Contrato
público con España
¿Cuáles
podrían ser algunos de los puntos de partida de un
Contrato con España para afrontar con garantías de
éxito el nuevo milenio?
El punto de partida, naturalmente, es la apuesta decidida
por un proyecto común para los españoles, que es
compatible con las diferencias regionales y que ha de
tener en cuenta la singular proyección internacional que
nos corresponde: la Unión Europea e Hispanoamérica.
1.-Responsabilidad Fiscal. Corresponsabilidad de todos
aquellos entes que exijan y obtengan mayor financiación
para ejercer más competencias.
2.-Reducción de la burocracia. El principio de eficacia
no es una declaración de intenciones, sino un objetivo
insoslayable.
3.-Reforma de la Justicia. Adaptación de lo que en
Estados Unidos se ha denominado «ley de reformas legales
de sentido común: costas para quien pierda, límites
razonables a los daños punibles, reforma de las leyes
sobre responsabilidad para detener la marea de
litigios».
4.-Reforma de la Ley Electoral, incluyendo una completa
revisión -consensuada, naturalmente- de la financiación
de partidos políticos y sindicatos.
5.-Reforma de la Educación: Cultura integral. Desarrollo
de la enseñanza de las Humanidades. Limitación del
poder del Estado en la
dirección educativa que ha de corresponder en primer
término a la sociedad y a la familia.
6.-Principio de subsidiariedad: «Lo que pueda hacer la
familia no lo hará la escuela y lo que pueda hacer la
escuela no lo hará el Estado». Lo que pueda hacer la
empresa privada no lo hará la empresa pública. Lo que
pueda hacer el municipio no lo hará la región y lo que
pueda hacer la región no lo hará el gobierno central de
la nación. Y así en todos los órdenes de la actividad
humana, para que haya tanta sociedad como sea posible y
tanto Estado como sea necesario».
7.-Desarrollo sostenible: se trata de armonizar en las
políticas concretas el imprescindible desarrollo
económico con la conservación del medio y con la
integración del hombre en su entorno físico y cultural.
Se pretende de este modo el equilibrio entre el bienestar
económico y la protección del ambiente y el entorno, el
paisaje y la empresa, el árbol y el libro; los primeros
constituyen la estructura empírica de la vida humana,
aquello con lo que contamos, los segundos simbolizan la
estructura analítica, la acción del intelecto y del
espíritu. ¿Cómo oponer unas acciones a las otras si
ambas son imprescindibles?
8.-Despertar al adormecimiento de las masas, presas de la
plaga del pensamiento políticamente correcto, enseñando
a cada uno a pensar y decidir por sí mismo.
9.-Renovación de las aspiraciones espirituales del ser
humano, rescatándolo así de la profunda
deshumanización a la que se ve sometido por el
«progresismo» y la «izquierda intelectual».
10.-Apuesta decidida por las nuevas tecnologías como
medio para el desarrollo del nivel de vida, pero siempre
dentro de una integración cultural profunda, inmersa en
el sentido de la tradición y los valores positivos.
Estas ideas genéricas -y otras similares que pudieran
añadirse-constituyen la plataforma básica, el criterio
sobre el cual se construirá el programa concreto, el
contrato específico para la legislatura donde se deben
describir los proyectos y compromisos que la alternativa
de gobierno ofrece al ciudadano: política internacional,
defensa de la vida, infraestructuras, equipamientos,
urbanismo, servicios sociales, promoción de la creación
de empleo, defensa, vivienda, sanidad, enseñanza
Todo ello en el marco de un contrato que puede ser con
España, o con una Comunidad Autónoma, o con un
municipio concreto, pero que, ante todo, es un contrato
con las personas que viven y trabajan, con seres humanos
reales que requieren soluciones tangibles y que se cuente
con ellos para resolverlas.
F. Alonso Barahona
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