El reto de la
educación
En muy
poco tiempo, tres académicos, como Gregorio Salvador,
Eduardo García de Enterría y Julián Marías, sin
ponerse de acuerdo, y al margen de sus personales
ideologías, han presentado un panorama desalentador
sobre la enseñanza. Bien en su ambiente universitario,
la experiencia de una selectividad sin calificar las
faltas de ortografía, el «fracaso» en las Humanidades,
los pases de curso sin pruebas, etc; en el área de la
docencia; o el más general, de la contemplación de la
educación como medida de cultura, de acercamiento a la
verdad y a la libertad.
Si se leen revistas dedicadas al tema -cito como un
ejemplo más, y también por su profesionalidad «Escuela
Española»-, se advierte un desaliento del educador.
Unos deseos de pasar a la jubilación para aquellos a
quienes la LODE y la LOGSE no son digeribles. Sigue la
masificación universitaria, el coste de los libros
La enseñanza no estatal concertada es el mejor estímulo
competitivo, de naturaleza pública, para el logro de una
escuela no burocratizada, y una opción de los padres que
debe iniciarse ya en las escuelas infantiles.
Creo que en este tema -tanto para el área universitaria
como no universitaria- es donde se ha de poner énfasis.
Ahora que hay descentralización autonómica en
educación, puede verse de qué manera es mejor utilizar
los fondos públicos escolares, como tras los últimos
criterios jurisprudenciales (senten. 1.4.98, del T.S.).
Acaso sea bueno confiar en que la asignatura de Religión
-optativa- y la de Etica como alternativa, puedan ver la
luz antes de terminar la legislatura. Si a esto se
añadiese la reforma de las Humanidades tendríamos unos
correctores mínimos al preocupante panorama que nos han
descrito -entre otros- los tres mencionados autores.
Jesús López Medel
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