El tópico de la emigración

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El tópico de la emigración

Por I. Flores

Prólogo a mis memorias indice Políticas de natalidad

El tópico de la emigración

Aunque la monarquía fue instaurada por personal decisión del entonces Jefe del Estado, lo cierto y paradójico es que la II Restauración, iniciada a finales de 1975, se ha caracterizado por una sistemática demonización de la figura de Franco y de las casi cuatro décadas de historia de España transcurridas bajo su mandato. Ha habido regímenes que arrojaron lodo sobre los precedentes para intentar protegerse de comparaciones desfavorables y para autoensalzarse. Así la Revolución francesa satanizó al Antiguo Régimen, y la URSS a la Rusia de los zares. Los ejemplos podrían retrotraerse hasta el antiguo Egipto donde nuevas dinastías reescribían las inscripciones, se atribuían estatuas y monumentos del pasado, y proscribían la memoria de los predecesores. También los romanos practicaron excepcionalmente la «dammnatio memoriae» contra ciertos gobernantes desaparecidos. Sin embargo, no hay en la Historia un ejemplo de demonización tan prolongado -ya un cuarto de siglo- ni tan intenso -no se ha exceptuado ni la formidable política hidráulica- ni tan despótico -es casi imposible que un medio de comunicación permita que replique un defensor de la era de Franco-. Todo se ha denigrado con medias verdades, o falsedades, o meros improperios gratuitos. Es el caso, por ejemplo, de la emigración.

Hace pocas semanas, la televisión oficial española difundía, por el Canal Digital, un documental condenando el hecho de que los españoles emigraran durante la era de Franco, y ridiculizando la política natalista y los premios a las familias numerosas. nada se salvaba de aquella quema, digna de las hogueras de Calvino o de Salem. Pero la diatriba era simple desinformación.

Hay datos regionales sobre la emigración después del descubrimiento de América1. Pero hay estadísticas nacionales, por lo menos desde 18902. En 1896 emigraron casi todos a Hispanoamérica, 162.595 españoles; en 1910 la cifra se elevó a 183.065; en 1912 a un máximo de 257.264. A partir de 1937, las cifras decrecen hasta situarse en un mínimo de 5.575 en 1946, año en que se establece la libertad de emigración.

En el decenio 1891-1900 emigran 788.000 españoles. En el decenio 1901-1910 emigran 1.062.000; en el decenio siguiente 1910-1920 emigran 1.243.000; en la siguiente década 1921-1930, emigran 672.000; entre 1931 y 1935, emigran 71.000; Este fuerte descenso se debe a la prohibición de inmigración dictada por los países hispanoamericanos como consecuencia de la crisis de 1929. No hay datos para la guerra civil entre 1936 y 1940.

Entre 1941 y 1950 emigran 160.000; entre 1951 y 1960 emigran 591.000; pero el 20% a Europa, con contratos, de donde casi todos retornan. Entre 1961 y 1970, emigran 972.000, el 75% a Europa; y entre 1971 y 1975 emigran 417.000 de los cuales el 92% a Europa.

En resumen, entre 1891 y 1935 emigran a América, la mayoría sin retorno, 3.836.000 españoles lo que equivale a una media de 85.000 anuales durante casi medio siglo. Entre 1941 y 1975 emigran 2.141.000 lo que equivale a una media anual de 61.000 españoles. El total de la emigración a Europa en 1975 fue de sólo 19.668 personas3.

Primera conclusión: España es un país de fuerte emigración, y durante la era de Franco se logra disminuirla globalmente hasta llevarla a una reducción media anual de 24.000 lo que equivale a aminorarla de modo sostenido en un 28%. Pero es más revelador que la disminución de la emigración en la era de Franco es progresiva hasta llegar al mínimo 22.499 emigrantes en 1975. Segunda conclusión: el saldo migratorio (emigrantes menos inmigrantes), que es fuertemente negativo desde 1900 hasta 1930, se va reduciendo durante la era de Franco hasta ser positivo entre 1965 y 1968, años en que son más los que regresan que los que se van. Entre 1900 y 1930, España pierde 919.000 o sea 30.000 personas al año mientras entre 1961 y 1973 pierde sólo 22.000 personas, o sea 1.600 personas al año, es decir, 18 veces menos que en los últimos treinta años de la I Restauración. Sólo desde la ignorancia supina o la mala fe cabe ignorar que el promedio del período 1949-1959 de 53.403 emigrantes no se puede comparar al de su apogeo 1906-1915 pues entonces salían anualmente unos 132.228 emigrantes»4

En resumen: es absolutamente falso que en el contexto de la España contemporánea, la era de Franco registre un alza migratoria; al contrario, produce un drástico y creciente recorte de la emigración hasta casi anularla.

La comparación de las cifras absolutas es muy adversa para los publicitarios oficialistas; pero si se establece la relación con la población de cada momento, el paralelo se torna demoledor. Entre 1891 y 1935, España contaba en promedio con 20.645.000 habitantes de los cuales emigraron anualmente 85.000, o sea, el 4,1 por mil; entre 1941 y 1975 la población era de 30.747.000 y emigraron sólo 61.000 al año, o sea, el 2,0 por mil, menos de la mitad.

Empeñada en denigrar el régimen anterior, la televisión oficial ridiculizaba recientemente la antigua política natalista y de protección a las familias numerosas. Durante la II Restauración se ha hecho lo contrario, y las consecuencias son que padecemos la más baja natalidad del mundo, y que para mantener activas las estructuras productivas y para financiar las pensiones de una creciente masa de jubilados, España tendrá que importar unos 300.000 trabajadores extranjeros al año a partir de 2015. En 2025 habrá importado 3.000.000 de extranjeros frente a una población autóctona que habrá descendido a unos de 36.000.000 millones. El año 2025 alrededor de la décima parte de la población será, pues, de magrebís, subsaharianos y amerindios, muchos musulmanes culturalmente inasimilables, como se ha visto en Alemania, Austria, Francia, etc. En el año 2050 habrá 8.000.000 de extranjeros frente a una población autóctona de menos de 30.000.000; casi un cuarto de los habitantes de España hablará probablemente árabe. ¿Es éste panorama el que TVE considera tan magnífico frente al anterior donde la nación española era cada vez más numerosa y más homogénea genética y culturalmente?

La actual demonización de la era de Franco supone negar la evidencia de los datos y, en este caso, desemboca en la islamización y deslatinización de España, como aconteció en tiempos de Almanzor, y costó cinco siglos de reconquista devolverla a la europeidad.



I. Flores

 

1 A. Eires et al: La emigración española a Ultramar, ed tabapress, Madrid 1991, 342 págs.

2 Instituto Nacional de Emigración: La emigración española, Madrid 1976, 138 págs.

3 Instituto Nacional de Emigración: Datos básicos de emigración española 1975, Madrid 1975, pág. 13.

4 J. García Fernández: La emigración exterior de España, ed. Ariel, Barcelona 1965, pág. 22.



 

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