La diplomacia
Haider
en Austria. La nueva coalición de gobierno en Austria
entre el conservador Partido Popular y el Partido Liberal
de Joerg Haider ha hecho saltar las alarmas. La UE ha
amenazado con castigar a Austria. En realidad, se ha
exagerado la amenaza que supone Haider para la democracia
austríaca. Haider es más un oportunista que un nazi. Es
cierto, ha realizado declaraciones incendiarias (
)
pero Haider es un derechista modernizado, que defiende la
economía de libre mercado, la industria de alta
tecnología y medidas enérgicas contra el crimen, así
como el rechazo a la moneda única europea y a un aumento
de la inmigración (
)
Mientras Europa se encuentra atascada en un desempleo
récord y fracasa en su adaptación a la globalización,
el éxito de Haider es un signo de un creciente malestar
popular contra los acuerdos corporativistas de la Guerra
Fría, en los que las corruptas clases políticas
ocuparon el poder en Italia, Alemania, Austria y otros
países.
(
) Haider ha multiplicado sus bazas políticas
atacando el fosilizado sistema político austríaco
(
) Durante décadas, los partidos políticos han
gobernado cómodamente Austria, con los conservadores
completamente atados de pies y manos por los socialistas.
El resultado han sido no sólo unos impuestos elevados y
unos enormes déficit presupuestarios, sino también
constantes dosis de escándalos políticos.
(
) Haider no representa una vuelta al nazismo, sino
la hostilidad hacia la elite cultural de izquierdas por
crear tabús políticamente correctos sobre el pasado
(
)
Haider es un fenómeno desagradable, pero el final de la
Guerra Fría ha ensanchado los límites políticos en
Europa. Durante décadas, se suprimió la derecha
artificialmente, mientras a los conservadores de países
como Austria y Alemania sólo les interesaba conservar su
propio poder. Hoy, una nueva generación de populistas
está sacudiendo el continente (
).
El espectáculo de los corruptos Gobiernos europeos dando
clases de democracia a Austria es risible. Mientras los
escándalos financieros han convertido a Alemania en el
último país cuya clase política queda completamente
desacreditada, la fuerza de Haider en Austria debería
servir de despertador a los líderes de todo el
continente. Necesitan hacer a Europa más, no menos
democrática. Por muy malo que sea que Haider llegue al
poder, apartarle de forma poco democrática sería
todavía peor.
The Wall Street Journal
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