El maestro
Tellería
En un
establecimiento madrileño se subastaron el 5 de abril,
36 manuscritos del compositor Juan Tellería Arrizabalaga
(1891-1949). Su primera obra sinfónica, de inspiración
vasca, fue «La dama de Aitzgorri», estrenada en Madrid
en 1917. Para el teatro compuso «El cabaret de la
Academia» (1927), «Amor en vacaciones» (1929), «El
joven piloto» (1934), así como las zarzuelas «Gente
del llano» (1933), «Los blasones» (1942), o «Las
viejas ricas» (1947), su última gran obra con letra de
J.M. Pemán y J.C. Luna.
Falangista y asiduo contertulio de J. A. Primo de Rivera,
compuso el histórico «Cara al sol» con letra de Foxá,
Alfaro y Ridruejo. Otras obras de significación
política fueron «Desfile de la Victoria» (1940), «La
marcha triunfal» (1942) con letra de E. Llovet, la
marcha falangista «Rojo y Negro» (1943), «Canto al
campo» (1945), y numerosas obras religiosas para voces y
orquesta como «Oración a García Morato».
Discípulo de Falla, colaborador de P. Sorozábal, alumno
de Conrado del Campo, Tellería es uno de los
compositores españoles más destacados de su tiempo por
la riqueza melódica y la brillantez de la
instrumentación. Fue un gran enamorado de su tierra
vasca y de su patria España. Murió joven y pobre, como
tantos artistas. Hace un cuarto de siglo que se ha alzado
sobre este gran compositor un muro de silencio. Si
hubiera sido stalinista, sus pentagramas estarían de
moda en nuestros escenarios y salas de concierto; pero el
Frente Popular de la Cultura, como denomina Ricardo de la
Cierva a los marxistas reciclados hoy dominantes, lo ha
impedido.
A. Cid
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