LIBROS: Viaje al
corazón de Cuba
Montaner,
Carlos Alberto: Viaje al corazón de Cuba, ed. Plaza
& Janés, Barcelona 1999, 288 págs.
El autor es un periodista exiliado en España desde 1970,
y en Madrid ha publicado cinco libros sobre Cuba. El tomo
que acaba de aparecer es una historia de la isla con
especial consideración del régimen castrista; es, pues,
una actualización de obras anteriores.
La primera parte es una biografía de Castro, hijo de
españoles adinerados, alumno de los jesuitas, mediocre
estudiante, y con una vocación revolucionaria desde su
juventud. Despótico, sordo a la crítica «una especie
de autista político», violento (intenta asesinar a su
rival estudiantil Leonel Gómez, instiga el asesinato de
Manolo Castro, y propone tirar por el balcón al
presidente Ramón Grau que se aprestaba a recibirlo con
una comisión de universitarios) e histriónico.
La Cuba del presidente Batista había alcanzado un alto
nivel de desarrollo económico; pero la oposición iba en
aumento. En julio de 1953, Castro organiza el asalto a
los cuarteles de Moncada y Bayano; pero es derrotado.
Fidel Castro fue condenado a quince años de prisión e
indultado por Batista en 1955. Nueva intentona con el
yate «Gramma» en noviembre de 1956, financiado por el
expresidente anticomunista Prío. Nuevo fracaso. Pero el
gran rotativo norteamericano «The New York Times»,
portavoz de la izquierda, a través de su sectario
columnista H. Mathews, presenta a Castro como un
socialdemócrata que liberará a Cuba del dictatorial
Batista. Refugiado en Sierra Maestra, Castro mantiene una
guerrilla con el apoyo económico de la CIA, de
empresarios cubanos y de sectores eclesiásticos.
Batista abandonó el poder y Castro lo ocupó entre el
aplauso de muchedumbres. Su primer gobierno fue moderado,
escorado hacia el anticomunismo. Pero pronto se quitó la
máscara y orientó al país hacia el modelo comunista:
confiscaciones, estatización de la prensa, demagogia y
terror.
Algunos ingenuos liberales cubanos que habían apoyado a
Castro, intentaron oponerse a la comunistización.
Empezaron las purgas sangrientas contra cualquier
disidente. Sólo en marzo de 1960 parece que EE.UU.
empieza a percatarse de la amenaza castrista. Estallan la
pequeña guerra civil de Escambray y la operación de
desembarco en Playa Cochinos. La timidez norteamericana
permite el triunfo de Castro con las armas. Crisis de los
misiles donde Kennedy consigue que la URSS se repliegue,
a pesar de que Castro pidió a Kruschef que desencadenase
la guerra atómica. El apoyo soviético demuestra que hay
Castro para muchos años.
Más de un millón de cubanos se instalan en Florida y
otros lugares del Caribe. Miles de personas se juegan la
vida para huir en balsas. Mientras tanto, Castro
fortalecido por el apoyo soviético, inicia su expansión
imperialista. Intervención de unidades militares cubanas
en Panamá, Nicaragua, Guinea Ecuatorial, Venezuela,
Yemen, Zanzibar, Argelia, Granada, Somalia, Etiopía,
Congo, Bolivia y, sobre todo, Angola donde sitúa a
30.000 soldados. Intervención en Chile para apoyar a
Allende en su marcha hacia el socialismo real: el chileno
acabó suicidándose con el arma que le regaló el
cubano. Entonces el ejército cubano, equipado por la
URSS, era superior al de países como España, Canadá o
Brasil: 225.000 en armas, 190.000 reservistas y 500.000
milicianos.
El derrumbamiento de la URSS en 1981 acaba con los
sueños imperialistas de Castro que se repliega a la
isla, fracasando en todas las aventuras exteriores salvo
en Nicaragua.
Montaner describe el terror: la policía política, los
llamados «actos de repudio», las confesiones forzadas
como el Informe contra mi mismo del poeta Eliseo Diego,
los Comités de Defensa de la Revolución extendidos a
todas las casas de vecinos para vigilancia y delación.
El caso del poeta H. Padilla, obligado a humillante
retractación. Montaner calcula que los asesinados por
razones políticas oscilan entre 5.000 y 18.000 (pág.
162) y da una lista de los más destacados, así como de
los estudiantes torturados como M. Torres que quedó
paralítico. Una síntesis es el libro Diary of a
survivor (1995) de Ana Rodríguez donde narra sus veinte
años de cautiverio.
Hay un capítulo sobre los exiliados. Sólo el millón de
cubanos residentes en Florida producen más bienes y
servicios que los once millones de la isla. Es el fracaso
socioeconómico del socialismo real.
Catorce páginas de una impresionante bibliografía
permiten profundizar en el dramático gulag castrista.
Castro es el dirigente mundial que más insultos ha
dirigido a España, incluso ante una audiencia mundial
con ocasión de la visita del Papa; y el que más
confiscaciones ha ordenado contra propietarios españoles
arruinando a miles de familias. Es el último remanente
del stalinismo puro. A este tiranuelo un Senado español
de mayoría socialista le concedió la medalla de oro. Es
el que ha declarado que el rey de España le ha caido muy
simpático durante sus largas charlas y paseos.
Libro objetivo, sobrio y documentadísimo, aunque
espeluzanante como todos los que narran la realidad
castrista. Pero el Gobierno y los tribunales españoles,
empeñados en perseguir al anciano y retirado Pinochet,
que restableció la democracia de partidos en el fraterno
Chile, no cesan de exculpar y de apoyar al régimen más
totalitario de Occidente. Sencillamente obsceno.
A. Maestro
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