LIBROS: Aznar.
La vida desconocidad de un presidente
Díaz
Herrera, José, y Durán, Isabel: Aznar. La vida
desconocida de un presidente, ed. Planeta, Barcelona
1999, 646 págs.
Los autores son dos periodistas que se dieron a conocer
con implacables alegatos contra el Psoe, especialmente el
titulado El saqueo de España (1996). Pero en este grueso
volumen abandonan su actitud crítica para adoptar la
apologética. Lo característico de su último libro es
una defensa y, a veces, una loa del actual presidente del
Gobierno y de su entorno oficial hasta el punto de que es
muy difícil encontrar alguna leve reserva de los autores
acerca de su biografiado. Sólo el capítulo dedicado al
procesamiento, en 1990, de Rosendo Naseiro, tesorero del
Pp, contempla los negativos acontecimientos que ya
habían sido revelados por Miguel Herrero en sus
memorias. Los autores reconocen que si "esta Filesa
del Pp hubiera estallado una vez instalado en el poder,
habría sido la tumba política de Aznar".
Los autores adoptan un método que no es cronológico,
introducen en la narración multitud de minibiografías y
se detienen en centenares de anécdotas que quizás no
interesen ni a los protagonistas. Más de mil trescientos
nombres de personas aparecen y reaparecen, lo cual
dificulta extraordinariamente la lectura.
Con un optimismo al que todos desearían poder adherirse,
los autores creen que las armas de Eta "han sido
derrotadas". Por desgracia esta sentencia no parece
avalada por los hechos. La unidad de España está cada
día más amenazada en el País Vasco, y el Estado de las
autonomías ha sido un trágico error cuyas últimas
consecuencias aún no se han producido. Los autores
parecen creer que "todo va bien", y ese talante
decepciona.
Como en sus libros anteriores, los autores han recogido
gran cantidad de datos de las hemerotecas, de las
bibliotecas y de algunos testigos; pero no hay una
dosificación jerarquizada. Por ejemplo, al contenido del
pacto Aznar-Pujol que permitió el gobierno del Pp y que,
de momento, ha llevado a la expulsión de la lengua
española en Cataluña, los autores le dedican cuatro
líneas (pág. 68). Entre tanta menudencia, que deja
bastante desnuda a la politiquería de partido, la figura
de Aznar, en sí misma interesante, queda aquí
desdibujada como ser humano y como gobernante. En fin,
glosando al gran Eugenio d'Ors, la anécdota ha
desplazado a la categoría.
A. Landa
|