Hechos y datos
que hacen pensar
La
distorsión de los hechos históricos es una constante en
la «kultura euzkadiana». No solamente en cuanto
concierne a sus orígenes como «nación» -nunca lo fue-
sino a su infundado deseo de serlo; puesto que en
realidad su actual «autonomía» es una consecuencia del
Estatuto y éste de la Constitución de 1978. No tuvo el
País Vasco otra autonomía legal sino la que hoy tiene
por concesión del Estado español y que ha de ejercerse
dentro y no fuera de España.
En una admirable síntesis, Luis Suárez, en el volumen
recientemente públicado de la serie Franco. Crónica de
un tiempo (1), explica así los orígenes y la ilegalidad
del otro Estatuto para Euzkadi, el de 1936: «Al comienzo
de la República el PNV aparecía como un partido
autonomista, cristiano y popular, una especie de
antecedente de la futura democracia cristiana, pero con
el exceso de anteponer la condición vasca a la
católica. A diferencia de la «Lliga» que se proponía
«catalanizar» España, porque contemplaba el
catalanismo como un patrimonio, los nacionalistas vascos
aspiraban a atrincherarse en sus convicciones. Esto
produjo en los años 1931 a 1936 dos fenómenos: uno de
aislamiento, ya que nunca el PNV pudo contar con el apoyo
de la derecha -tampoco de la izquierda socialista que
sospechaba un intento de crear una especie de «Gibraltar
vaticano»- y otro de ruptura interna, pues Alava nunca
quiso acompañar a Guipúzcoa y Vizcaya en la aventura de
prescindir de las convicciones católicas (Alava, como
Navarra, con sus respectivos peneuvistas, se alzó con
los militares). La maniobra de Indalecio Prieto fue
habilísma: aprovechando los recelos que desde el rechazo
del proyecto de Estatuo (febrero de 1934), sentían los
nacionalistas hacia la CEDA, ofreció a éstos que si se
mantenían dentro de la obediencia republicana, el
Estatuto sería aprobado y con mayores facultades que en
1934 (
). Como resultado de esa alianza
«rojo-separatista», vascos contra vascos se enfrentaron
en la Guerra Civil; la presencia de guipuzcoanos y
vizcainos en las Brigadas Navarras fue muy crecida.
Cuando el Estatuto fue aprobado por las Cortes de la
República (1 de octubre de 1936) tan sólo la cuarta
parte de los diputados estuvo presente en la sesión. Y
de este modo formalmente también era ilegal».
En cuanto a legitimidad, puede decirse que nunca la
tuvieron los separatistas, ni la de origen -el Estatuto
era ilegal- ni la de ejercicio puesto que se quedaron sin
autoridad al rendirse en Santoña.
Tales fueron los hechos de entonces. Vamos a los datos
para el futuro, desvelados en una estadística del pasado
año sobre el País Vasco; país sin futuro pues sin
población no lo hay.
Las polémicas sobre «vascos y españoles» o «sólo
vascos», sobre «conciertos constitucionales»,
«autonomías o separatismo», etc. alimentan los medios
informativos: periódicos, radio, TV, no cesan. Sin
embargo, solamente parece cierto que no cabe prepararse
para un futuro si no hay relevo generacional.
Ciertamente también en España la situación
demográfica va hacia el fondo, pero en lo que llaman
«Euzkadi» lo tocó ya. Si la fecundidad en España es
de 1,15 hijos por mujer, en el llamado «Euzkadi» es de
menos uno (-1). Es decir, en 1988 -año a que se contrajo
la estadística- hubo más ataudes que cunas (-1.863).
Por otra parte, un informe de la agencia EUROSTAT de
Bruselas sobre el futuro de las regiones de la UE,
destaca las diez regiones que reducirán más su
población de 1999 a 2025. De las diez, dos son
españolas: La Rioja, con un descenso del 14%; el País
Vasco («Euzkadi») con el 16%. Señala este informe -muy
técnico y autorizado- que la única salida para esas
regiones será su apertura a la inmigración. ¡Irónica
justicia histórica!: «Euzkadi» dependerá de gentes
cuyo RH les tiene sin cuidado.
Consecuencias e interrogantes: ¿Enseñanza en «batua»,
en español, o bilingüe? ¡Pero si en las aulas faltan
niños! ¿Conciertos económicos? ¿Fiscalidad
independiente? ¿Fomento de la «kultura euzkadiana»?
¡Qué más da! si faltarán ciudadanos, contribuyentes,
gente joven; y sobrarán viejos, a los cuales ¿quién
pagará sus pensiones? Y si falta gente ¿quién se
aprovechará de los acuerdos políticos para el futuro?
Sin población no hay futuro, ni tampoco herederos a los
que transmitir «kultura».
Sí, «el futuro del País Vasco se juega también en la
cama». Y eso depende de cada familia, más que del
Gobierno central, o del Gobierno de «Euzkadi». Ese es
«el ámbito de decisión por excelencia».
Muchos datos que hacen pensar.
Javier Nagore Yárnoz
1 Suárez, L. Franco. Crónica de un tiempo. El General
de la Monarquía, la República y la guerra civil (Desde
1892 hasta 1939). Ed. «Actas», Madrid, 1999, 790 págs.
2 Arechaga, I., Un país sin futuro, «Aceprensa»,
octubre, 1999.
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