LIBROS: Contra
el olvido. Testimonios de víctimas del terrorismo
Cuesta,
Cristina: Contra el olvido. Testimonios de víctimas del
terrorismo, ed. Temas, Madrid 2000, 232 págs.
Cristina Cuesta es una guipuzcoana integrada en
movimientos pacifistas e hija de un asesinado por ETA. En
este libro reportaje reúne y comenta los testimonios de
44 guipuzcoanos, víctimas del terrorismo ejercido sobre
ellos mismos y sobre familiares. Nada nuevo aportan estas
entrevistas acerca del inmenso dolor de estos
compatriotas, porque alguno ha comparecido ante los
medios de comunicación de masas. Son situaciones
estremecedoras, y de crueldad desgarradora.
Pero los testimonios aportados revelan algo menos
conocido por la inmensa mayoría de los españoles: el
clima de amenaza y miedo en que ahora viven centenares de
miles de ciudadanos en las provincias vascongadas, sobre
todo en Guipúzcoa. Esposas de asesinados por ETA que no
se atreven a contarle a sus hijos cómo mataron a su
padre. Víctimas que se sienten marginadas porque hasta a
sus vecinos les amedrenta tratarlas. Y no se atreven ni a
frecuentar lugares públicos. En fin, una situación
parecida a la de los judíos en la Alemania
nacionalsocialista durante la segunda guerra mundial.
Mientras el Orfeón donostiarra canta aquello de
«Libertad, libertad», lo cierto es que los vascos nunca
han estado tan aterrorizados como ahora. Esta aportación
de la autora es muy importante: casi peor que ser
asesinado es vivir aterrorizado.Y los ciudadanos del
resto de España miramos para otro lado, sobre todo, los
políticos. Los testimonios son terribles y la autora
quiere que no se olvide lo ocurrido, y no oculta la
opinión de las muchas víctimas que no perdonan y claman
por una justicia, hasta ahora lenta y poco eficaz.
Pero en el fondo el libro decepciona. No responde a la
cuestión radical ¿por qué tanto terror? Se dijo que
desaparecería a la muerte del Generalísimo. Fue una
gran mentira; durante la era de Franco hubo 8 asesinatos;
pero entre 1975 y 1978 hubo 66 víctimas. Se dijo
después que desaparecería con la concesióin de la
autonomía. Otra gran mentira; en 1979 hubo 77 muertos, y
en 1980, 95 muertos. Se dijo que desaparecería con el
ascenso del PSOE al poder y su pacto con el PNV. Otra
gran mentira: entre 1983 y 1996 hubo 384 muertes. Se dijo
que una nueva política antiterrorista del PP resolvería
la cuestión; pero, pese a la tregua, hubo 46 muertos
entre 1996 y 2000. Contando los muertos del Hotel Corona
de Aragón y del avión de Sondica, ETAya ha asesinado a
un millar de españoles. La autora, ni tangencialmente
aborda este problema fundamental: el fracaso de todos los
partidos con diferentes métodos, lo que parece el
fracaso del sistema. Y ahora se pide más de lo mismo.
Algunos matarán por dinero y otros por fanatismo. Pero
¿cuáles son los móviles de los que ordenan y
fanatizan? Las llamadas ikastolas ¿no son vivero de
terroristas? Estas interrogaciones capitales quedan
incontestadas.
¿Cuáles serían las soluciones? La respuesta de la
autora es que «el futuro es muy incierto». A medida que
se avanza en la lectura de este libro, la decepción
aumenta y, sobre todo, la desesperanza. Uno de los
entrevistados más significativos, catedrático y
escritor, anuncia: «Acabaré yéndome.» Es el supremo
pesimismo de un vasco.
La autora ataca al régimen de Franco, abomina del Gal
socialista, le gustan la autonomía y el Estatuto, se
queja de los jueces y de la falta de gallardía en las
gentes, en suma, padece de la radical incoherencia que
caracteriza a la actual «corrección política». Los
profesionales de esa incoherencia dicen ahora que
modificando la Constitución y con más autonomía o con
soberanía e independencia se acabaría con el
terrorismo. Otra mentira. Nada se avanzará mientras,
más allá de los tópicos, no se reconozca el verdadero
origen del mal y se combata en la raíz. No basta con que
nos unamos de todo corazón a las reivindicaciones y al
dolor de la autora y de las demás víctimas. Esa
manifestación, como tantas otras, no detendrá a los del
tiro por la espalda o la explosión a hurtadillas.
J. Menéndez Aspiazu
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