LIBROS: Histoire
de la collaboration
Venner,
Dominique: Histoire de la collaboration, ed. Pygmalion,
París 2000, 768 págs.
Venner es autor, entre otras obras, de Histoire critique
de la resistance (1955) e Histoire de la guerre civile
russe (1997). Ahora centra su atención sobre la otra
orilla de su libro sobre la resistencia, o sea, los
llamados «colaboracionistas». Esta ambigua expresión
parece referirse a los franceses que, después de la
derrota de 1940, colaboraron con el enemigo alemán; pero
esta significación es muy problemática, pues fueron
condenados como colaboracionistas hombres de una
germanofobia radical, y como traidores, hombres que
habían dedicado su vida a servir a Francia. En realidad,
entre 1940 y 1945 se libró lo que el autor llama la
«guerra civil franco-francesa», y en ella hubo unos
derrotados que fueron los colaboradores del Estado de
Vichy, presidido por el mariscal Pétain, gloria de
Francia. Contra esos derrotados, los vencedores,
capitaneados por De Gaulle, ejercieron una represión de
extraordinaria crueldad. Ph. Bourdrel, en su libro
L'épuration sauvage (1992), y P. Movick, en L'épuration
française, han descrito esa terrible crónica de odio.
Desde que R. Aron publicó su Histoire de Vichy (1954)
hasta H. Rousso, La collaboration (1987), pasando por
Saint Paulien, Histoire de la collaboration (1964), el
tema contaba con copiosa bibliografía. Ahora, Venner
utiliza las numerosas fuentes disponibles, y con la
distancia de medio siglo presenta un panorama desde el
desapasionamiento y la objetividad. Demuestra que la
colaboración fue un fenómeno muy complejo, en modo
alguno conservador, puesto que «la aplastante mayoría
de sus primeros miembros procedía de la izquierda
socialista, radical y pacifista», como M. Déat o el ex
comunista J. Doriot. Demuestra también que los
colaboracionistas no fueron sólo una élite, sino un
movimiento de masas (sus organizaciones contaron con
170.000 miembros, una tercera parte jóvenes); después
de la liberación se instruyeron 311.000 procesos por
colaboración, y fueron condenadas 124.000 personas,
muchas a muerte, como el mariscal Pétain, el gran
pensador Ch. Maurras y escritores de la talla del
académico A. Bonnard, R. Brasillach o P. Drieu la
Rochelle (se suicidó antes de ser fusilado). El Comité
Nacional deEscritores, constituido por «resistentes»,
publicó en 1945 una lista de más de doscientos
intelectuales proscritos, entre los que figuraban J.
Benois-Mechin, P. Benoit, A. Carrel, L. F. Celine, J.
Chardonne, A. Fabre-Luce, Sacha Guitry, M. du Gard, H.
Massis, C. Mauclair, H. de Montherlant, P. Morand,
D'Ornano, L. Rabatet o M. Vlaminck. Aunque al margen de
esa lista negra, otros muchos intelectuales fueron
también perseguidos, como J. Chevalier, y el gran editor
B. Grasset, a quien se le confiscaron todos sus bienes.
Como apéndice, el autor presenta un diccionario de 185
colaboracionistas ilustres, entre los que figuran el
cardenal A. Baudrillar, el general H. Dentz, o los
almirantes F. Darlan y P. Chack.
Extinguidos por el paso del tiempo los rencores y las
rivalidades personales de la guerra «franco-francesa»,
las personas van recobrando su lugar en la historia
cultural y política de Francia. El autor ha sacado del
olvido una frase de De Gaulle en 1941: «Si triunfan los
alemanes, Pétain tendrá razón y yo habría lesionado
los intereses de Francia.» Una vez más, es la fortura
quien sentencia o exalta a los protagonistas.
Esta obra de Venner es una pieza historiográfica capital
para el estudio del intento petainista de salvar a su
patria de la catástrofe a que la habían conducido otros
que salieron impunes (no hubo represión en Vichy)
gracias a la victoria de los Estados Unidos de América
en todos los frentes de batalla.
Las heridas de la «guerra civil franco-francesa» han
necesitado medio siglo para cicatrizar.
A. Landa
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