LIBROS: Los
nuestros, cien vidas en la historia de España
Jiménez
Losantos, Federico: Los nuestros, cien vidas en la
historia de España, ed. Planeta, Barcelona 1999, 438
págs.
El autor reúne en este volumen cien artículos de la
serie que redactó para un diario madrileño. Los textos
periodísticos han sido revisados y mejorados para esta
edición. La selección de los personajes es casi
puramente subjetiva puesto que no responde a ningún
criterio sistemático. ¿Quiénes serían esos
«nuestros»? Desde luego, no los liberales porque tal
concepto es contemporáneo, y porque entre los elegidos
abundan los antiliberales, algunos tan totalitarios como
Francisco Largo Caballero o Andrés Nin. Predominan los
políticos, aunque faltan figuras de la talla del Cid,
Olivares o Narváez. Se presta casi nula atención a los
pensadores: no aparecen ni siquiera Séneca, Lulio,
Vitoria, Suárez, Giner, Menéndez Pelayo, d'Ors u
Ortega. En cambio, hay nombres desenterrados del
razonable olvido en que se encontraban como Paulina
García Sitjes. En suma, no estamos ante una iconografía
«representativa», salvo de la real gana del cronista.
Por eso, casi huelga repetir el rancio tópico. «Ni son
todos los que están, ni están todos los que son».
Esos que, por el libérrimo arbitrio del autor, figuran
en la lista ¿con qué método vienen retratados? Se nos
aclara: «una biografía individual que atendiera a la
vida privada del personaje, un recuento de su actividad
pública, y una suerte del breve ensayo literario sobre
su significado en la vida española». La biografía y el
recuento están en los diccionarios, las memorias y las
monografías. Lo nuevo y lo interesante de estos esbozos
es el «ensayo» del autor, su reacción ante el
personaje.
El talante de Jiménez Losantos no es ni el
apasionamiento, ni la indiferencia; ni la diatriba ni la
apología; es una voluntad de objetividad comprometida,
que huye de la frivolidad sin caer en la pesantez. Y, de
vez en cuando, un destello de buen estilo literario.
Sigue habiendo errores; pero también lecturas previas.
Ahora que la II Restauración ha impuesto a los
escritores el «palo a Franco» como innoble peaje para
escapar de un impuesto exilio interior, las páginas
dedicadas al Generalísimo son muy aceptables,
alejadísimas de las biliosas y carroñeras que hieden en
los medios de comunicación hasta la saciedad. ¿Cuál es
el mejor retrato? Uno de los excelentes es el titulado
«Juan Negrín, el gran estafador».
Recopilación justificada, de fácil lectura que puede
iniciarse por cualquier capítulo, y en la que brilla un
ingenio valiente, casi nunca malévolo.
Noé de Callar
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