LIBROS: La izquierda y la nación

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LIBROS: La izquierda y la nación. nº 100

Comentarios de J.L. Núñez al libro de César Alonso de los Ríos,

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LIBROS: La izquierda y la nación

Alonso de los Ríos, César: La izquierda y la nación, ed. Planeta, Barcelona 1999, 210 págs.



Después de su desmitificadora biografía de E. Tierno Galván (recensión en «Razón Española», XXIX, pág. 102), el autor denuncia en esta serie de ensayos la ausencia de una conciencia nacional en los partidos políticos españoles de la llamada izquierda. Y a este hecho se debe, a su juicio, la actual amenaza de desintegración de España.

El autor comienza denunciando la colosal contradicción de unos partidos que se dicen igualitarios, como el comunista y el socialista, y que, sin embargo, se adhieren a nacionalismos de regiones económicamente privilegiadas como Cataluña o el País Vasco, en detrimento de las regiones españoles más pobres. Aunque poco ético, es menos paradójico que partidos burgueses como Convergencia o el PNV sean nacionalistas, es decir, egoístas y excluyentes de la solidaridad con las regiones menos ricas.

Otra contradicción es que unas izquierdas siempre contrarias a los nacionalismos por ser supuestamente derechistas (Maurras y Cánovas, entre otros muchos) se hayan aliado con los regionalismos nacionalistas patrios. Y cita a Unamuno: «La significación de nuestros nacionalismos españoles es la de ser un tejido de intereses y no de ideales».

El autor presenta una crítica demoledora de tránsfugas políticos como Bergamín o Arrabal, y trata de explicar por qué los izquierdistas españoles de la II Restauración se han pasado al nacionalismo. Y escribe: «La reivindicación de todo tipo de tendencias centrífugas, más aún, el hecho de que sea considerado como progresista y positivo cualquier planteamiento que ponga en cuestión el Estado y la unidad de la nación y la nación misma proceden de la pérdida de una salida republicana y la aceptación resignada de la monarquía». La Corona sería la responsable de la desnacionalización de la izquierda.

El autor evoca a catalanes españolistas como A. Puigblanch, V. Balaguer o Milá; pero la lista es, felizmente, interminable.

El volumen concluye con un análisis del debate sobre la enseñanza de las humanidades entre 1997 y 1999, promovido por el intento nacionalizador de la ministra Aguirre, episodio que el autor califica como «uno de los más reveladores de la fragmentación de la conciencia nacional y del desfondamiento de la izquierda». En esa ocasión, los socialistas se pusieron del lado separatista, y los mismo hicieron cuando se discutió la ley catalana de expulsión de la lengua española en las escuelas. El resultado de estos debates justifica el pesimismo del autor acerca de la unidad nacional de España.

Es reconfortante que el autor se enfrente con el acelerado proceso desnacionalizador que padece nuestro país. Es muy verdadera la denunciada contradicción esencial en que incurren las izquierdas españolas. Pero las llamadas derechas no están exentas de responsabilidad (la abstención del Pp y del Defensor del Pueblo ante la ley del catalán).

Todo arranca de una aberración política fundamental: pretender que la II Restauración sea una venganza de los vencidos en la guerra civil y considere como únicamente correcto lo contrario de lo que prevaleció durante la era de Franco. Esta es la clave. Mientras no se reconozca el gran saldo histórico del Estado de las Leyes Fundamentales, será imposible recuperar la senda de la racionalidad y evitar el esperpento.



J.L. Núñez



 

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