La diplomacia
Como
consecuencia de la cruelísima agresión a las torres
gemelas de Nueva York, las Naciones Unidas, por
unanimidad, y la Nato, también por unanimidad, han
declarado la guerra al terrorismo y, consecuentemente, a
los países que lo apoyen. Ese país es, por ahora, sólo
Afganistán, gobernado por los llamados «talibanes»,
voz árabe que significa «estudiante», porque lo
encabezaron los universitarios de las escuelas
islámicas. Como los medios de comunicación de masas
españoles, sobre todo los del Estado, albergan a
numerosas gentes procedentes del antinorteamericanismo
visceral procede rectificar ciertos mensajes más o menos
encubiertos.
1. El Gobierno talibán es ilegítimo de origen. Nace en
medio de una guerra civil, se impone por la violencia, se
mantiene mediante el terror, y hoy sólo es reconocido
por su vecino Paquistán. Jamás ha convocado un proceso
electoral, y más de tres millones de ciudadanos huyeron
porque preferían los padecimientos del refugiado a los
horrores de su propio país.
2. El Gobierno talibán es ilegítimo de ejercicio,
puesto que niega a sus súbditos los derechos más
elementales, ha proscrito a la población femenina, se
financia con la producción y exportación de opio y
heroína, y apoya al terrorismo mundial. Además, ha
fracaso en su política económica y social, puesto que
ha conducido a su pueblo al subdesarrollo y a la miseria.
Este terrible balance se pretende justificar invocando al
Dios justo y misericordioso de la religión mahometana,
que es el mismo de todas las religiones monoteístas. El
Gobierno talibán es la más atroz y repudiable de las
dictaduras existentes, sólo superada en nuestro tiempo
por la estalinista.
3. El Gobierno talibán carece de la más mínima
credibilidad internacional. Por limitarnos a un episodio
reciente, primero declaró que Bin Laden era inocente de
actos de terrorismo, luego dijo que ignoraba dónde se
hallaba, más tarde declaró que había huido de
Afganistán, luego proclamó que no conocía pruebas
contra él, finalmente se manifestó dispuesto a juzgarlo
por un tribunal afgano de ulemas. Ahora ha permitido la
grabación y difusión de un mensaje donde el terrorista
se responsabiliza de la matanza de Nueva York, convoca a
los musulmanes a una especie de cruzada terrorista, y
amenazada con la muerte a todo el mundo no musulmán. El
más truhán de la novela picaresca no llegaría tan
lejos como el Gobierno talibán.
4. No es la guerra de los Estados Unidos de América,
sino de decenas de países que contribuyen con tropas,
armas, facilidades logísticas y apoyo. Hasta ahora ni un
solo Estado se ha alineado con el gobierno talibán.
5. No es una guerra de agresión, sino de legítima
defensa de todos los países agredidos o amenazados.
6. Esta es la primera guerra moderna en que uno de los
contendientes pretende afectar sólo a los combatientes.
Además, la coalición internacional, prácticamente
planetaria, se propone invertir miles de millones de
dólares en facilitar medios de subsistencia a los
millones de evadidos y refugiados y a los millones de
afganos que han tenido que permanecer en su país. Es,
por tanto, la guerra más «humanitaria» de la Historia.
7. Es falso que sea un conflicto religioso, aunque los
talibanes, por obvias razones tácticas, pretendan darle
tal carácter. De los más de seis mil asesinados por los
talibanes en las torres gemelas de Nueva York varios
cientos eran musulmanes y sólo una minoría católica.
Los miles de muertos que los talibanes producen a la
Alianza del Norte son musulmanes. Y anuncian subversiones
sangrientas en países confesionalmente musulmanes como
Arabia. En los países de la coalición antiterrorista
hay libertad de cultos y de creencias, mientras que en
Afganistán los talibanes procesan a católicos y
declaran delictiva toda predicación o conversión no
islámica.
8. Es falso que sea un enfrentamiento entre la cultura
musulmana y la cristiana. En los países de la coalición
antiterrorista hay millones de agnósticos y también de
musulmanes integrados en la cultura occidental. En
ningún país de la coalición hay persecución contra la
cultura musulmana, sino numerosos centros donde se
estudia y respeta. Las investigaciones más notables
sobre la cultura árabe se realizan por occidentales en
Occidente.
9. Es falso que la defensa antiterrorista sea cruel. Es
inevitable que donde hay guerras haya muertos. Los
afganos, advertidos del peligro desde hace tres semanas,
han tenido tiempo de alejarse de los objetivos militares.
Los bombar-deos son selectivos y reducidos a objetivos
bélicos. Las víctimas civiles que se produzcan en
Afganistán lo serán, sobre todo, por culpa de sus
gobernantes, que les han llevado a una lucha suicida. En
cualquier caso es inimaginable que en Afganistán se
produzca en pocos minutos los más de seis mil muertos
civiles que, con sorpresa y alevosía, fueron asesinados
por los terroristas. Es de estos cadáveres inocentes de
los que hay que hablar, no de los que declaren unas
fuentes afganas carentes de credibilidad.
10. Es falso que la coalición antiterrorista tenga
pretensiones colonialistas sobre uno de los países más
pobres del mundo. La guerra costará a la coalición
miles de millones de dólares y otros muchos en mantener
a los refugiados. Lo que esta guerra pretende no es
colonizar Afganistán, sino devolver la libertad y el
orden civilizado a ese pueblo. No es una guerra de
conquista, sino de liberación.
11. Es falso que Bin Laden sea un salvador; es un
explotador que pertenece a una de las familias árabes
más ricas del mundo. Procede de un país capitalista, y
él mismo es un multimillonario. No predica virtudes, ni
justicia social, sólo una interpretación fanática,
retrógrada y falsa de El Corán. Es un manipulador
político de algunos creyentes, muy ingenuos, a los que
lava el cerebro hasta llevarlos al suicidio, mientras él
se refugia bajo la tierra.
12. El Gobierno talibán no es el liberador de un pueblo
explotado, sino que lo ha hundido en la desesperación y
lo conduce a la autodestrucción.
13. El Gobierno talibán no ha mostrado ni el más
pequeño indicio de arrepentimiento, al contrario,
amenaza con universalizar el terrorismo, y radicaliza su
solidaridad con Bin Laden, que es hoy el terrorista
máximo.
14. Es falso que las gentes de la coalición
antiterrorista estén aterradas ante las amenazas de Bin
Landen y sus bandas de forajidos. A pesar de los
esfuerzos mediáticos por captar anécdotas de pánico
los norteamericanos, los ingleses, los franceses, etc.,
hacen su vida normal y trabajan para que sus países
continúen progresando. Toman más precauciones; eso es
todo. Donde existe verdadero pánico es en Afganistán,
que se vaciaría si se abriesen las fronteras y se
facilitasen los transportes para huir. Arafat está
literalmente aterrado de que se le relacione con los
terroristas. El miedo del Gobierno paquistaní no es a
Bin Laden, sino a enemistarse con la coalición
antiterrorista. Y así sucesivamente.
15. Es falso que la colectividad musulmana se manifieste
contra los Estados Unidos y sus aliados. Las algaradas
callejeras están protagonizadas por grupos de fanáticos
que representan porcentajes ridículos en sus países y
en el conjunto de los creyentes en el Corán. Marruecos,
Argelia, Egipto, Turquía, etc., son países de mayoría
musulmana, donde no ha habido manifestación alguna.
Paquistán cuenta con más de cien millones de habitantes
y la manifestación antioccidental más numerosa ha sido
de unos pocos miles de personas, es decir, relativamente
insignificante.
16. Es falso que los talibanes sean invencibles. En pocos
días de ofensiva están al borde de la liquidación.
Además, en toda contienda los promotores de campañas
pesimistas y derrotistas se convierten en cómplices del
enemigo. Los fabuladores de la invencibilidad talibana
¿a quién quieren desmoralizar? ¿a los soldados de la
coalición antiterrorista?
En conclusión, hasta ahora, el comportamiento de la
coalición antiterrorista es sumamanete prudente y de
intención humanitaria dentro de la dureza de cualquier
guerra. El único error grave de los Estados Unidos
quizás sea el de, otra vez, aliarse con cierta
guerrilla. Hizo lo mismo durante la segunda guerra
mundial, aliándose con Stalin y ello le costó
cantidades inmensas de dinero para financiar la guerra
fría y entregó media Europa al terror rojo. Se alió
con los talibanes para deterrotar a la Unión Soviética
y ya se ve que las consecuencias costosísimas para el
contribuyente norteamericano. Ahora parece aliarse con la
heterogénea Alianza del Norte, cuyo programa político
no parece prometedor, aunque sea menos terrorífico que
el talibán. La historia demuestra que aliarse con el
diablo es peor que combatir solo.
Y nuestro Gobierno se ha limitado a cumplir con los
tratados suscritos por España con los Estados Unidos,
con la Nato, con la Unión Europea, y con la Onu. Para
hacer algo distinto habría tenido que denunciar dichos
tratados y alinearse con los cómplices del terrorismo.
Sería inimaginable en un Estado civilizado.
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