LIBROS: Lepanto,
la historia oculta
Dupont,
Jean; Lepanto, la historia oculta, trad. esp. ed.
Encuentro, Madrid, 1999, 216 págs.
Este ilustre historiador francés se ha mostrado
habitualmente interesado por los temas españoles. Su
importante libro El amanecer de los derechos del hombre
(trad. esp. 1997) sobre la controversia de Valladolid
entre Sepúlveda y Las Casas y la Escuela deSalamanca es
una monografía fundamental (Vid. recensión en «Razón
Española» núm. 91, pág. 249). Ahora estudia la artera
actitud de Francisco I y de sus sucesores en el trono de
Francia, en medio del conflicto de España y sus aliados
contra la expansión musulmana.
El autor sigue de cerca dos libros principales, el ya
clásico de F. Braudel: La Mediterranée à l´époque de
Philipe II (1966) y el de J. Ursu: La politique orientale
de François I (1908), además de una copiosa y selecta
bibliografía.
El monarca francés, que sería derrotado y hecho
prisionero en Pavía (1525), no sólo se negó a
participar en las alianzas que, más tarde, culminarían
en la victoria española de Lepanto (1571), sino que
pactó reiteradamente con el turco y puso sus servicios
de espionaje al servicio del Islam, delatando los
movimientos políticos y militares de los cristianos.
El constante avance islámico convierte el
«Mediterráneo turco en un inmenso y productivo campo de
concentración para cristianos», según el autor.
Solimán llega a Valona y no se lanzó sobre Roma porque
en el último momento el rey de Francia no atacó por el
norte como había prometido. Francisco I envió un
emisario a Túnez para que atacase Nápoles y, al año
siguiente, pidió a Solimán una expedición para
liberarle de la prisión en Madrid. Envió a un español
felón, A. Rincón, para que Polonia y Hungría se
entendiesen con el turco. Sobornó al gobernador de
Transilvania, Zapolya, lo que permitió a Solimán vencer
en la batalla de Mohacs y cercar Viena. La escuadra
francesa se unió a la turca de Barbarroja para saquear
Puglia y las islas venecianas. El año anterior firmó la
primera Capitulación (1536) con el sultán, que ocultaba
una verdadera alianza secreta. Con el apoyo de Francia,
el turco ocupa y saquea Niza. Francisco I cede a Solimán
la plaza de Tolón, refugio de la flota islámica. La
recuperación de Tolón, le costaría a Francia 800.000
escudos de oro. Francisco I había entregado artillería
a Solimán para su ataque a Hungría y Viena. Su sucesor,
Enrique II, facilita velas y remos a los berberiscos para
que hostiguen a España desde Argel, y envía al
embajador Cidignac para pedir a Solimán una «fuerte y
violenta» ofensiva contra el Mediterráneo cristiano
(luego el francés rectificaría y firmaría la paz con
Felipe II). En 1562 se facilitan suministros y pólvora
en Marsella a los corsarios argelinos.
Segundo tratado franco-turco en 1569, el cuarto data de
1604. Para Dupont es falso que dichos acuerdos
protegieran los intereses cristianos en Palestina. Ese
mérito fue de España desde el tratado de los Reyes
Católicos en 1502 con el sultán de Egipto, y fueron las
subvenciones españolas las que permitieron la
conservación de los Santos Lugares (por ejemplo, en 1699
Francia aporta 1.905 piastras y España 10.000).
Dupont acusa a Francia no sólo de debilitar la defensa
europea frente al Islam, que sigue instalado en los
Balcanes, sino de favorecer de modo solapado la Reforma
frente a los Austrias españoles. Francisco I llegó a
suscribir una confesión reformista en el sínodo
protestante de 1535.
Este libro no sólo pone al descubierto la doblez
política de Francia en un período decisivo para la
salvaguarda de la civilización occidental, sino que
presenta a España como la verdadera campeona de esa
civilización.
Monografía sabia y valerosa que rectifica las
interpretaciones de la historiografía oficiosa francesa.
A. Landa
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