LIBROS: The myth
of the noble savage
Ellingson,
Ter: The myth of the noble savage, ed. University of
California, Bekeley, 2001, 466 págs.
El autor es un antrólogo de cuya erudita investigación
se deducen importantes consecuencias morales y
políticas. Sostiene la tesis de que es mítica y sin
fundamento real la idea de ese «buen» salvaje que
sirvió de base a las construcciones sociales de la
Ilustración. El autor se remonta al libro del viajero
francés Marco Lescarbot Histoire de la Nouvelle France
(1609) que describió a ciertas tribus del Canadá como
ejemplo de nobleza, en contraste con la «errupción» de
los colonizadores, europeos. En análoga línea sitúa el
libro de G. Sagara, Grand voyage au pays des hurons
(1932), la tragedia de J. Dryden The indian queen (1664),
idealizadora de los aztecas, y la obra de L. A. de
Laontan Dialogues de l'Auteur et un sauvage de bon sens
(1703).
Pero el que elevó a categoría sociológica la bondad
natural del hombre, apoyada en el mito del buen salvaje,
fue Rousseau. Es esa espontánea bondad la que
justificaría que el poder y el Derecho sólo se
legitimen por el consenso del hombre de la calle, del
ciudadano aún no corrompido por la sociedad. El esquema
demoliberal se inspira en la sublimación de un ficticio
amerindio justo y benéfico. La idea de un «edad de
oro» aparece en los orígenes del pensamiento griego, y
la supuesta «Arcadia feliz» es un tópico de la
literatura occidental durante centurias. Pero es a
finales del siglo XVIII cuando la imagen del buen salvaje
sirve para afirmar una antropología optimista, una
naturaleza humana originariamente buena. Era también una
toma de posición contra la idea cristiana del pecado
original y de la caída de la especie humana desde su
aparición paradisíaca.
La etnología, como muestra el autor, ha ido desmontando
el mito, y la lista de las fuentes primarias utilizadas
(págs. 397-423) acredita la seriedad de esta
investigación sobre un capítulo principal de la
historia de la antropología empírica.
El mito del buen salvaje no es una curiosidad erudita, es
una ficción muy actual y operante puesto que resulta,
tácitamente, el supuesto de la teoría sobre la justicia
de Rawls y de cuantos le han seguido en la actualización
del hipotético postulado del contrato social como
fundamento de la equidad normativa.
Una investigación importante no sólo para el
antropólogo, sino también para el sociólogo y el
politólogo.
A. Landa
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