LIBROS: Un pavé
dans lHistoire. Le débat français sur «Le livre
noir du comunisme»
Rigoulot,
Pierre y Yannakis, Ilios: Un pavé dans l'Histoire. Le
débat français sur «Le livre noir du comunisme», ed.
Laffont, Paris 1998, 230 págs.
El historiador S. Courtois, con una decena de expertos,
pubIicó Le livre noir du comunisme (1997) del que se
vendieron doscientos mil ejemplares de la edición
francesa (Vid. recensión en «Razón Española» núm.
89, mayo 1988, pág. 357). Pronto traducido al alemán,
español, italiano y otras lenguas, logró análogos
éxitos editoriales. Esa horripilante descripción no
quiso ser asimilada por algunos comunistas recalcitrantes
y por no pocos de sus compañeros de viaje, disfrazados
de «progres». Tal reacción defensiva se inició en
Francia y, desde allí, se extendió a otras áreas con
vestigios de comunismo más o menos reciclado. Ahora, dos
profesores de Historia presentan un análisis
verdaderamente demoledor de los fallidos intentos de
atenuar el carácter homicida del comunismo, y analizan,
uno a uno, los supuestos «argurmentos» comunistizantes.
Se dijo que la criminalidad no era una característica
esencial del comunismo, sino de ciertos regímenes; pero,
desde sus orígenes, la Internacional comunista propugnó
la violencia. Se dijo que no se podía confundir a los
muertos de hambre con los pasados por las armas, pero es
que tales fallecidos de inanición se encontraban en los
campos de concentración característicos del comunismo.
Se dijo que los crímenes eran desviaciones de un ideal
humanitario; pero tal ideal preconizaba la revolución,
la dictadura del proletariado y el consiguiente terror.
Se dijo que una cosa era el stalinismo y otra el
leninismo; pero Stalin fue una creación de Lenin y los
crímenes durante la etapa leninista no fueron inferiores
a los stalinistas. Se dijo, en fin, que el Libro negro
favorecía a la extrema derecha; pero, en realidad, a
quien favorecía es a la verdad y a la moral colectiva,
independientemente de las ideologías políticas.
Este libro, de poderosa fuerza argumental, ha acallado
muchas voces criptocomunistas en Francia y ha sellado una
losa intelectual sobre la epidemia comunista. En España
todavía sobreviven algunos apologistas de la Pasionaria,
de Alberti, de Negrín y de tantos otros que hicieron de
Stalin su ídolo. Nacido de la envidia, el resentimiento
y el rencor ¿es el comunismo un cáncer incurable para
quienes lo contrajeron? Quizás haya que esperar todavía
unos años para que todo el mundo contemple el comunismo
como lo que fue en la España roja y en el resto del
planeta, desde Cuba a Hanoi pasando por Moscú, un
horror.
J.L. Núñez
|