LIBROS: Sobre
los diferentes métodos de traducir
Schleiermacher,
Federico: Sobre los diferentes métodos de traducir,
trad. esp. ed. Gredos, Madrid, 2000, 142 págs.
Federico Schleiermacher (1768-1834) es un filósofo que
dedicó la mayor parte de su obra al análisis de la
experiencia religiosa. Su obra principal es sobre la
religión. Discursos a las personas ilustradas que la
desprecian (1799), revisada en posteriores ediciones, la
última de 1821. Aunque predicador luterano y autor de
una Vida de Jesús, de una Etica cristiana, ambas
póstumas, y, sobre todo, del tratado La fe cristiana
según los principios de la fe evangélica (1821-1822),
su teodicea es panteista y su método es irracional
puesto que niega la utilidad de la razón en las
relaciones del hombre con Dios, meramente sentimentales.
Se inscribió, pues, plenamente en el romanticismo
filosófico y en la tradición de la mística alemana.
En su extensa obra hay tambien tratados dialécticos y
pedagógicos. Entre ellos destacan los que dedicó a la
enseñanza universitaria, y este ensayo, que data de
1813, sobre el laborioso arte de la traducción. El mismo
vertió al alemán algunos diálogos de Platón, de forma
bastante discutible.
Schleiermacher rechaza la traducción literal y tambien
la paráfrasis y postula, con reservas, una
"imitación" que traslade a otra lengua la
impresión que produce el original. Traducir es siempre
una empresa ardua, y la dificultad aumenta cuando la
lengua original es muy distante, la materia muy sutil y
el estilo muy personal. En general, las traducciones son
mediocres o malas porque los editores no suelen remunerar
proporcionalmente el trabajo, y porque traducir libros es
un generoso apostolado que muchos rehuyen.
Como apéndice a su traducción, Valentín García Yebra
ofrece un comentario muy oportuno y muy eudito que
ilumina los pasajes esenciales y los sitúa en su
contexto con respetuoso sentido crítico. En estas notas,
dialogantes con Ortega, el traductor insinúa su propia
teoría, que es sincrética y en parte pesimista. El
sabe, quizás mejor que nadie, que traducir sin
traicionar es sólo un ideal.
Esta traducción apareció por primera vez en 1978 y,
desde entonces, ha sido saqueada por una versión al
francés (1985) y otra al español (1996), en ninguna de
las cuales se menciona la de García Yebra, que es
excelente, y que ahora viene acompañada del original
alemán. García Yebra, que es uno de los pocos
españoles a quien se podría calificar de
"humanista" en el sentido clásico es autor de
traducciones admirables, entre las que sobresale la de la
Metafísica, de Aristóteles, un texto muy estudiado pero
que plantea innumerables problemas de interpretación.
Las soluciones que aporta García Yebra, en paralelo con
la antigua versión latina, son muy importantes. Ningún
hispanoparlante debería aproximarse al gran libro
aristotélico sin tener presente la magnífica
traducción de nuestro autor.
Ni este libro del alemán, ni el famoso de Lutero, que
fue un genio de la traducción, son la clave maestra de
los textos extranjeros. Traducir es, en parte, recrear, y
esa labor requiere conocimientos de muy variada especie,
modestia y gran talento, tres condiciones que reúne
García Yebra de modo eminente.
G. Fernández de la Mora
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