LIBROS: Amor a
Euskalerría
Ibáñez
Quintana, Carlos: Amor a Euskalerría. Reflexiones de un
carlista vasco en torno al nacionalismo. Ed.
Scire-Balmes. Barcelona 2000, 126 págs.
Para afrontar con eficacia los ensoberbecidos desafíos
políticos del nacionalismo vasco es muy importante
disponer de un arsenal intelectual con que enfrentarse a
los mitos y apriorismos independentistas. Este libro de
Carlos Ibáñez debe formar parte de ese armazón de
ideas. Está escrito en forma de larga carta de
reflexión del autor a uno de sus amigos de infancia,
José Luis Álvarez Enparantza, alias Txilladegi, uno de
los tres fundadores de la ETA. Y trata de establecer las
diferencias que separan al nacionalismo vasco del
carlismo al que Ibáñez se adscribe.
Las acusaciones contra el PNV son fuertes, porque los
nacionalistas adoptaron todo el aparato conceptual del
liberalismo que había sido causa de la ruina de las
libertades forales. Ibáñez hace así un primer y
sustancial reproche al PNV: haber traicionado la esencia
de los vascos, al olvidarse de las instituciones
tradicionales a favor de una visionaria independencia de
corte estatalista.
Al mismo tiempo, el autor va repasando los puntos
principales de la doctrina carlista y los va comparando
no sólo con las tesis nacionalistas, sino con su praxis
de momentos históricos concretos. La anteposición de la
raza a la religión, por ejemplo, es uno de los dislates
que pervirtieron la actuación del PNV durante la II
República y la Guerra de Liberación y contribuyeron a
desatar una violencia inesperada en la retaguardia de las
provincias no sublevadas. Y la imposición de formas
artificiales del vascuence es otro hecho absurdo porque,
como demuestra, Ibáñez la enseñanza y transmisión de
este idioma casi desaparecido ya contaba con academias y
estudiosos de verdadera talla, cuya labor se ha visto en
buena medida marchitada por la expansión del artificioso
batua.
Ibáñez, en la línea del empirismo político propio del
tradicionalismo, acusa también a los nacionalistas de un
ideologismo postizo que tortura la realidad de los
pueblos, y contraargumenta al PNV con múltiples hechos y
anécdotas de su infancia y juventud (comunes con
Txilladegi) que evidencian esa torpeza utópica de los
nacionalistas.
Amor a Euskalerría es un libro de elegante estilo y con
un aire de conversación que le aporta amenidad. Tal vez
nos atreveríamos a poner en su «debe» una cierta
comprensión (dentro, por supuesto, de la crítica) hacia
Sabino Arana, un paranoico a quien nada deben los vascos,
salvo haber instalado en su tierra el odio, el miedo y la
violencia. Pero hay en el «haber» más aportes y más
sustanciales, como los señalados: por lo que esta obra
es un texto de lectura necesaria para todos aquellos que,
como el autor, quieren a una Euskalerría tan integrada
en el proyecto común de España como lo ha estado en su
más glorioso pasado.
Y, aparte del tema nacionalista, otra virtud del libro:
los estudiosos de la doctrina política carlista
encontrarán expuestos en sus páginas, con breves y
maestras pinceladas, los puntos principales del
pensamiento tradicionalista. Con alguna perspectiva
llamativa pero muy sugerente, como en la cuestión de la
confesionalidad.
C. López-Arias Montenegro
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