sano que sus líderes, aprovecha las radios, los foros de Internet y las cartas al director para clamar su indignación. Este caso, como los atentados de los integristas musulmanes en EE.UU. ha permitido que se retiren las mordazas y ahora se leen y escuchan unas opiniones sobre Marruecos que hace unas semanas no habrían traspasado la censura de lo políticamente correcto.

Aquí hay un hombre que, por lo que sabemos, no está demostrando mucha profesionalidad, y es el director del CESID, Jorge Dezcallar. Su anterior puesto, el de embajador en Marruecos hasta que le ascendieron a jefe del espionaje, y el diplomático se lució. Durante su misión se produjeron el fracao de las negociaciones pesqueras con la Unión Europea y el aumento de las redes de inmigración ilegal. Tendrá otros méritos el señor Dezcallar, desconocidos para el público y evidentes para quienes le nombraron. Ese mismo CESID advirtió hace unos meses de que el nuevo sultán marroquí podía recurrir al mismo truco que su padre para asentarse en el trono: una campaña contra España.

Ejército.

Antes, el Ejército infundía respeto, confianza y otros sentimientos propios de la institución; hoy, degradado, da pena. El ministro Federico Trillo ha conseguido superar a Eduardo Serra. En su lógica preocupación por buscar reclutas (¿han probado a subir los sueldos y asegurar una vía de ascenso a los voluntarios?) de la manera que sea, incluso rebajando el coeficiente intelectual, han conseguido que el 25% de los soldados profesionales destinados en Ceuta y Melilla sean musulmanes, muchos de ellos con la nacionalidad marroquí. Eso sí, nos consuelan, son los más torpes, es decir, los manipulables. A la vista del éxito en el reclutamiento de hispanoamericanos, el Ministerio ha suspendido este plan, que previamente había vendido como la salvación del Ejército profesional. ¿Cuánto ha costado?

El Ministerio ha aplicado la vieja receta de la derecha: un problema sólo existe mientras se habla de él o se ve; en cuanto se tapa desaparece. En aplicación de este método, el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, teniente general Alfonso Pardo de Santayana, ordenó la clasificación como secreta de una encuesta entre 3.000 mandos de los grados entre sargento y coronel y en la que se expresaba malestar y desencanto. No sirvió de nada y acabó viéndola en los periódicos (La Razón, 29-10-2001). Un 66% de los mandos con edades entre los 31 y 40 años afirma que la situación del Ejército ha empeorado en los últimos años. Además, el 69% de los encuestados considera que el alto mando no reacciona de ninguna manera ante los ataques que sufre el Ejército. Y, de nuevo, la mayoría critica el sistema de evaluación del que dependen los complementos salariales y los ascensos.

En la última convocatoria hubo menos de un candidato por plaza ¿Qué ocurre para que se presenten más españoles a una oposición de barrendero? Mientras tanto, el Gobierno español sigue dispuesto a enviar tropas a Afganistán, ya como combatientes, ya como auxiliadores.

Separatismo.

El PNV sigue cubriendo etapas en su plan para alcanzar la independencia. El lendakari Ibarretxe sostiene en el Parlamento autonómico que el Estatuto de Guernica está agotado porque el Gobierno de la nación no le transfiere unas competencias a todas luces inconstitucionales. Se trata de una excusa, como le replicó Mayor Oreja: no se puede exigir un cumplimiento íntegro del texto legal cuando, a la vez, se quiere rebasarlo. Los nacionalistas, exultantes tras una victoria que no esperaban el 13 de mayo, ya proclaman que el Estatuto no fue más que una etapa, y para ellos no basta. Otro de los objetivos de la transición, la acomodación de los separatistas dentro de España, se muestra falso, 20 años después. Y es que la realidad es muy terca.

La ventaja (por llamarla de alguna manera) consiste en la oposición radical del PP, un partido con más de 320.000 votos de vascos. El punto más débil se encuentra en una izquierda sin suficiente identidad nacional. Un sector del PSOE (Felipe González, José María Benegas, Pascual Maragall) y su principal portavoz mediático (El País) no aceptan el hecho español y prefieren pactar con los nacionalistas con tal de expulsar a la derecha del poder. La negociación del Concierto Económico, un mecanismo jurídico concedido por el Gobierno de la nación en 1878, se ha bloqueado porque Ibarretxe pide la inconstitucional presencia de su comunidad al nivel de un Estado en los Consejos de Ministros comunitarios.

Inseguridad.

En las ciudades de Madrid y Barcelona, la criminalidad es cada vez mayor. Abundan desde los rateros a los asesinos por encargo y la mayoría de estos delincuentes son extranjeros ilegales. El PP usa su mayoría absoluta para aprobar el Plan Hidrológico Nacional, pero no para modificar el Código Belloch y la aberrante Ley del Menor que permiten a criminales con más de 100 detenciones seguir en la calle. La única medida ha sido establecer la exigencia de visado para los colombianos. La preocupación de la gente es tal que incluso el PSOE pide medidas contra la delincuencia. En Barcelona los empresarios turísticos afirman que el número de visitantes está disminuyendo por esta razón, y en Madrid los joyeros denuncian un atraco cada cuatro días. ¿Han pensado estos profesionales y empresarios en declararse insumisos fiscales hasta que el Estado no solucione este problema?

Galicia.

Aplaudimos la cuarta mayoría absoluta consecutiva de Fraga no porque vaya a suponer una regeneración de los modos de hacer política en la II Restauración, sino por su carácter testimonial. Un ex ministro del Generalísimo Franco, que no ha pedido perdón de nada y que habla de Dios y de la familia en sus mítines, vence en las urnas. Fraga es un dinosaurio político. La conclusión es que no hace falta pagar viajes a los abuelitos estalinistas de las Brigadas Internacionales para ganar unas elecciones porque el pueblo, sea español o sólo gallego, no es mayoritariamente de centro-izquierda, como sostienen los sociólogos de salón.

Por mucho que el PP de los Aznar y Arenas trate de apropiarse de un trocito de la victoria de Fraga, ésta se debe precisamente al mantenimiento de unas actitudes opuestas a las vigentes directrices ideológicas de su partido. Y otro argumento, el triunfo de Fraga es la derrota del BNG. ¿Qué habría pasado si las tres regiones históricas estuvieran gobernadas por partidos separatistas?

Universidades:

Al menos acabemos con una buena noticia. Esta es la aprobación por el Congreso de la Ley de Calidad Universitaria que, entre otras ventajas, impone el distrito único y un examen homologado para todos los candidatos a docentes. Hasta ahora, las universidades públicas disponían de un mercado cautivo, constituido por los alumnos de su comunidad, los cuales, en su mayoría, quedaban atados a su centro, y los departamentos seleccionaban al profesorado en función del nepotismo más que de la valía. Los rectores, que pierden parte de sus poderes, han llamado a la rebelión y, curiosamente, les han secundado los alumnos de extrema izquierda. Uno de los rectores más vociferantes ha sido el de la Carlos III, Peces Barba. Este propuso a sus pares la desobediencia civil a una norma aprobada por las Cortes, es decir, por la representación popular. ¿Qué concepto de ley tendrá? Actitudes como la explicada nos invitan a apoyar a la ministra de Educación, Pilar del Castillo. A ver si ahora se atreve con la enseñanza media.

Abc.

Prensa Española, a punto de celebrar el centenario de su fundación, ha desaparecido como empresa independiente, incapaz de pervivir tres generaciones. Sus propietarios vendieron el ABC y los otros escasos activos de la empresa al Grupo Correo. De esta manera, el pluralismo se reduce un poco más en los medios de comunicación. La nueva sociedad, en la que a los antiguos accionistas de ABC le corresponderá sólo un 21% tendrá la sede social en Madrid y el domicilio fiscal en Bilbao, con lo que cada lector financiará el sueldo del lendakari. En los días siguientes, la alegría en «La Razón» era enorme; la vinculación vasca es otro elemento que debilita a su rival. Al frente de ABC sigue José Antonio Zarzalejos, vástago de una familia franquista, excolaborardor de la Prensa del Movimiento y quien apeó el gentilicio «español» de la cabecera bilbaína El Correo».



Franciso Javier Peñalba



 

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