Glosas
Más
ataúdes que cunas.-Ciertamente hacen pensar los datos
que I. Arechaga desvela, en una relación de
«Aceprensa», sobre el País Vasco; país sin futuro,
pues -dice el autor- sin población no lo hay.
Las polémicas sobre vascos y españoles o sólo vascos,
sobre «conciertos constitucionales» o « pactos de
igual a igual», sobre autonomía o separatismo, no cesan
y alimentan-¡qué cansos, Dios mío!- los medios
informativos. Pero solamente parece evidente que no cabe
prepararse para un futuro sin relevo generacional. Y si
en España la situación demográfica toca fondo, en lo
que llaman «Euskadi» lo tocó ya. La tasa de fecundidad
en España es de 1,15 hijos por mujer; en Euskadi
-España para nosotros, pero no para los separatistas del
PNV y sus secuaces- es de menos uno (-1). Hubo en 1998
más féretros que cunas (-1.863). Un informe de
«Eurostat» sobre el futuro de las regiones de la UE,
destaca las 10 regiones que reducirán más su población
de 1999 al 2025. Dos españolas: La Rioja, con un
descenso del 14 por 100; el País Vasco, el 16 por 100.
Señala el informe -muy técnico y autorizado- que la
única salida para estas regiones será su apertura a la
inmigración. Una irónica justicia histórica:
«Euskadi» dependerá de... otras razas; de gentes cuyo
RH les tiene sin cuidado.
¿Enseñanza en euskera (mejor dicho, en «batua»), en
español, o en los dos...? ¡Pero si en las aulas faltan
niños! ¿«Concierto económico», «Pacto de igual a
igual», Fiscalidad independiente, Fomento de la
«Kultura Euskaldún...? ¡Qué mas da!, si faltan
contribuyentes, ciudadanos, gente joven (sobrarán
viejos, desde luego, pero ¿quién pagará sus
pensiones?); faltará público, en suma, que se aproveche
de los acuerdos políticos para el futuro. Pues sin
población no hay futuro, ni herederos a los que
transmitir «Kultura».
«El futuro del País Vasco -palabras de Arechaga- se
juega en la cama. Y eso no depende ni del Gobierno
Central ni del Gobierno «de Euskadi», sino de cada
familia. Es el «ámbito vasco de decisión por
excelencia». Gran verdad.
Raer la memoria histórica.-Dos noticias periodísticas
aparecidas en el «Diario de Navarra», que tanto
ensalzó el Alzamiento de la región en 1936 contra los
«sin Dios y sin Patria», mueven este comentario. Una,
la de un «foro» de arquitectos en Pamplona en el que,
entre otras reformas urbanísticas, preconizadas por el
Ayuntamiento presidido por su flamante alcaldesa, se
debatió el destino del «Monumento de Navarra a sus
muertos en la Cruzada» («los caídos», en lenguaje
popular). Una solución dramática: tirarlo, derribarlo.
De este modo se abrirá un nuevo ensanche de la ciudad al
desaparecer un «mamotreto que hoy nada significa»,
según palabras de uno de los ponentes del «foro»,
celebrado el 20 de octubre de este año.
Otra noticia: la villa de Milagro cambiará el nombre a
doce calles relacionadas con la Guerra Civil. Así lo
acordó el Pleno del Ayuntamiento de la villa navarra en
una votación en la que UPN se abstuvo, pues «aunque
respetamos la mayoría (del PSOE) queríamos que este
tema se tratara sin herir las sensibilidades de nadie»
(así lo dijo el portavoz de UPN en el consistorio).Las
palabras de otro concejal, éste del PSN, «razonaron»
que «no se pueden oponer a estos cambios porque
significan normalizar los nombres, en cuanto a la vida
política de hoy, a la tolerancia y a los valores
democráticos».
Así desaparecen los nombres «General Franco», «18 de
julio», «General Mola», «General Sanjurjo», «José
Antonio Primo de Rivera», «La Victoria», «Héroes del
Alcázar», «Brigadas de Navarra», «Calvo Sotelo» y
«Voluntarios de Navarra». Desparecen, cuando en los
libros de los auténticos historiadores se glosa con
admiración la gesta de Navarra en aquel Alzamiento
Nacional, al que Milagro contribuyó con 41 muertos en
combate (8 falangistas, 16 soldados y 17 requetés); el
13 por 100 de sus voluntarios. Raídos de la memoria
histórica de un pueblo navarro que borra su historia y
la de España, cuando un Nobel 1999, Gunter Gräs,
declara su asombro, niño entonces, ante los héroes del
Alcázar, ejemplo de heroísmo -militar y civil- que se
enseña todavía en las Academias Militares de todo el
mundo.
Con los nombres borrados en un pueblo navarro, el intento
de destruir el Monumento a los muertos de toda Navarra en
la Cruzada que la Iglesia bendijo, y que ahora se olvida,
olvidando así a todos los que la defendimos, muertos o
vivos.
Javier Nagore
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