LIBROS: La
agonía del Estado
Martínez
Esteruelas, Cruz: La agonía del Estado, ed. Centro de
Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2000, 242
págs.
Que el Estado está en crisis o que, como prefiere la
rúbrica de este libro, de resonancias unamunianas, se
encuentre en estado de agonía, esto es, de lucha, contra
la propia muerte, viene siendo objeto de sesudas
reflexiones tanto como de presentaciones ensayísticas
desde hace decenios. Quien escribe esta nota también ha
echado su cuarto a espadas (¿Después del Leviatán?,
Speiro, Madrid, 1996; 2ª ed., Dykinson, Madrid, 1998) y
el autor del libro que reseñamos ha tenido la amabilidad
de recordarlo. Bien entendido que se trata de un Estado
aprehendido como concepto histórico, en los términos
insuperablemente presentados por el genio del último
cultivador del ius publicum europeum, Carl Schmitt, esto
es, distinto por lo mismo de la inmortal comunidad
política que no es sino consecuencia de la politicidad
natural del hombre. Como ésta es inexorable por radicada
en todas las potencias humanas, aquél, en cambio, su
encarnación coyuntural y por lo mismo contingente,
podría dejar paso a otras formas de articulación,
incluo más ajustadas a la naturaleza humana, una vez que
el artefacto estatal parece resentirse por todas partes
de diversas quiebras, algunas en absoluto ajenas a las
ínsitas en sus potencialidades. Dinámica que el
discurrir de los tiempos en esos últimos decenios ha
puesto en evidencia en forma bien pertinente.
Que Cruz Martínez Esteruelas, prematuramente
desaparecido en el momento en que pongo fin a esta nota,
con el dolor aún caliente, era un jurista de raza y por
lo mismo lo que -con expresión tomada prestada a los
clásicos- podríamos llamar un humanista, es sabido por
lo que hemos tenido el privilegio de conocerle y
tratarle, sin necesidad de que llegara este libro a
acreditarlo para quien albergare al respecto la menor
duda. Pues sus estudios técnico-jurídicos,
alternándose con ensayos históricos y hasta
divertimentos literarios, todos con el singular sello de
su autor, han dejado entrever siempre a alguien tocado
por la pasión de la justicia en el conocimiento de todas
las cosas. Esto es, la imprescindible definición de la
auténtica jurisprudencia que nos ofrece el Digesto y
sobre la que no podemos sino volver en todo momento. Este
libro, por la organicidad de su construcción y la
trascendencia y fluidez de su temática en el seno del
derecho público actual, no ha de ocupar un puesto menor
en la bibliografía de su autor.
No es objeto de estas líneas recorrer las páginas del
volumen, ni las particular tesis que encierran las
problemáticas aproximaciones de la experiencia jurídica
y política presentes. Basta encarecer la trabazón de su
estructura, la riqueza de su contenido, el interés de su
presentación. Sólo alguien con la agudeza de juicio y
el acervo cultural de un Cruz Martínez Esteruelas podía
resolver asunto prometeico como el de la agonía del
Estado y sus posibles salidas como lo hace el presente,
que pone el Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales a disposición de los estudiosos del
derecho público y de la teoría política.
M. Ayuso
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