LIBROS:Introducción
al tomismo
Fabro,
Cornelio:Introducción al tomismo, trad. esp. 2ª ed.
Rialp, Madrid 1999, 176 págs.
El italiano Cornelio Fabro (1911-1995) es una de las
figuras más destacadas del tomismo contemporáneo. Para
la famosa Enciclopedia católica redactó el artículo
«Tomismo» que, ampliado, apareció como libro bajo el
título Breve introduzione al tomismo (1960). Pronto
traducida al español, esa versión se reimprime ahora
sin modificación alguna. Es más un estudio de historia
externa que de análisis doctrinal. Hay un capítulo IV
en el que se expone de modo denso y sintético la
aportación fundamental del aquinatense a la metafísica
(la teoría del acto y la potencia que daría título al
famoso tratado de Manser); pero la mayor parte del libro
es una erudita narración de los avatares de la doctrina
tomista desde su formación hasta nuestros días.
La filosofía y la teología tomistas han sido objeto de
encarnizadas polémicas desde el principio. El dominico
falleció en 1274, y sólo dos años más tarde, 219
proposiciones atribuidas al aquinatense fueron condenadas
desde la Universidad de París. Poco después, aparecía
un correctorium fuertemente crítico. Inmediatamente, los
dominicos respondieron con un Correctorium circa, y así
sucesivamente. Los debates a favor y en contra del
tomismo ocupan el siglo XIII y el XIV con antagonistas de
la talla de Ockam y Escoto. Otro eminente adversario fue
nuestro Francisco Suárez (como apéndice, este volumen
incluye, a dos columnas, las veinticuatro tesis tomistas
y las opuestas de Suárez). León XIII fue quien con la
encíclica Aeterni Patris (1879) otorgó al tomismo la
primacía doctrinal en la Iglesia católica.
Fabro dedica el postrer capítulo a opositores
contemporáneos, el neokantiano R. Eucken, el
racionalista R. Rougier, el actualista G. Saita, y el
católico J. Hessen. Después del esplendor tomista del
último tercio del XIX y del primero del XX, el colosal
sistema filosófico y teológico ha ido perdiendo
terreno, sobre todo, a causa del postconciliar pluralismo
doctrinal.
Tomás de Aquino, poderosamente arraigado en el genial
Aristóteles, es una de las tres o cuatro máximas
cumbres de la filosofía, y el eje en torno al cual giran
ocho siglos de pensamiento tradicional. Fabro, con mente
fiel y sabia, ilumina ese tenso y hondo proceso.
A. Landa
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