El sabor de la uva morena
me gustó, el de la rubia también
dicen que voy por la mala senda
la tierra tiembla bajo mis pies.
Y es que el amor es una enfermedad
que una vez contraída no se cura
y por más que uno quiera perdura
y se contagia con facilidad.
si en el árbol del bien y del mal
eres fruta prohibida, tú
no me juegues una mala partida
yo mordí por instinto animal.
Pongamos la cosa clara
busquemos alguna luz
lo echamos a cara o cruz
o lo hacemos por la cara.
Fui a preguntarle al doctor
si es que soy un caso normal
o si es mi destino fatal
el estar de tan mal humor.
porque todos me rehuyen si me ven así
será que tengo una pinta muy rara
o se creen que me he vuelto majara
mas cuando quiero estar solo vienen a por mí.
No le reconozco, me dijo el doctor
pues no sé dónde va usted a parar
si hasta su sombra ha empezado a cambiar
y en el caos no hay error.
Eso me dijo el doctor,
.
La cosa pierde color
cuando la piensas dos veces
y más dispuesto pareces
a pensar en lo peor.
Esta noche hay rocanrol, vecino
pero ha empezado a llover
los del grupo ya están en camino
y no sabemos qué hacer.
Pues vamos a ver dijo Don Rufio Datura
por qué tenéis que perder la razón
pues sin esfuerzo consigue natura
lo que ansía vuestro corazón.
No esperes hoy la tormenta de ayer
no dura siempre las pena de este infierno
y aunque el azul del cielo no es eterno
hasta mañana no vuelve a llover.
Nunca se puede saber
lo que va a ocurrir mañana
salvo que a un fin de semana
sigue un lunes otra vez.
La cosa pierde color
cuando la piensas dos veces
y más dispuesto pareces
a pensar en lo peor.
Pongamos la cosa clara
busquemos alguna luz
lo echamos a cara o cruz
o lo hacemos por la cara.
Pongamos la cosa clara
busquemos alguna luz
lo echamos a cara o cruz
o lo hacemos por la cara.
Al final de la Rambla
me encontré con la negra flor
que creció tan hermosa
de su tallo enfermizo.
Y al final de la Rambla
me encontré con la negra flor
¿dónde vas negra rosa?
¿me regalas tu amor?
Que tu pena fuera sólo por mi culpa
que mi culpa fuera sólo por amor
que los besos, flores negras
de la Rambla son.
O de un rincón.
ANNABEL LEE 3:45
(S.Auserón*/L.Auserón).
*-Adaptación de un poema de Edgar Poe-
Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mí.
Éramos sólo dos niños mas tan grande nuestro amor
que los ángeles del cielo nos cogieron envidia
pues no eran tan felices, ni siquiera la mitad
como todo el mundo sabe, en aquel reino junto al mar.
Por eso un viento partió de una oscura nube aquella noche
para helar el corazón de la hermosa Annabel Lee
y luego vino a llevársela su noble parentela
para encerrarla en un sepulcro en aquel reino junto al mar.
No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.
Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayores
que saben más, como dicen de las cosas de la vida
y ni los ángeles del cielo, ni los demonios del mar
separarán jamás mi alma del alma de Annabel Lee.
No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella
mi querida, hermosa, mi vida, mi esposa.
En aquel sepulcro junto al mar
en su tumba junto al mar ruidoso.
Hace muchos, muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mí.
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Por no hacer caso de la voz interior
que sería mejor no volver a escuchar
y mirar a una estrella lejana.
Es la mala hora, condenado estoy
Es la mala hora, condenado estoy.
Cien pájaros hambrientos anuncian la aurora
es la mala hora, mi suerte acabó.
¡oh no no no!
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Por intentar apagar esa luz
encendida en el último rincón
y buscar el favor de la noche.
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Pero ha de haber en las horas
una falla inesperada para mí
y como el agua desbordada
he de correr, sí.
Por querer aflojar el nudo
que me aprieta el cuello
y creer en las manos más
que en el corazón.
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Cien pájaros hambrientos anuncian la aurora
es la mala hora, mi suerte acabó
¡oh no no no!
El jaleo de los días de feria
ya se oía a un kilómetro del pueblo
y un extraño acento en el hablar
de los que halló por el camino.
Un coro de muchachas y una vieja
levantándose las faldas al bailar
y un jovencito de broma peligrosa
haciendo gala del orgullo local.
De los que dan dinero por la noche
para que nunca termine su canción
para que sude el músico ambulante
su condición de vagabundo.
Es ya la hora del aperitivo
y todavía no funciona el tiovivo
el músico buscó la acera en sombra
y la ventana donde olía a flor.
Tenga esta rosa blanca, señorita
a cambio de su negro pensamiento
¿por qué motivo temblaron sus labios?
¿vio en sus ojos el fondo de un volcán?.
Y mientras tanto corría la sangre
en la plaza, como un vino común
y las plumas de los gallos
por el aire volaban aún.
Quítese usted de en medio, forastero
que ya no quedan señoritas en el bar
ya cantó como el gallo de pasión
pero esta es mi canción
y el baile va a empezar.
El músico ambulante se agarró del vaso
y sintió que flotaba en la luz artificial
apuró el trago de madrugada
un borracho imitaba el canto del gallo.
Se deslizó por una callejuela
antes de que empezase a clarear
y al pasar por la ventana enrejada
suavecito empezó a silbar.
Pero nadie conocía la tonada
que era inventada para la ocasión
y se fue por el camino a contemplar
los desvelos de las últimas sombras.
Y caminando iba pensando que ganar
siempre es tentar a la otra cara de la suerte
y que por eso te hacen daño los huesos
cuando golpeas fuerte.
Y así se fue chasqueando los dientes
en memoria de algún actor
cuyo nombre se ha perdido
y que hacía de bandido
y sintió la alegría del olvido
y al andar descubrió la maravilla
del sonido de sus propios pasos
en la gravilla.
Dime dónde vas
dime dónde vas
al caer el sol
por la puerta de atrás
no hay nada que hacer
y ya pasó el calor.
Al final de la Rambla
me encontré con la Negra Flor.
La estuve buscando
pero no la encontré
y su amiga me dijo:
Está tomando café
en el bar el camarero
me dijo: No sé,
búscala en la playa
y en la playa busqué.
Y la vi de lejos
caminar por la arena
los zapatos en la mano
y en la cara una pena
y una lágrima suya
como dijo Peret
en la arena cayó.
y al final de la Rambla
me encontré con la Negra Flor.
¿Quién te ha hecho mal?
dime ¿quién te ha hecho mal?
y riéndose a medias
dijo mira chaval
hace falta un hombre
para hacerme mal
porque yo hago lo que quiero
y me gano mi dinero
y si quieres yo te quiero
pero págame primero, ¿eh?
Y dije: chica, ¿no puedes esperar?
si tú quieres dinero
yo te voy a dar
porque hice un trabajito
y me lo van a pagar
pero antes de que cobre
te lo quieres gastar
y luego me vendrás
con que hace falta más
hace falta más
hace falta más
por mucho que te den
siempre hace falta más.
si la bolsa "sona"
si la bolsa "sona"
te pones los zapatos
y te vas por Barcelona
con tu cola de gato
y tus ojos de leona
y miras a algún tipo
y te pones a bailar
Y ponme música un poco más.
¡Uh!
esa que ves bailando ahora
quiere ser una señora
con un piso puesto
con un chalet
con piscina privada
y un salón de té
un salón de té
un salón de té
¿con esa mala leche
un salón de té?
¿Lo quiere usted esta noche
o mejor por la mañana?
A ver como te veo
manejar la porcelana
que le vas a dar un golpe
que la vas a romper
que si tú no rompes algo
no sabes qué hacer.
¡Anda ya! me dijo
¡Anda ya!, pero tú que te has creído
si no vales pa’ná
que te voy a dar el golpe
a ti te vas a enterar
di ¿por qué no te largas
y me dejas en paz?
Y es que me gusta tu cara
y me gusta tu pelo
y las uñas tan largas
y la falda de vuelo.
lo que no me gusta nada
y es que siempre estás
donde hay más problemas
metida en el bar
cuando hay gritos en la calle
te veo pasar
y cuando llega la pasma
echar a volar.
pero no te has preguntado
cuánto puede durar
ir tirando de prestado
y sin poder pagar.
¿Tú dónde vas?
¿tú dónde vas?.
Oye muchacho, ¿que tal tu mamá?
¿Por qué no vas a verla
que ya debe estar
esperando por ti
y te va a regañar?
vuélvete a la tienda
y ponte a currar
y te buscas una novia
que te quiera escuchar
y te cuelgas de ella
o te tiras al mar.
¡Vaya una idea de tirarse al mar!
Se me está haciendo tarde
y empieza a refrescar
y se está nublando el cielo
y nos vamos a mojar
adiós, cariño
adiós, mi amor.
y al final de la Rambla
me encontré con la Negra Flor.