Razón Española, nº 110; La diplomacia

pag. principal Razón Española

La diplomacia

Por Interino

La absorción del ABC indice LIBROS: La crisis del humanismo

La diplomacia

Como consecuencia de la cruelísima agresión a las torres gemelas de Nueva York, las Naciones Unidas, por unanimidad, y la Nato, también por unanimidad, han declarado la guerra al terrorismo y, consecuentemente, a los países que lo apoyen. Ese país es, por ahora, sólo Afganistán, gobernado por los llamados «talibanes», voz árabe que significa «estudiante», porque lo encabezaron los universitarios de las escuelas islámicas. Como los medios de comunicación de masas españoles, sobre todo los del Estado, albergan a numerosas gentes procedentes del antinorteamericanismo visceral procede rectificar ciertos mensajes más o menos encubiertos.

1. El Gobierno talibán es ilegítimo de origen. Nace en medio de una guerra civil, se impone por la violencia, se mantiene mediante el terror, y hoy sólo es reconocido por su vecino Paquistán. Jamás ha convocado un proceso electoral, y más de tres millones de ciudadanos huyeron porque preferían los padecimientos del refugiado a los horrores de su propio país.

2. El Gobierno talibán es ilegítimo de ejercicio, puesto que niega a sus súbditos los derechos más elementales, ha proscrito a la población femenina, se financia con la producción y exportación de opio y heroína, y apoya al terrorismo mundial. Además, ha fracaso en su política económica y social, puesto que ha conducido a su pueblo al subdesarrollo y a la miseria. Este terrible balance se pretende justificar invocando al Dios justo y misericordioso de la religión mahometana, que es el mismo de todas las religiones monoteístas. El Gobierno talibán es la más atroz y repudiable de las dictaduras existentes, sólo superada en nuestro tiempo por la estalinista.

3. El Gobierno talibán carece de la más mínima credibilidad internacional. Por limitarnos a un episodio reciente, primero declaró que Bin Laden era inocente de actos de terrorismo, luego dijo que ignoraba dónde se hallaba, más tarde declaró que había huido de Afganistán, luego proclamó que no conocía pruebas contra él, finalmente se manifestó dispuesto a juzgarlo por un tribunal afgano de ulemas. Ahora ha permitido la grabación y difusión de un mensaje donde el terrorista se responsabiliza de la matanza de Nueva York, convoca a los musulmanes a una especie de cruzada terrorista, y amenazada con la muerte a todo el mundo no musulmán. El más truhán de la novela picaresca no llegaría tan lejos como el Gobierno talibán.

4. No es la guerra de los Estados Unidos de América, sino de decenas de países que contribuyen con tropas, armas, facilidades logísticas y apoyo. Hasta ahora ni un solo Estado se ha alineado con el gobierno talibán.

5. No es una guerra de agresión, sino de legítima defensa de todos los países agredidos o amenazados.

6. Esta es la primera guerra moderna en que uno de los contendientes pretende afectar sólo a los combatientes. Además, la coalición internacional, prácticamente planetaria, se propone invertir miles de millones de dólares en facilitar medios de subsistencia a los millones de evadidos y refugiados y a los millones de afganos que han tenido que permanecer en su país. Es, por tanto, la guerra más «humanitaria» de la Historia.

7. Es falso que sea un conflicto religioso, aunque los talibanes, por obvias razones tácticas, pretendan darle tal carácter. De los más de seis mil asesinados por los talibanes en las torres gemelas de Nueva York varios cientos eran musulmanes y sólo una minoría católica. Los miles de muertos que los talibanes producen a la Alianza del Norte son musulmanes. Y anuncian subversiones sangrientas en países confesionalmente musulmanes como Arabia. En los países de la coalición antiterrorista hay libertad de cultos y de creencias, mientras que en Afganistán los talibanes procesan a católicos y declaran delictiva toda predicación o conversión no islámica.

8. Es falso que sea un enfrentamiento entre la cultura musulmana y la cristiana. En los países de la coalición antiterrorista hay millones de agnósticos y también de musulmanes integrados en la cultura occidental. En ningún país de la coalición hay persecución contra la cultura musulmana, sino numerosos centros donde se estudia y respeta. Las investigaciones más notables sobre la cultura árabe se realizan por occidentales en Occidente.

9. Es falso que la defensa antiterrorista sea cruel. Es inevitable que donde hay guerras haya muertos. Los afganos, advertidos del peligro desde hace tres semanas, han tenido tiempo de alejarse de los objetivos militares. Los bombar-deos son selectivos y reducidos a objetivos bélicos. Las víctimas civiles que se produzcan en Afganistán lo serán, sobre todo, por culpa de sus gobernantes, que les han llevado a una lucha suicida. En cualquier caso es inimaginable que en Afganistán se produzca en pocos minutos los más de seis mil muertos civiles que, con sorpresa y alevosía, fueron asesinados por los terroristas. Es de estos cadáveres inocentes de los que hay que hablar, no de los que declaren unas fuentes afganas carentes de credibilidad.

10. Es falso que la coalición antiterrorista tenga pretensiones colonialistas sobre uno de los países más pobres del mundo. La guerra costará a la coalición miles de millones de dólares y otros muchos en mantener a los refugiados. Lo que esta guerra pretende no es colonizar Afganistán, sino devolver la libertad y el orden civilizado a ese pueblo. No es una guerra de conquista, sino de liberación.

11. Es falso que Bin Laden sea un salvador; es un explotador que pertenece a una de las familias árabes más ricas del mundo. Procede de un país capitalista, y él mismo es un multimillonario. No predica virtudes, ni justicia social, sólo una interpretación fanática, retrógrada y falsa de El Corán. Es un manipulador político de algunos creyentes, muy ingenuos, a los que lava el cerebro hasta llevarlos al suicidio, mientras él se refugia bajo la tierra.

12. El Gobierno talibán no es el liberador de un pueblo explotado, sino que lo ha hundido en la desesperación y lo conduce a la autodestrucción.

13. El Gobierno talibán no ha mostrado ni el más pequeño indicio de arrepentimiento, al contrario, amenaza con universalizar el terrorismo, y radicaliza su solidaridad con Bin Laden, que es hoy el terrorista máximo.

14. Es falso que las gentes de la coalición antiterrorista estén aterradas ante las amenazas de Bin Landen y sus bandas de forajidos. A pesar de los esfuerzos mediáticos por captar anécdotas de pánico los norteamericanos, los ingleses, los franceses, etc., hacen su vida normal y trabajan para que sus países continúen progresando. Toman más precauciones; eso es todo. Donde existe verdadero pánico es en Afganistán, que se vaciaría si se abriesen las fronteras y se facilitasen los transportes para huir. Arafat está literalmente aterrado de que se le relacione con los terroristas. El miedo del Gobierno paquistaní no es a Bin Laden, sino a enemistarse con la coalición antiterrorista. Y así sucesivamente.

15. Es falso que la colectividad musulmana se manifieste contra los Estados Unidos y sus aliados. Las algaradas callejeras están protagonizadas por grupos de fanáticos que representan porcentajes ridículos en sus países y en el conjunto de los creyentes en el Corán. Marruecos, Argelia, Egipto, Turquía, etc., son países de mayoría musulmana, donde no ha habido manifestación alguna. Paquistán cuenta con más de cien millones de habitantes y la manifestación antioccidental más numerosa ha sido de unos pocos miles de personas, es decir, relativamente insignificante.

16. Es falso que los talibanes sean invencibles. En pocos días de ofensiva están al borde de la liquidación. Además, en toda contienda los promotores de campañas pesimistas y derrotistas se convierten en cómplices del enemigo. Los fabuladores de la invencibilidad talibana ¿a quién quieren desmoralizar? ¿a los soldados de la coalición antiterrorista?

En conclusión, hasta ahora, el comportamiento de la coalición antiterrorista es sumamanete prudente y de intención humanitaria dentro de la dureza de cualquier guerra. El único error grave de los Estados Unidos quizás sea el de, otra vez, aliarse con cierta guerrilla. Hizo lo mismo durante la segunda guerra mundial, aliándose con Stalin y ello le costó cantidades inmensas de dinero para financiar la guerra fría y entregó media Europa al terror rojo. Se alió con los talibanes para deterrotar a la Unión Soviética y ya se ve que las consecuencias costosísimas para el contribuyente norteamericano. Ahora parece aliarse con la heterogénea Alianza del Norte, cuyo programa político no parece prometedor, aunque sea menos terrorífico que el talibán. La historia demuestra que aliarse con el diablo es peor que combatir solo.

Y nuestro Gobierno se ha limitado a cumplir con los tratados suscritos por España con los Estados Unidos, con la Nato, con la Unión Europea, y con la Onu. Para hacer algo distinto habría tenido que denunciar dichos tratados y alinearse con los cómplices del terrorismo. Sería inimaginable en un Estado civilizado.



 

La absorción del ABC indice LIBROS: La crisis del humanismo

Cartas a Razón Española

Buzon Pulse aquí para enviar correo


La obra de Razón Española es propiedad registrada
Prohibida la reproducción total o parcial de estos documentos sin previa autorización y acuerdo.