LIBROS: Ernst
Nolte: Le ragioni della historia
Marco,
Costantino (ed.), Ernst Nolte: le ragioni della storia,
Marco Editore, Lungro di Cosenza, 1999, 156 págs.
Estamos ante un libro original por el que el propio Ernst
Nolte, distinguido historiador alemán, reconoce haber
sido seducido, y en el que
como también afirma- se encuentra por vez primera una
valoración coherente de su obra por parte de sus
colegas, pero en la que él mismo ha intervenido. Su
origen se halla en un artículo estampado por el editor y
ensayista Costantino Marco en Il Mattino de Nápoles,
comentado a continuación por el propio Nolte, dando
lugar a un fructífero diálogo entre ambos, abierto
pronto a otros estudiosos como G. Cacciatore, D.
Cofrancesco, L. Colletti, P. Craveri, D. Fisichella, G.
Galasso, D. Losurdo, S. Maffettone, D. Settembrini y V.
Zanone. Así pues, una suerte de guía para el
conocimiento de uno de los historiadores que ha osado
enfrentarse con los dogmas del siglo XX.
Es sabida la tesis de Nolte -en uno de sus libros más
conocidos, Der europäische Bürgerkrieg (1987)- acerca
de la existencia de una guerra civil europea entre 1917 y
1945, personificada en la lucha entre el
nacionalsocialismo y el comunismo bolchevique. Mejor
dicho, del nacionalsocialismo contra el comunismo, pues
aquél habría sido desde el ángulo de la
contrarrevolución la reacción a lo que éste había
supuesto desde el de la revolución. La "solución
final de la cuestión judía", ha escrito a este
propósito nuestro autor, desde el punto de vista de la
guerra civil, aparece como la repetición, aunque a
escala gigantesca, del progrom "blanco" en
Ucrania, como el archipiélago Gulag habría sido el
antecedente de Auschwitz. Fue esa "solución
final" la que hizo posible postular de manera
ideológica el pacto entre el comunismo y las democracias
occidentales, que determinó la derrota del Tercer Reich,
iniciándose entonces la guerra fría entre el
"Este" y el "Oeste" que no ha sido
sino una guerra civil mundial.
En el libro, el acento se pone, en el contexto descrito,
sobre el totalitarismo y, en concreto, sobre el fascismo.
El libro que está en el fondo de la discusión es Der
Faschismus in seiner Epoche (1963), el más conocido.
Así, aparecen a lo largo del texto los nombres de
Augusto del Noce, Renzo de Felice, François Furet, Hanna
Arendt, Leo Talmon, Karl Wittfogel, Leo Strauss o Carl
Schmitt, entre otros. Y con frecuencia es el propio Nolte
el que evalúa sus divergencias y sus acuerdos a
propósito de la interpretación del totalitarismo. En
ocasiones, en una sola frase está agudamente resuelta la
comparación: así cuando señala las grandes dudas de De
Felice sobre un concepto general de fascismo; o cuando
recuerda que Furet rechazaba su juicio sobre el nexo
causal entre bolchevismo y fascismo y nacionalsocialismo,
pues no admitía sino una -indiscutible- prioridad
cronológica de aquél sobre éstos. Pero otras veces, es
poco más que un juicio retórico, como en la reducción
de Del Noce a lo católico, sin precisar su valoración
de la obra traspolítica de éste. El diálogo también
se ensancha en muchas páginas, discurriendo por las
regiones de las polémicas metodológicas en la ciencia
histórica. Y entonces aparecen Croce, Troelstsch,
Burckhardt, Meinecke. Pero también Max Weber y
Heidegger. Entonces se alcanzan las cumbres filosóficas
donde el historiador ha fundado sus saberes. Y, claro
está, se entienden también mejor algunas de las
discrepancias que el crítico ha entrevisto a lo largo
del viaje.
Lo que me parece más valioso de la obra, que se trasluce
también en su diálogo con el inteligente Marco es la
inconsistencia de quienes desterraron por peligrosa la
"polémica anticomunista" en pro del
"pacto bélico antifascista". Nolte, en su
libro Lehrsück oder Tragödie (1991), ha hablado de
cómo incluso hoy, en Occidente, el ambiente intelectual
sigue determinado por los sucesores de aquellos
intelectuales procomunistas que silenciaron los crímenes
de Stalin, mientras quienes decían la verdad acerca de
la Unión Soviética, siguen sin ser escuchados. Por el
contrario, en Moscú, sí puede publicarse un artículo
titulado ¿Hubiera sido posible Hitler sin Stalin?
"La coexistencia en distensión -concluye- es
deseable y posible en la actualidad, pero no tiene por
qué basarse en una moral selectiva, ni tampoco,
simplemente, en reflexiones pragmáticas, sino en los
esfuerzos comunes por restablecer la verdad. Unicamente
entonces se superarán no sólo las guerras entre
Estados, sino también las guerras civiles del pasado,
aun cuando ciertamente no serán olvidadas".
Miguel Ayuso
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