LIBROS: La
agonía del cientificismo
Alonso,
Carlos Javier: La agonía del cientificismo, ed. Eunsa,
Pamplona 1999, 226 págs.
El concepto «cientificismo» es, por definición,
peyorativo, y las cinco acepciones que recoge el
Diccionario de la Academia lo son, y se reducen a
sostener que «los únicos conocimiento válidos son los
que se adquieren mediante las ciencias positivas». Esto
es obviamente falso puesto que conocimientos tan
decisivos como el de la persona que como esposo va a
compartir la vida del cónyugue no es propiamente
científico. No es imprescindible ser creyente en una
religión revelada para rechazar el cientificismo, aunque
el que acepta un dogma de fé tenga que hacerlo por
definición.
El autor suscribe la tesis del crepúsculo de las
ideologías políticas, que antes que nadie formuló
Fernández de la Mora en artículos y, luego, en un
famoso libro de 1965; pero entiende que aún existen
otras ideologías como el Cientificismo que, considera
agónico y a refutarlo dedica este libro. La propia
ciencia hace mucho tiempo que no se presenta como un
conocimiento infalible, sino como falsable y, por lo
tanto, susceptible de refutación o rectificación. Es,
pues, dudoso que haya genuinos científicos
cientificistas.
Sería injusto que algún lector interpretase el claro
libro de Alonso como anticientíficos. Lo que el autor
critica no es la ciencia, sino su absolutización. Pero
esta no es la mayor flaqueza intelectual de nuestro
tiempo; lo que obstaculiza el progreso del conocimiento
son los prejuicios y los apasionamiento, todavía
dominantes en la mayor parte de las gentes. La ciencia es
una de las vacunas contra la tentación humana de la
irracionalidad que es raíz de violencia y de
involución. Las ciencias puras y aplicadas y la
moralidad señalan lo que separa al hombre de las
cavernas y al actual. No es mal balance.
A. Maestro
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