LIBROS:
Antropología del capitalismo
Termes,
Rafael: Antropología del capitalismo, ed. Rialp, Madrid,
2001, 380 pags.
Esta obra es una versión muy ampliada y, en parte,
conceptualmente revisada del discurso de ingreso del
autor en la Academia de Ciencias Morales y Políticas en
noviembre de 1992. Se compone de dos partes. La más
extensa e introductoria es una historia del pensamiento
económico en relación con la ética. Ese proceso es
estudiado desde el judaísmo veterotestamentario hasta J.
Stuart Mill, si bien aparecen luego digresiones sobre
liberales de la talla de Hayek o Nozick. A modo de
primera conclusión el autor entiende que "hasta
Adam Smith, la economía era una parte de la filosofía
moral; después de éI, especialmente a partir de
Ricardo, el cuerpo doctrinal se escinde y el estudio de
la economía prescinde de la ética". Hay que
observar que tal separación la experimentaron otros
muchos saberes: todavía en tiempos de Newton la física
era un capítulo de la filosofía. La cuestión
sustanciaI no es la especialización de los saberes, sino
la determinación de si la economía, como Maquiavelo
pretendió con la política, es independiente de la
moral. El autor reitera que "la teoría económica,
en sí misma, carece de presupuestos éticos o
filosóficos'' (p. 314), concretamente, "el sistema
capitalista es, en sí mismo, éticamente neutral"
(p. 316). Con este postulado, el autor recusa la
acusación socialista de que la economía de mercado sea
constitutivamente injusta. Que el modelo económico de
propiedad privada y mercado libre ha producido más
bienestar general que el modelo estatal centralizado es
evidente. Lo que interesa al autor es demostrar que,
además, el capitalismo no es, en sí mismo inmoral.
Para su defensa ética del liberalismo económico, el
autor alude a la autoridad de doctrinarios y a las
encíclicas pontificias. Tambien esgrime sólidos
argumentos meramente racionales para desmontar las
objecciones procedentes del campo socialista o de
economía centralizada.
La conclusión es favorable al modelo económico
capitalista no sólo por su éxito empírico, sino por su
asepsia ética y su compatibilidad con la moral más
exigente, lo cual no significa que, de hecho, las
sociedades capitalistas sean ejemplares.
La argumentacion del autor es convincente. pero ¿existe
una sociedad donde se aplique el modelo económico de
libre mercado? En el mundo no socialista se ha impuesto
el llamado Estado de bienestar que consiste en confiscar
a los trabajadores y a las empresas una parte importante
de sus rentas para redistribuirla desde el poder
político. Esa "redistribución" implica, entre
otras cosas, pensiones y servicios sanitarios a personas
que no han cotizado; también supone salarios mínimos y
pensiones máximas. Todo ello atenta contra las leyes de
la oferta y de la demanda. En Europa no existe ninguna
sociedad donde se aplique el modelo liberal no ya
íntegramente, sino ni siquiera muy aproximadamente.
¿Preconiza el autor la aplicación plena del modelo o
acepta ese híbrido que es la llamada economía social de
mercado? Esta cuestión práctica no es directamente
abordada en el libro.
El autor, muy sensible a los valores morales, reconoce y
denuncia la anemia ética de las sociedades capitalistas
y la penosa situación de la fracción más pobre de la
Humanidad. Ese panorama no le deja indiferente; pero cree
que la culpa de tal situación no es del modelo
económico liberal, sino de la ausencia de virtudes, y
recomienda una regeneración moral de las personas. Como
prueba empírica de su posición cabría citar el caso de
sociedades de economía centralizada donde el nivel moral
es incluso inferior al de sociedades capitalistas. En
síntesis, el modelo económico de mercado necesita para
perfeccionarse que los individuos "vivan en sus
actuaciones todas las virtudes morales". De ahí
que, según el autor, el problema no sea averiguar si la
antropología del liberalismo es negativa, que no lo es,
sino "postular una antropología para el
capitalismo". La propuesta por el autor es la
cristiana.
Libro muy erudito en el que, retornando a la tradición
clásica, un economista aborda su disciplina desde
presupuestos filosóficos y con clara voluntad
moralizadora. Termes es un Adam Smith convertido, o sea,
confesional, que incita a la libre práctica de la
virtud. Su ideal es óptimo, pero lamentablemente las
actuales sociedades desarrolladas, y la española
velozmente, caminan en dirección inversa. ¿Puede seguir
siendo el Estado neutro, como preconizó el liberalismo
político?'' Esta es la cuestión metaeconómica.
I. Flores
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