El espionaje en
actividad
Desde
que se produjo el fin de la guerra fría se ha repetido
en algunos medios occidentales que el espionaje era ya
algo propio de novelas, como las excelentes de Vladimir
Volkof o Arnaud de Bochgrave. Obras cuales «El
montaje», «La reconversión» o «El pincho». Sin
embargo, el espionaje se encuentra en plena actividad. En
1994, en artículo publicado en la revista «Militares»
decíamos que los servicios rusos de inteligencia
disfrutaban de buena salud. No existían recursos
económicos en Rusia para casi ninguna actividad del
Estado, pero sí para los servicios secretos. El
espionaje sobrevivió a la desaparición de la Unión
Soviética; y el KGB transformado en el SVR en el
exterior, en el FSB en el interior, o en la FAPSI en la
interceptacióin de comunicaciones.
La detención el 20 de febrero de 2001 del agente del FBI
Richard Hanssen tiene una importancia significativa, pues
el FBI es el encargado, dentro de la inteligencia
norteamericana, del contraespionaje.
En 1997, el FBI registraría otro duro golpe. El agente
Edwin Pitts sería detenido después de trabajar durante
nueve años, primero, para el KGB soviético y, después,
para el SVR ruso. Pitts desbarataría numerosas
operaciones de vigilancia y control contra los «órganos
especiales» en los Estados Unidos, pues estaba encargado
de la vigilancia de actividades de los mismos, primero en
Washington y después en Nueva York. Como suele ocurrir
en estos casos, el descubrimiento de Pitts fue posible
por la deserción de un miembro de los servicios de
inteligencia rusos con el nombre en clave de «Djeika».
Mas las motivaciones de agentes han cambiado. Fueron
profundamente ideológicas en casos de la edad de oro del
espionaje soviético, los años treinta y cuarenta.
Figuras tan importantes cual Sorge, o los Philby,
Burgess, McLean, Cairncross, Blunt, Melisa Nordwood, o
sir Roger Hollis1, eran fanáticos convencidos de la
transformación del mundo por el marxismo-leninismo, y de
la necesidad de la destrucción del sistema capitalista.
Los agentes de los años 1990 y 2000 generalmente
ofrecían sus servicios por motivaciones económicas,
aunque siempre puede haber excepciones. Unidos a las
motivaciones económicas, el resentimiento, las
frustraciones en los ascensos, los agravios comparativos,
las recompensas injustas.
Aldrich Hazen Ames, quien para nuestra opinión ha sido
desde los años sesenta el agente más importante de los
órganos especiales primero soviéticos y después rusos,
no actuó como sus predecesores antes citados por
motivaciones ideológicas. Al igual que Hansenn sus
móviles fueron económicos.
Ames, sobre el que se ha realizado una película que
pasó totalmente inadvertida en España, representó para
los rusos uno de los mayores triunfos de los últimos
tiempos. El 18 de abril de 1985 se presentaría en la
Embajada soviética en Washington con una carta dirigida
al residente2 Stanislav Andreievitch Androssov
solicitando lo que en principio iba a ser un único
contacto. Pidió cincuenta mil dólares facilitando al
KGB los nombres de tres agentes de la CIA en la Unión
Soviética, posiblemente agentes dobles, lo que confirmó
a los soviéticos la calidad de la información.
Siguieron los contactos, fructíferos monetariamente para
Ames. Identificó a veinte verdaderos agentes
occidentales en la URSS, de los que una vez detenidos y
de acuerdo con los procedimientos soviéticos, fueron
casi todos ejecutados.
Según Víctor Cherkashin, director de la línea KR,
contraespionaje, en Washington, dos agentes al servicio
de los yanquis y uno de los cuales trabajaba en dicha
«residencia» fueron llamados a Moscú y ejecutados.
Cherkashin ha vuelto a estar de actualidad en febrero de
2001 al ser detenido Robert Hanssen, el agente del FBI
dedicado al contraespionaje. Fue a Cherkashin a quien se
dirigiría Hanssen en 1985 para iniciar su fructífera
colaboración con los servicios soviéticos, continuada
después eficazmente con los rusos.
Ames no sería detenido hasta 1994, y cuando en 1985
ofreció sus servicios a los soviéticos llevaba ya
dieciocho años en la CIA. Su padre había sido analista
de la misma y por influencia paterna pudo entrar en la
Agencia sin necesidad de pasar controles tan rigurosos
como los que eran exigidos normalmente a los candidatos.
A lo largo de su carrera llegaría a ser responsable del
contraespionaje sobre URSSy países del Este, controlando
la seguridad y las operaciones clandestinas de la CIA en
esos países.
Debido a su importante posición, descubriría a Oleg
Antionovich Gordievsky, nada menos que el nombrado
«residente» en Londres, como agente británico. Al
general de los servicios de información militar -GRU-
Dimitri Poliakov, que trabajaba desde hace veinte años
para la CIA y el FBI. A Adolf Tolkatchev, especialista en
electrónica, quien facilitó excelentes informes
relativos a los últimos modelos de cazas. Y al menos
once jefes y oficiales tanto del KGB como del GRU, que
trabajaron para los yanquis en diferentes partes del
mundo. La mayoría serían ejecutados, excepto
Gordievsky, quien logró escapar de la Unión Soviética,
a donde había sido llamado con la ayuda del SIS
(inteligencia británica).
Ames es detenido en 1994, cuando ya no existían la URSS
ni el KGB, sino el SVR y el FSB. Llevaba cobrados tres
millones de dólares, al cambio actual, unos quinientos
cuarenta millones de pesetas, y le habían sido
prometidos otros dos millones de dólares. Frustró la
más eficaz penetración del «enemigo principal», como
se denomina en los servicios rusos a los Estados Unidos
desde tiempos de Penkovsky en 1962, y quiza la más
importante por la extensión y categoría de los
«topos» occidentales desde la revolución de 1917.
El director de la CIA, James Woolsey, tuvo que presentar
su dimisión al presidente Clinton por el fallo de
seguridad de la Agencia en detectar a Ames después de
tantos años. Este fue condenado a cadena perpetua.
negoció su confesión a cambio de una condena leve de
cinco años para su mujer, la colombiana Rosario Casas,
por encubridora.
Ames fue una fuente de informacióin tan importante que
todas sus peticiones le eran concedidas por el KGB.
Precisamente debido a ello se originó la razón de su
caída. Seguía la autorizada opinión de Víctor
Cherkashin, su controlador y también contacto de
Hanssen.
Para Cherkashin, el entonces jefe del primer Directorio
Principal
hoy SVR-, Vladimir Kriuchkov, quien llegaría a ser
presidente del KGB, sería en gran parte culpable de su
detención, Kriuchkov, deseoso de seguir complaciendo a
los dirigentes de la Unión Soviética con las valiosas
informaciones de Ames, forzaría tanto su actuación, que
sería fatal. Conociendo la codicia de Ames, le solicitó
una cantidad tal de información, sin preocuparse de los
riesgos y de las pistas, que resultaría fatal a largo
plazo. Tal actitud de Kriuchkov iría en contra de la
tradición de los servicios rusos de cuidar enomemente la
seguridad de sus agentes.
Kriuchkov llegaría al frente del Primer Directorio
Principal como protegido de Andropov, en la época de
Breznev, cuando Andropov era presidente del KGB y
después sucesor de Breznev. Como director del Primer
Directorio -el departamento más importante del KGB-
acompañaría a Gorbachov en su viaje a los Estados
Unidos, Hecho que suponía una distinción fuera de lo
habitual. Después sería nombrado presidente del Comité
para la Seguridad del Estado -KGB-.
Cuando es detenido Ames ya no existía el KGB, pero los
efectos de su excesivo aprovechamiento terminarían
haciendo pagar las consecuencias. Hay que reconocer que
el SVR, con profesionalidad y eficacia, conservó la
relación con Ames, desmantelado ya el KGB.
Al desaparecer Kriuchkov y el KGB en 1991, cobra
actualidad un hombre que, para nuestra opinión, ha sido
dentro de Rusia uno de los más eficaces y preparados,
Eugeni Maximovich Primakov. Desde 1991 y hasta director
del SVR. Después, nada menos que presidente del
Gobierno. El SVR heredó agentes como Ames, Nicholson,
Pitts, Hanssen, y conservaron su relación con una Rusia
en crisis, pero que dispone de dinero para pagar a los
agentes valiosos.
A Primakov le sucede el general Viatcheslav Ivanovich
Trubnikov, desde 1996 al 2000, y desde ese año el
general Sergei Nikolaievich Lebedev. en la actualidad,
ambos supervisan a Nicholson, a Pitts y a Hanssen. Pasan
los directores pero los servicios permanecen. Al frente
del FSB, la seguridad, interior está un amigo de Putín,
del clan de San Petersburgo, el general N. Patrushev.
El caso más conocido y más reciente, febrero de 2001,
lo constituye Richard Hanssen. Este ha estado bajo el
control superior de dos presidentes del KGB, Chebrikov y
Kriuchkov, y de tres directores del SVR, Primakov,
Trubnikov y Lebedev. Por encima de cambios de política
ha primado en los "organos especiales" su
profesionalidad. Al contacto de Hanssen primero, y no
olvidemos al controlador de Ames, el antes citado
Cherkashin al que nos imaginamos le habrán sido
recompesados sus servicios. Hoy es un hombre de unos 70
años, retirado, perteneciente al KGB desde 1954, o sea
en tiempo de Ivan Serov, en los primeros tiempos post
stalinianos. Agregado al trabajo de infiltración en el
gobierno británico, y después en las
"residencias" de Australia, Líbano, India, y
durante siete años en Washington. Admirado por Hanssen,
tomaría el control de Ames en 1985 en los EE.UU. y desde
1987 desde Moscú.
A diferencia de Ames y de su vida ostentosa, Hanssen
sólo ha podido ser detenido no por la habilidad del FBI
o de la CIA. En fecha que no ha sido posible concretar,
posiblemente diciembre de 2001, tres agentes rusos en los
Estados Unidos han desertado. Entre su valiosa
información para hacerse más precioso a los servicios
de inteligencia yanquis figuraba la información sobre
Hanssen. Este por su vida sencilla, padre de familia, con
gastos normales, no despertaba ninguna sospecha. Ha
cobrado menos que Ames, unos doscientos sesenta millones
de pesetas, en dólares y en diamantes; pensando en la
inflación tal peculiaridad de cobro constituía un
seguro de vida para su familia.
Su papel ha sido importante, no tanto como el de Ames,
pero ciertamente significativo, especialmente en los
logros por la comunidad de inteligencia norteamericana de
nuevas tecnologías: acústico, radar, detección de
radiaciones, infrarrojos, etc. La electrónica no tiene
en la información el valor único e insustituible del
factor humano, pero sus entregas de material ultrasecreto
fueron valoradas en toda su importancia. No fue
descubierto sino gracias a los desertores rusos.
Harold J.Nicholson con dieciséis años de servicio en la
CIA representó otro de transferencia del KGB soviético
al SVR ruso. Reclutado en 1980 era un universitario
desigual, pero inteligente y dotado para los idiomas,
buen analista y de mente rápida. Después de su
formación en las escuelas de la Agencia tuvo diferentes
destinos en el extranjero, entre ellos Filipinas donde
estaba encargado de frecuentar a los oficiales de la
URSS, y "darles la vuelta" como en ese especial
argot se conoce a los que cambian de bando. Luego sería
destinado a Malasia, Japón, Rumanía, y en 1992
desaparecida ya la URSS- de nuevo en Malasia como número
2 de la estación de la CIA, con ascenso, pues Kuala
Lumpur era más importante que Bucarest. Llevaba desde
1980 transmitiendo información. En 1994 se separa de su
mujer con la que tenía tres hijos. De nuevo en Langley
-Virginia- sede central de la CIA, y es nombrado director
de formación de futuros agentes en el extranjero. Por lo
que la información enviada al KGB, y luego al SVR, quien
la transmitiría al FSB era de indudable valor. El contar
con una amante asiática le costaba muy caro, y aunque
los "organos especiales" le pagaban
generosamente -se calcula que cobró cerca de un millón
de dolares- incurrió en sospechas en unas pruebas
rutinarias con el detector de mentiras -muy propio de la
mentalidad yanqui-; Y en Singapur es detenido
flagrantemente cuando entregaba un paquete a un
diplomático ruso el 12 de noviembre de 1996.
En 1997 se produjo la detención del antes citado Edwin
Pitts, del FBI quien llevaba trabajando nueve años para
el KGB y para el SVR después. También encargado de la
vigilancia de los diplomáticos y agentes soviéticos en
Nueva York.
La Agencia Nacional de Seguridad, NSA, encargada del
desciframiento de las comunicaciones tambien fue
penetrada. La NSA trabaja con un elevado secretismo, pues
incluso el FBI necesita una autorización especial para
investigar en asuntos de la misma. En octubre de 1998 fue
detenido David Sheldon Boons, con acceso a los dossier
más reservados y a "informaciones sensibles",
transmitiendo datos que "causaron graves daños a la
seguridad nacional de los Estados Unidos", según
fuentes gubernamentales.
Los éxitos rusos en la lucha contra el "enemigo
principal", son innegables. Y a diferencia de lo que
podría ser habitual en otros países al producirse un
cambio de régimen, no se ha anulado toda la labor
anterior; los "organos especiales" rusos han
sabido adaptarse bien a las circustancias.
Dejando aparte la crueldad y el terror, y refiriéndonos
tan sólo a los aspectos prácticos de los servicios de
inteligencia, la Cheka, GPU, NKVD, etc, perfeccionaron la
obtención de información de la muy experimentada Ojrana
zarista. Al desaparecer el régimen soviético, el SVR
supo continuar y desarrollar la labor del Primer
Directorio Principal del KGB. El FSB, los aspectos
interiores de la seguridad del Segundo Directorio. La
búsqueda de las señales de
inteligencia,"Sigint", y de desciframiento de
claves, interceptación de comunicaciones, desarrollo
criptográfico a cargo antes de los Directorios VIII y
XVI del KGB fueron unidos en la nueva Agencia Federal de
Comunicaciones, la FAPSI, etc.
Los Munzenberg, Sorge, Philby, etc. fueron movidos por la
utopía leninista de un hombre y una sociedad nueva,
encarnados en el "homo sovieticus". Hoy los
Ames, Nicholson, Pitts, Hanssen han sido movidos por
satisfacciones económicas. Pero sus controladores de
hogaño con un material humano diferente del de antaño
han sabido adaptarlo a las circunstancias cambiantes, y
diligentemente servir a sus necesidades.Salvo
excepciones, que las hay, los Harro Schulze Boysen, los
Rado, los Trepper, etc. pertenecen al pasado.
Resulta evidente procediendo a un análisis histórico
que los servicios de inteligencia han desempeñado en la
antigua Unión Soviética, y hoy en Rusia un papel mucho
más importante y trascendente en el Estado, que sus
homólogos occidentales.
Sólo para los desconocedores de la realidad, puede pasar
inadvertido que un presidente del gobierno, que pudo
llegar a serlo de la República, como Eugeni Primakov, y
actualmente el jefe del Estado de la Federación Rusa,
Vladimir Putin, no proceden de otro campo sino de los
"órganos especiales".
Angel Maestro
1 Sir Roger Hollis fue director del MI-5, contraespionaje
británico, de 1956 a 1965. A mediados de los años
treinta vivía en Shanghai como empleado, con salario
escaso, de una multinacional tabaquera británica.
Realizaba colaboraciones periodísticas para ayudarse
económicamente. fue contactado por el GRU, en la época
dorada de la infiltración soviética, con objetivos a
muy largo plazo. En 1958 resultó admitido en la
inteligencia británica y llamado a Londres2 En el
lenguaje de los «órganos especiales», la
«rezidentura», o residencia constituye el núcleo
dentro de la embajada, donde confluyen los agentes
«legales» con cobertura diplomática, periodística. El
«residente» está al Frente de la misma, generalmente
con independencia total respecto al embajador. Hay
también «residencias» ilegales.
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